Guaraní trabajó para vencer a Unión y tomar un poco de aire. Miguel Alba marcó el único tanto, a poco del final.

Le cuesta horrores y sufre hasta el delirio, pero aun así conserva esas esperanzas de quedarse en una categoría a la cual también le costó llegar. Guaraní consiguió una victoria dramática ante Unión de Mar del Plata, tomó aire e hizo callar a una hinchada que estaba restando en vez de sumar.
Con gol de Miguel Alba a los 38 minutos del segundo tiempo, la Franja sumó tres puntos clave para tener encendida la llama de la permanencia. El juego, válido por la 24ª fecha de la B Nacional, no había entregado un dominador claro, pero sí dejó bien expuesto qué equipo quería ganar y cuál se conformaba con el punto del empate.
Fue Alba el delantero que más corrió, que se entregó en pos del equipo y sobre el final se alzó con el premio sagrado para un delantero.
El gol llegó justo, porque desde las gradas bajaron un sinfín de insultos y presiones para el equipo, los técnicos y la dirigencia.
Sumar tiros de esquina, tirar pelotazos y buscar algún delantero iluminado, no fueron herramientas válidas para que Guaraní abriera el marcador tras el primer tiempo. Situaciones varias, pocas precisas y con la certeza de que le falta un líder natural y psicológico, la Franja se ahogó buscando a Ceballos, intentando con el buen pie de Piñero Da Silva y las ganas de Alba.
Halló en Benítez un responsable de la recuperación en la mitad de la cancha y también un buen pie para los tiros libres, algo que perdió con las bajas de Barinaga y Leguizamón, uno lesionado y otro ausente por acumulación de tarjetas.
Cinco córners consecutivos, más un tiro libre cercano al área, dibujaron las primeras impresiones de un partido que no tuvo la llave para mostrar un dominador claro.
Entre tantos pelotazos para salir del fondo, Guaraní llevó peligro a través de un remate de Benítez desde lejos. El ex Estudiantes, que debutó con la camiseta franjeada, exigió a un Losada que no se complicó y regaló el séptimo córner en 10 minutos.
Nicolás Ramírez, enlace y creador de Unión, se ubicó rápido por la banda derecha defendida por Vester para marcar diferencias a su favor. A los 15 remató débil a las manos de Medina, pero dio muestras de que los marplatenses podían jugar de memoria y siempre con la balanza orientada hacia la izquierda de su avance.
A los tumbos avanzó Guaraní en cancha, porque sus ataques dependieron siempre de cómo la bajaran los delanteros y en alguna que otra ocasión funcionó. A los 21’, Alba se ubicó bien con la pelota entre los centrales, descargó y Sagarzazu remató fuerte al cuerpo del ‘1’ visitante.
Cuando la pelota se amigó con Ceballos, Guaraní creó juego y por eso empezó a sumar situaciones. La actitud en Guaraní la entregó Benítez, de buena presentación y con mucha jerarquía dentro de la cancha. El juego, en tanto, llegó en los pies de Piñero, un delantero que tranquilamente podría retroceder unos metros y oficiar de enganche aunque claro está que su fisonomía lo posiciona mejor en el ataque.
Para el segundo tiempo, Unión se guardó sus intenciones de cerrar el juego con el empate y no sumó situaciones en el arco de Medina, mientras que Guaraní empezó rápido con las muestras de su inmediata necesidad.
Narese, cuando el complemento recién disfrutaba el reaparecido sol posadeño, remató tan débil que hasta le dio tiempo a lamentarse en la carrera de la situación que se la creó Alba.
Nicolás Ramírez hizo la de Messi ante Paraguay: desparramó a Albarracín y Vester, se adelantó en la banda izquierda y remató al arco. Lo vistoso de su jugada se terminó con el travesaño como enemigo, pero mejor aliado de Guaraní, que se salvó gracias al rebote para afuera del arco del ya vencido Medina.
Después de la media hora se escuchó lo que pidió la gente y el mérito lo había hecho Alba. El ex Santamarina se tuvo fe para ir a buscar una pelota que parecía perdida y hacer lo que debe hacer un delantero: pegarle sin dudar. Remató y venció a Losada para el 1 a 0, tan necesario como definitivo para un partido que lo ganó el que más buscó.
Fuente: Emiliano Andreoli, El Territorio.




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