Pese a no jugar bien, a Crucero le alcanzó una obra maestra de Ariel Cólzera y en el final venció a Sportivo Belgrano 1-0. El Colectivero cerró la primera ronda como líder y alimenta su ilusión de llegar a Primera División.
En la previa era un partido para ser ganado. O mejor dicho, que había que ganar. Para demostrar y demostrarse que el ascenso no es una utopía. Además, había que tener un cierre de primera ronda a lo grande.
Esta vez Crucero no tuvo la claridad de juegos anteriores y durante más de 80 minutos no pudo quebrar a un flojo rival. Pero Gracias a una genialidad de Cólzera encontró desahogo a poco del final. El 10 le sacó lustre a su botín derecho y de pelota parada, a los 37’, convirtió el único tanto en el apretado triunfo 1-0 ante Sportivo Belgrano de San Francisco.
El Colectivero terminó la primera mitad del torneo con 19 puntos en la punta de la zona B, y hasta con ganar cuatro de sus cinco partidos que le quedan como local, los números le darían para llegar a la A.
Rindió menos de lo esperado
Sportivo Belgrano, el equipo que más ha sufrido a Crucero en torneos nacionales, le complicó la vida al dueño de casa con muy poco. Parando dos líneas de cuatro y redoblando esfuerzos en la marca de Ariel Cólzera y Diego Torres, el equipo dirigido por Carlos Ramacciotti neutralizó al Colectivero durante gran parte del encuentro.
No obstante, no se puede soslayar el muy flojo nivel del local, que se mostró muy inconexo y errático en todas las líneas. El conjunto de Gabriel Schurrer, hay que decirlo, fue más perjudicado que beneficiado por un árbitro, el poco conocido Ramiro López, que desde el primer minuto aplicó el libreto del ‘siga siga’ y dejó pegar más de lo permitido. De uno y otro lado.
En ese contexto de muchos reclamos y poco juego, el Verde se animó con un par de remates de larga distancia de Franco Dolci, primero, y Mauro Bellone, después.
En Crucero el más claro con la pelota fue el reaparecido Alejandro Pérez; Diego Torres no tuvo compañía, a Nicolás Martínez no lo buscaron lo suficiente y a Cólzera esta vez le costó entrar en sintonía. Así, el empuje de Dardo Romero desde el círculo central fue insuficiente para generar juego y Ávalos quedó muy aislado entre los grandotes centrales cordobeses.
A los 21’, Pérez y Cólzera armaron una buena sociedad en campo contrario que terminó con una entrada muy dura de un zaguero a Tarrito dentro del área que el juez ignoró.
Pese a la escasez de fútbol, el Colectivero buscó estímulos con sendos remates del propio Pérez (bien tapado por Pozo) y Romero (apenas desviado).
Schurrer, en su intento por encontrar nuevas variantes, cambió posicionalmente a Torres y a Martínez, a la derecha e izquierda, respectivamente, pero esto no generó mayores sorpresas.
Fatalidad con suerte
En un partido tan parejo y cerrado, la apuesta de Ramacciotti estaba en encontrar algún error rival para dar el golpe. Y Sportivo tuvo su chance, inmejorable si las hay, a los 17’ del complemento. Luego de un desacople defensivo entre Tomasini y Barraza, la pelota derivó en Álvarez, quien mano a mano con Caffa intentó picarla y el entrerriano, con una sorpresiva capacidad de reacción, esperó hasta último momento y la mandó el córner. Ese manotazo salvador le dio vida al Colectivero.
En los últimos 20 minutos Sportivo resignó cualquier intento ofensivo. Le regaló la pelota al dueño de casa y no tuvo ningún tipo de problemas en jugar a centímetros de Pozo. Si bien Crucero se hizo previsible en algunas situaciones, el hecho de jugar tan cerca del uno rival le permitió generar alguna chance clara, como una que le quedó a Ávalos en el punto penal y fue salvada milagrosamente.
Llamativa fue la actitud parsimoniosa de un rival necesitado de puntos que sin embargo parecía hacer un muy buen negocio con el empate.
Parecía. Porque a los 38’, Cólzera se enredó entre tres rivales, el juez vio una supuesta infracción sobre el 10 y el Colectivero encontró una de sus últimas oportunidades de pelota parada. El propio ex Boca se acomodó para su mejor perfil, le dio con excesiva rosca y Pozo no hizo más que ver cómo la bocha se metió en el ángulo para el muy festejado 1-0.
En dos minutos, con un rival destrozado, Crucero originó cinco situaciones, una más clara que la otra, pero la incapacidad para definir lo llevó a sufrir hasta el minuto 95. Pero al final tuvo premio el que más buscó. El más ambicioso con los tres puntos. Y claro, con el ascenso también.
Fuente: Gustavo Hollmann, El Territorio.



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