A un minuto del final, y cuando parecía que Crucero volvía a dejar puntos en el camino, Pinti Álvarez se vistió de héroe y marcó el 1-0 ante Talleres.

Por la 5ª fecha del torneo de la Primera B Nacional, el conjunto misionero dominó de principio a fin a su rival, sobre todo en el primer tiempo, pero no podía quebrar el cero y parecía destinado a resignar nuevamente puntos como local, tal como sucedió hace dos semanas ante Villa San Carlos.
Sin embargo, a un minuto del final apareció el espíritu salvador de siempre y Crucero se quedó con una victoria más que justificada ante un adversario que propuso realmente muy poco.
Mismos objetivos, otras ambiciones
Aunque los dos tienen los mismos objetivos (sumar la mayor cantidad de puntos para mantener la categoría), Crucero mostró mayores ambiciones y variantes de juego que su par cordobés, cuya única idea clara fueron los interminables pelotazos para que Klusener y Salmerón se las arreglen en medio de los grandotes centrales locales.
A partir del criterioso trabajo de Calgaro en el círculo central y las esporádicas pero interesantes apariciones de Diego Torres, que lo tuvo de hijo a Renzo Vera en el costado izquierdo, el Colectivero jugó decididamente en campo contrario y lo hizo revolcar a Santillo a lo largo de los primeros 45.
A los 7’, tras un córner, Tomasini le dio de volea por arriba del travesaño con el uno vencido; a los 13’, Tarrito Pérez le dio de primera de afuera del área y ex el Banfield voló espectacularmente para desviar al tiro de esquina, y enseguida nomás, el arquero cordobés se quedó con un frentazo débil de Rosso arrojándose sobre su palo izquierdo.
¿Y Talleres? Lo dicho. Vehemencia en la marca y largos e improductivos pelotazos para sacársela de encima. Barrionuevo, el 10 de la T, lo único que hizo fue ganarse una amarilla por cortar un ataque rival.
Pero lo más claro del local llegó en el final del PT. A los 40’, Rosso ganó en tierra de gigantes pero el palo derecho le ahogó el grito; y a los 45’, Cólzera se perdió la chance más increíble de su carrera en la boca del arco tras una gran maniobra colectiva previa que inició Torres.
El desnivel que mostró el ex Quilmes cada vez que encaró llevó a ver con entusiasmo los posibles ingresos de hombres como Enzo Bruno, Juan Manuel Olivares y el siempre afilado Pinti Álvarez.
Y Bruno entró enchufado. Pinti también. Pero el resto pareció sucumbir ante el desgaste realizado en el primer tiempo y Crucero de a poco empezó a perder intensidad del medio para arriba. Y Talleres sacó máximo provecho de la situación. Con el correr de los minutos el cansancio físico dominó al mental y cada vez había menos fuerzas.
Pero…
Crucero hace tiempo tiene un Mosquetero aparte. Y se llama Pinti Álvarez, el mismo que se vistió de héroe para que el Colectivero mantenga la categoría el torneo pasado. Y el mismo que nunca defrauda cuando las papas queman. Por eso a los 44’, cuando el paraguayo encaró en dirección a Santillo con la marca pegada, todos se pusieron de pie en Santa Inés. Pinti pisó el acelerador y sacó el latigazo bajo, más potente que esquinado, para vencer al uno y dejar los tres puntos en casa.
Hubiera sido mucho premio para Talleres sumar en Misiones. Y mucho castigo para Crucero no sumar los tres.
Por Gustavo Hollmann, El Territorio.



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