Al igual que el año pasado, el Colectivero quedó eliminado en su debut en la Copa Argentina. Los de Rambert cayeron 2-0 ante Los Andes.

Sebastián Rambert presentó un equipo con mayoría de suplentes ayer en cancha de Lanús
Crucero del Norte no pudo prolongar lo hecho la semana pasada en Santa Inés por el torneo de Primera División, perdió 2-0 frente a Los Andes, y, al igual que el año pasado quedó eliminado en su debut en la Copa Argentina de Fútbol.
En el partido disputado en la cancha de Lanús, el conjunto misionero regaló los primeros 45 minutos. Lejos de imponer su chapa por ser un equipo de una categoría superior, el Colectivero cayó mansamente frente a un rival que dejó en claro que los partidos se ganan corriendo, poniendo y animándose, justamente las premisas que destacó el técnico Rambert luego del triunfo frente a Defensa y Justicia.
Pero anoche el conjunto misionero nunca mostró argumentos futbolísticos ni anímicos para superar a un adversario que, hay que decirlo, se tomó mucho más en serio la Copa Argentina, un certamen que -está a la vista- les interesa más a los equipos que vienen de abajo.
Es cierto que Pascualito tiene la cabeza puesta en el torneo de Primera. Mantener la categoría será un verdadero desafío y hay que tomar los recaudos del caso. Y tal vez por eso presentó un equipo alternativo en cancha de Lanús.
El regreso de Caffa bajo los palos y la presencia de Chironi y Monserrat en la zona media fue demasiado poco para contener el ímpetu de un equipo que, apoyado por mas de tres mil personas, se mostró más ambicioso y más claro de principio a fin.
Rambert apostó por hacer debutar al pibe Caruso en ataque, junto a Dujaut, pero sus ganas chocaron una y otra vez con una defensa bien plantada que se conoce casi de memoria. Totalmente lo contrario de lo que pasó con el Colectivero, cuyos futbolistas se mostraron faltos de conexión en buena parte del partido.
Crucero se mostró como un equipo muy apático. Muy blando e inocente en el uno contra uno, mientras que del otro lado hubo juego asociado y apertura mental para aprovechar los espacios. En una de esas avivadas, y tras un bochazo al corazón del área, Fernando Gutiérrez encontró un espacio importante para definir y a los 27’ estableció el más que justificado 1-0.
El Milrrayitas tenía todo controlado. Pero un gol no es garantía de nada. Sobre todo con todo un segundo tiempo por jugar. La tranquilidad la transmitía la gente desde las tribunas, porque en un momento se olvidó del partido y empezó con las dedicatorias hacia Banfield.
El partido se terminó a los 19’ del complemento. Luego de un desborde por derecha fue el mismo Gutiérrez el que anticipó a todo el fondo y arremetiendo definió abajo, ante la estéril mirada de Caffa, para el 2-0.
El resto estuvo de más. Rambert tiene un solo equipo. Un plantel corto si se quiere pelear cosas importantes. En Lanús quedó más que evidente. En la Copa fue, al igual que el año pasado, debut y despedida.
Fuente: Gustavo Hollmann, El Territorio.



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