Lleno y vacío

Crucero se apoyó en su solidez defensiva y empató 0 a 0 en su visita a San Francisco. Aunque sumó, continúa sin poder ganar fuera de Misiones.
Lleno y vacío

Controlado. Alejandro Pérez clausuró el sector derecho de la defensa. Crucero es el equipo menos goleado de la B (Foto: diario La Voz de San Justo)

Si se mira el vaso medio vacío, el punto tiene sabor a poco para Crucero, que continúa sin ganar como visitante. Si se observa la mitad llena, el 0-0 de este domingo, frente a Sportivo Belgrano, le sirve al Colectivero para seguir sumando y alejarse de la zona roja de los promedios.
Sea como fuera, el equipo misionero hizo su negocio en la ciudad cordobesa y al menos se volvió con un punto frente a un rival directo en esa complicada pelea abajo.

Previsible empate
Si un partido muestra un pobrísimo nivel de juego con escasas acciones de gol en ambos arcos, es muy probable que finalice con el marcador en cero. Fue lo que ocurrió en la tarde de ayer en barrio Alberione, donde Sportivo y Crucero del Norte ofrecieron muy poco para llevarse la victoria.
Fue tan pobre el nivel del primer tiempo que las situaciones que más se destacaron fueron extrafutbolísticas: el defensor Rosso vomitando en el círculo central del campo de juego y el arquero Caffa cruzándose feo con el fotógrafo de un medio colega, algo que también hizo Almerares sobre el final del capítulo.
De fútbol, poco y nada. Dos equipos con esquemas a priori diferentes pero que chocaron permanentemente y se prestaron la pelota. Las ideas que escasearon y las situaciones que se vieron en cuentagotas.
En los minutos iniciales fue Crucero el que tuvo una leve superioridad. Dominó mejor el balón abriendo bien la cancha, y cuando lo perdía, presionaba con criterio para recuperarla.
Pero no logró generar situaciones, más allá de la inquietante movilidad de Cólzera.
El problema era que Sportivo no tenía llegada por los costados, ya que Quiroga y Fassino chocaron permanentemente con los rivales. Almerares jugó muy lejos del área y Chaparro se diluyó en intentonas individuales.
Así y todo tuvo algunos acercamientos con cierto peligro. A los 10’, Caffa tuvo una mala salida y Miranda no pudo aprovechar con el arco vacío.
Muy poco para un equipo que pretendía volver a ganar de local y seguir en levantada. La segunda mitad del capítulo fue un suplicio: pifias de un lado y del otro, mucho roce y nada de fútbol.
Por el lado de Crucero, que se apoyó en su solidez defensiva, sólo atinaba a crear algo interesante cuando la pelota pasaba por Cólzera. El jugador que surgió de las inferiores de Boca generó una buena a los 39’ cuando se metió al área y exigió a un muy atento Rigamonti.

Cambia, pero no cambia
El segundo tiempo pintaba para ser tan malo como el primero. Por eso la gente celebró cuando Mazzola lo llamó a Francia, aunque refunfuñó cuando vio que el que salía era González Tapia, posible socio en el armado del juego del sanfrancisqueño.
De todas maneras, el ingreso de Juampi sumado a la entrada de Velasco, le dio nuevos bríos a Sportivo, que generó un poco más. Francia exigió a Caffa en un tiro libre y luego del córner, Quiroga remató desviado.
En Crucero sorprendió la decisión de Delfino de sacarlo a Cólzera, quien se había mostrado como el único jugador con intenciones de salir de la mediocridad del juego.
En el tramo final, en medio de un desconcierto general y del reclamo generalizado de la gente, Verino volvió a erigirse en figura al rechazar absolutamente todo lo que llegaba a sus inmediaciones.
El pitazo final dejó conforme a ambos bandos, conscientes de que habían jugado un partido muy pobre.

Fuente: El Territorio.

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