Con Olivares y Chironi como puntos altos, un orden táctico que no se veía desde hace tiempo y mucho sacrificio, Crucero del Norte venció 1-0 a Los Andes en su regreso a la B Nacional. Así, cortó una racha de 15 derrotas consecutivas jugando fuera de la tierra colorada.
Crucero empezó con buen pie. Le ganó 1-0 a Los Andes en Sarandí, en el arranque del torneo, y comenzó a alimentar su ilusión de volver a Primera División
Lo que parecía imposible en Primera, Crucero lo hizo fácil en la B Nacional. Luego de perder sus quince partidos como visitante en la elite del fútbol argentino, el Colectivero arrancó con el pie derecho su participación en el campeonato de ascenso, venció por 1-0 a Los Andes en Sarandí y festejó afuera de Misiones después de catorce meses.
Con el debut de siete de los once refuerzos y con un esquema 4-3-2-1 en el que no falta buen pie, Crucero se quedó con los tres puntos gracias a una buena combinación ofensiva que definió Gabriel Chironi.
El primer tiempo no tuvo un dominador claro, ya que los dos se repartieron la tenencia y el dominio de la pelota. Dos medios vertiginosos y verticales, de buen pie, hicieron que el partido sea de ida y vuelta. Es cierto que faltó el gol, pero no las emociones. Porque el Colectivero avisó cuando los jugadores recién se estaban acomodando en el campo, ganó en velocidad y sacó un remate bajo, cruzado, que rozó el palo derecho de Gagliardo, el buen arquero del Milrrayitas.
Pero enseguida nomás llegó la respuesta local, cuando Seccafien –el jugador distinto de Los Andes- mandó un centro preciso y Rodrigo Salinas no pudo conectar acertadamente cara a cara con Requena.
El movedizo 4-3-2-1 que plantó Pico Salinas complicó al dueño de casa. Porque el tridente Caballero-Vázquez-Castro se adueñó del medio y porque Chironi y Olivares armaron interesantes y rápidas sociedades en campo rival. De hecho, los dos hombres más desequilibrantes del Colectivero diagramaron una gran jugada por derecha que Nicolás Castro, entrando por el segundo palo, no pudo finalizar en gol.
Los Andes se mostró como un equipo muy previsible en ataque, excepto cuando la pelota pasó por los pies de Seccafien. El 10, cuando se lo propuso, dejó su sello: a los 16’ vio adelantado a Requena y sacó el remate bien colocado que devolvió el travesaño.
La misma fortuna tuvo el equipo de Felipe De la Riva segundos más tarde, cuando Olivares le dio con mucha rosca a un tiro libre y Gagliardo, en un esfuerzo supremo, la mandó al córner.
Y el travesaño no fue un aliado sólo del Colectivero, porque promediando el primer capítulo el paraguayo Ledesma se anticipó a todos en un tiro de esquina, la peinó en el primer palo y su tiro fue devuelto por el horizontal.
Fueron 45 minutos movidos, con oportunidades en ambos arcos y cero especulación. Pero el marcador en blanco no fue el mejor reflejo de lo que propusieron en cancha.
Cuando se juntan los que saben…
Previo a este choque, El Territorio le consultó al DT Salinas si era posible ver un equipo con Chironi y Olivares en cancha. “Sí, si están bien van a jugar juntos”, afirmó Pico. Y no hace falta ser un licenciado en la materia para entender que, con ellos dos en cancha, Crucero tiene un importante caudal de fútbol. A los 11’, Maravilla se animó en campo contrario, ganó una dividida y encaró hacia el arco rival, tocó corto para Ledesma y éste devolvió corto con mucha clase para Chironi, quien entró en escena y definió con sutileza para el 1-0 del Colectivero. Excelente maniobra para un verdadero golazo por la confección colectiva.
¿Cómo aguantar la ventaja? Bien paradito atrás, corriendo y apretando en el medio y aprovechando las contras. Crucero cumplió muy bien en las dos primeras facetas, pero falló en la tercera. Ledesma tuvo dos clarísimas chances para liquidar el pleito y no pudo con el muy buen arquero Gagliardo. Entonces hubo que sufrir. Pero bien vale la pena sufrir si después hay que festejar como hacía catorce meses no se disfrutaba.
A diferencia de lo que fue su experiencia en Primera, ayer Crucero al menos dejó en claro que no piensa meterse atrás cuando juega afuera. Se animó y tuvo chances de gol, por momentos tuvo fútbol cuando se juntaron los que saben y trató de no complicarse en el fondo. Para empezar, sirve.
Fuente: Gustavo Hollmann, El Territorio.




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