Guaraní hizo un aceptable partido frente a un rival de jerarquía como Argentinos. Pero una vez más padeció la falta de gol y se tuvo que conformar con el 0-0, el tercero consecutivo de local.

La tendencia parece ser irreversible, el 0 a 0 se hizo dueño, una vez más, del marcador en Villa Sarita. Por la 6ª fecha de la zona A de la B Nacional, a Guaraní se le volvieron a escurrir tres puntos, pero arañó la conquista de uno.
Ni Riquelme ni Ledesma, por el lado de la visita, ni Barinaga ni Silba, por el local, pudieron romper con ese marcador virgen, que esperará por lo menos dos fines de semana más para una nueva oportunidad de movimiento.
Argentinos, que trajo un camión lleno de figuras y un sistema de seguridad que involucró también a los tan obedientes policías misioneros, se fue como vino. Sin hablar. Y también sin goles.
En cuanto al juego, porque en un 0 a 0 también hay 90’ minutos de intento de fútbol, el control fue del visitante, siempre teniendo en cuenta que la cancha fue igual de perjudicial para ambos.
Es que la lluvia que antes amenazó con suspender el partido hizo estragos en los intentos de rodar la pelota de cada uno de los equipos.
La visita, por necesidad de protagonismo, nombres y jerarquía, se hizo dueño del control del partido, pero sólo hasta tres cuartos de cancha. La primera y única situación de peligro la encontró recién sobre los 31’, con un remate de Ramírez desde afuera del área, que presentó en sociedad a Jorge De Olivera, quien en la previa se ganó el puesto por sobre Federico Cosentino.
Fue una primera parte dura para Guaraní, que sufrió por demás el mal estado del campo, que se ahogó en los charcos de las bandas y que defendió con firmeza ante el buen pie de Juan Román Riquelme.
El 10 no estuvo fino y sus participaciones, más allá del paseo que ejerció sobre Maximiliano Zbrun, en una ocasión y en la intrascendente mitad de la cancha, no influyó con sus pases en profundidad, siempre bien estudiados por Vester, Russo y el propio Albarracín.
Fue Barinaga el que tuvo la más clara. Ya cuando la primera parte agonizaba, una de las trepadas de Sagarzazu (otra vez de lo mejor) desde su nueva posición de lateral izquierdo terminó en un penal no cobrado por Beligoy (que cobró todas para la visita), pero fue antecedido por un intento de remate del 10, que dio en el físico del ya vencido Gabbarini.
Si alguno pensó que en el segundo tiempo las cosas iban a cambiar, se habrá ido del Clemente Argentino con la certeza de que estaba equivocado. En el juego mejoró, pero en las áreas todo siguió igual.
Iñiguez despertó al complemento, pero lo hizo recién pasada la media hora. Como en la primera parte, pateó desde lejos y estiró a De Olivera. Luego, entre pelotazos para no complicarse con charcos y la expulsión de Zbrun, a poco del final, el partido fue muriendo como los dos anteriores en Posadas.
El ingreso de Cardozo se sumó a la anterior aparición de Mauro Gómez, que debutó en la B. Pero nada pudo torcer el destino. A Guaraní, en su propia casa, no le convierten y se retira tranquilo en ese aspecto. Lo preocupante, y en gran medida, es que la Franja tampoco las mete en el arco contrario.
Fuente: El Territorio.



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