Franja caliente

La primera caída en casa llegó para Guaraní, que ayer jugó su peor partido en la B Nacional y retrocedió.
Franja caliente

Perdido. Guaraní pasó un mal partido; deberá cambiar la cara.

Cada golpe va doliendo un poco más en Guaraní. La B Nacional no lo recibió bien, pero el equipo tampoco hizo mucho como para hacerse un lugar a pesar de los contratiempos propios de un ascenso a nivel superior. Ayer pasó lo que hace tiempo se podía prever que pasaría. Guaraní cayó en casa.
Por primera vez, la Franja dejó pasar la chance de sumar al menos un punto en Villa Sarita. Cayó en su peor partido dentro del Clemente Argentino, y eso que sólo había cosechado una victoria y cuatro empates. Nueva Chicago llegó sin grandes nombres, pero sabiendo qué hacer ante cada situación. Guaraní improvisó.

La 13ª fecha de la zona A de la B Nacional fue una improvisación y todo tiene su por qué. Cambios sorprendentes en la previa, imprecisiones en el mediocampo y soledad en el ataque se sumaron a la pelea por sobre el juego. Entonces el panorama fue muy claro: a Guaraní sólo un milagro podía salvarlo de una derrota, como pasó ante Boca Unidos. Esta vez no pasó nada. Los minutos se consumieron y el Torito de Mataderos se llevó tres puntos desde Misiones.
Los goles no fueron invitados a la cancha de Guaraní en la B Nacional. Pasaron cinco partidos antes de que la Franja reciba ayer a Nueva Chicago. En esos cinco, sólo tres goles se gritaron para el local, mientras que otros dos se sufrieron. Por eso estaba claro que de antemano, los gritos se iban a hacer esperar.
Y fue así porque Guaraní sufrió la primera parte del duelo de ayer. Se vio sobrepasado en todos los sectores del campo, mientras que también sufrió la lesión de su única arma de ataque: Jorge Piñero Da Silva.
El 9, que se ganó la titularidad con el gol que le marcó a Instituto, y aprovechando las lesiones de Barinaga, Bruno y Silba, se resintió de la dolencia muscular con la cual llegó a Guaraní, esa que lo dejó fuera ya de varias concentraciones.
En cuanto al juego, porque en el 0 a 0 de la primera mitad hubo al menos intenciones, Nueva Chicago tuvo el control y la capacidad para complicar a la defensa franjeada, que para este duelo había cambiado el 50 por ciento de sus piezas. Los centros cruzados y la poca salida de De Olivera se transformaron en ítems con los cuales debió luchar el local.
Un mal rebote del arquero franjeado, que se enfrentaba al club en el cual hizo buena parte de su carrera, fue la más clara de la visita, al tiempo que un remate a quemarropa por parte de Fattori fue su respuesta al anterior error.
Los de Bianco respondieron con un envío desde afuera del área de Mauro Gómez, quien reemplazó al lesionado Piñero Da Silva y se transformó en la única arma neta de ataque.
Pero no mucho más pudo contarse de esos primeros minutos. Dos equipos que necesitaban ganar se repartían puntos en Villa Sarita.

Mejoría sin ganancias
Todo lo que no hizo la Franja en la primera etapa lo realizó en los minutos iniciales del complemento. Allí sí hubo un pequeño despertar que no alcanzó para quebrar a la línea de cuatro defensas propuesta por Omar Labruna, técnico visitante y con claros objetivos. Más allá de las intenciones locales, una situación dejó en claro que Nueva Chicago había encontrado la forma de entrarle a Guaraní.
A los 13’, un balón enviado a las espaldas de Minici lo hizo dudar, mientras que Albarracín corrió la misma suerte. Esa jugada terminó con un remate de Ruiz por encima del arco de De Olivera, quien ya había perdido el duelo.
Ese mal cierre se repitió diez minutos más tarde. Otra vez dudó Minici y no pudo cerrar Albarracín, partícipe del mal cierre. Entonces, oportunista como debe ser todo delantero, Mendoza le pegó de puntín para que la pelota pique justo antes de las manos de De Olivera y se meta en el arco. Fue el 1 a 0 para los porteños, también fue el final del partido. Sí, a 20 minutos del pitazo del árbitro.
El comienzo de la segunda ronda fue peor de lo imaginable. Guaraní cayó en sus dos partidos, mostró errores y falta de respuestas anímicas, esas que tantos réditos le había dado.

Fuente: El Territorio.

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