Punto amargo

Crucero hizo un primer tiempo casi perfecto, luego se quedó con uno menos y jugó media hora en inferioridad. Al final, no pudo quebrar a San Carlos y terminó indignado con el 1-1.
Punto amargo

Siempre cumple. El paraguayo Pinti Álvarez corajeó en el área y definió para el empate parcial. Crucero hizo el gasto; no le alcanzó.

Ante Huracán no jugó bien y ganó. Ayer, frente a Villa San Carlos, Crucero hizo un muy buen partido (probablemente el mejor primer tiempo de local en su corta estadía en la Primera B Nacional), pero no pudo quebrar a su rival y terminó masticando bronca con el 1-1 final.
Un polémico penal de Chávez y los motivos pocos claros en la expulsión de Gabriel Tomasini condicionaron al Colectivero, que sin embargo impuso las condiciones del juego de principio a fin.
El conjunto misionero, que con el empate cortó una racha de cinco triunfos en serie como local, buscará volver al triunfo el próximo fin de semana ante Sarmiento de Junín, uno de los mejores equipos de la categoría.
Los problemas para el equipo de Santa Inés germinaron cuando sólo iban 8’ de juego y Leo Chávez fue a buscar una dividida con Nahuel Fernández. El habilidoso enganche visitante apenas sintió el contacto se dejó caer de manera alevosa y el juez pitó la pena máxima ante el asombro de propios y extraños.
Troncoso agradeció la gentileza y con un bombazo al medio superó el vuelo de Caffa para abrir un partido que aún no había entrado en calor.
Pero no tardó Crucero en imponer respeto. Diego Calgaro y Carlos Marczuk presionaron varios metros adelante y San Carlos no podía salir con claridad. El desarrollo tuvo lugar exclusivamente en campo visitante y empezaron a quedar expuestas las mayores virtudes y variantes del Colectivero.
Por eso a los 20’, de tanto ir, lo que parecía cantado se plasmó en el arco de Sessa. El debutante Leonardo Roda armó una gran jugada en zona de peligro y asistió a Pinti Álvarez, quien con su guapeza marca registrada corajeó entre los centrales y definió con un toque suave contra el palo derecho ante la tardía reacción del ex Racing.
Premio más que justificado para el equipo misionero, que mostró movilidad, personalidad y claridad para llegar con peligro al arco del Gato en esos primeros 45 minutos.
El predominio del local fue tan marcado que enseguida nomás Caíto Fileppi se quedó con el grito atragantado ante un espectacular vuelo de Sessa, y más tarde fue el juvenil Chávez el que acarició el segundo con un frentazo de pique al suelo que sacó el uno.
Crucero aprovechó muy bien los espacios, hizo un correcto trabajo en los relevos y siempre atacó con mucha gente.
El equipo de Ricardo Rezza, en tanto, intentó ser disciplinado técnicamente, pero fue muy liviano y temeroso a la hora de acercarse a Tito Caffa.
Fileppi también expuso su clase en espacios reducidos y las combinaciones complicaron enormemente a los marcadores de San Carlos. Y cuando Torres quemó hasta la última caloría, Delfino se la jugó por el incisivo Enzo Bruno, quien también marcó diferencias en el uno contra uno.

Cambio de planes
A los 25’ del complemento, Caffa se vistió de héroe al ganarle un mano a mano al ingresado Raverta, pero esa jugada derivó en un forcejeo entre varios jugadores que dejó peores secuelas para el local, porque Tomasini vio la roja y Crucero se quedó en inferioridad numérica.
Otra vez, gracias a decisiones ajenas, Villa San Carlos encontraba aire y motivos felices para alejar el peligro del Gato Sessa.
Esa expulsión obligó a reacomodar piezas. Calgaro fue a la zaga central y Marczuk debió redoblar esfuerzos. No obstante, Crucero mantuvo el dominio del juego. Y también las ocasiones de gol, como la de Álvarez que salió apenas arriba del travesaño tras gran maniobra de Fileppi.
No alcanzó. Crucero hizo todo lo necesario, menos los goles. El penal y la expulsión lo limitaron en el juego. También en la posibilidad de sumar más puntos.

Fuente: Gustavo Hollmann, El Territorio.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.