Atlético no le dio respiro a Crucero del Norte

Menéndez ya marcó el gol del triunfo e inicia su festejo. El delantero comenzó a pagar con goles la confianza (Foto La Gaceta)

Menéndez ya marcó el gol del triunfo e inicia su festejo. El delantero comenzó a pagar con goles la confianza (Foto La Gaceta)

Como si se tratase de un fin de semana de promoción de supermercado, Atlético Tucumán casi siempre negoció un 2 x 1 con Crucero del Norte. Le hizo el vuelto a la visita y hasta tuvo tiempo para mostrarle cuáles son sus virtudes de cara a un torneo donde cada punto regalado será un disparo en contra y a quemarropa. Hizo bien los deberes; ganó y ganó bien ante un rival insolado por su velocidad, la marca pegajosa e insoportable de Pablo Garnier en el medio y porque fue bicho cuando la ocasión se lo permitió. Casi siempre, bah.
Errores, obvio, entregó, pero son propios de un plantel con apenas minutos de vuelo en conjunto. Igual, si la referencia de su performance será la de los primeros 45 minutos, el que se le ponga enfrente a Atlético deberá hacer bastante más que cerrar su arco con cinco sabuesos y dos volantes de contención por encima. Atlético mostró alternativas, por el centro, por los costados, con Diego García y Juan Martín Imbert intercambiando sus carriles sin despeinarse, con sus delanteros. Luis Rodríguez bajó unos metros a pivotear y asistir y Cristian Menéndez, el dueño de la jornada, estiró su ser unos centímetros más arriba de su posición habitual.
Y cuando Crucero creyó haberle tomado el pelo al “decano”, este volvió a marearlo. Le movió las piezas, barajó, dio de nuevo y ahí sí que Crucero terminó hundiéndose de a poco. Estuvo tan mareado en el fondo el “colectivero” que Atlético sacó dos chances en cada oportunidad de gol que compró. Mal ahí los de Héctor Rivoira en no cerrar antes el partido, pero eso también será materia pendiente. Hay tiempo.
Lo importante fue que metió una al menos, y ese fue Menéndez después de haberle quemado las manos a Caffa y este dado un rebote largo que García alcanzó a golpear con dureza pero mal. La pifia de “Gurí” se vistió de toque sutil de “Polaco”. Lindo globo se comió Germán. Golazo.
Ese fue el principio del fin de la resistencia de un Crucero más parecido a un bote de remos que a un yate de un millonario árabe. Atlético perdonó demasiado y hasta se desordenó en el complemento, pero ni así dejó grietas visibles como para perder un partido que ya había ganado antes del descanso y con justicia.

Fuente: La Gaceta.

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