No termina de parir

Crucero ofreció muy poco ante Atlético Paraná, apenas empató 0-0 y ya acumula casi nueve meses sin poder festejar en el «Andrés Guacurarí».
No termina de parir
Crucero sigue pariendo en casa. Ayer, en un partido válido por la 4° fecha de la Primera B Nacional, empató 0-0 con Atlético Paraná en Santa Inés y estiró a casi nueve meses su racha sin festejos en el Andrés Guacurarí.
Así como hace dos semanas ofreció muy poco y debió conformarse con un empate 1-1 ante Almagro, el Colectivero ayer generó prácticamente nada ofensivamente y volvió a perder dos importantes puntos como local en su objetivo de acomodarse en los puestos de arriba.

El triunfazo ante Los Andes en el debut, como visitante, parece haber sido un espejismo en el medio del desierto, porque en los siguientes tres partidos Crucero nunca pudo repetir el nivel individual y colectivo de aquella tarde y de a poco comienza a alejarse de la pelea importante.
El 3-4-2-1 que propuso Pico Salinas no dio réditos, al menos en este primer ensayo. Porque Pérez y Sotelo por momentos se acoplaron al medio y se ofrecieron como variantes ofensivas, pero faltó sorpresa y mayor dinamismo para romper líneas y sumar más gente en ataque.
Y tal como viene sucediendo desde que falta una referencia de área, al equipo le falta profundidad. Además, si a esto se le suma el poco caudal de fútbol que viene mostrando, Crucero se torna un equipo livianito y previsible.
No se trata de caerle a ningún nombre en particular en el ataque, porque tanto Pedrozo en Jujuy como Páez ayer no pudieron complementarse con Olivares y Chironi y el Decano entrerriano no pasó mayores sofocones a la hora de cerrar los espacios.
Así y todo el Colectivero inclinó la cancha a su favor y tuvo ocasiones como para desnivelar el marcador, como a los 16’, cuando Olivares recibió en el vértice del área y sacó un remate con poca potencia y escasa ubicación que controló bien el ex Guaraní Federico Cosentino.
No sufrió prácticamente en su arco Crucero porque la línea de tres rápidamente se transformaba en una línea de cinco, pero teniendo en cuenta que las obligaciones pasaban por el dueño de casa, faltó mayor ambición ofensiva para lastimar a un rival exageradamente conformista.
El ingreso de Nicolás Castro (por Coria) en el complemento no significó ninguna solución a las necesidades, porque se trató sólo de un cambio posicional, ya que Sotelo se sumó a la línea de tres y el zurdo proveniente de Unión de Mar del Plata no pudo lastimar con sus características estocadas.
Olivares volvió a tener una tarde poco productiva, Chironi tampoco estuvo en uno de sus mejores días y Crucero lo padeció.
Es cierto que cuando no se puede ganar lo importante es no perder, pero también es una verdad de perogrullo que sumar un punto como local tiene más gusto a derrota que a cualquier otra cosa. Crucero no puede conformarse con tan poco en Santa Inés. Los casi nueve meses sin festejos en el Andrés Guacurarí obligan a jugársela un poco más. No hay que regalarse en el fondo ni mucho menos, pero sí imponer respeto y llevarse al rival por delante.
Algo de esto se vio con la inclusión del pibe Mauro Siergiejuk, porque entonces Salinas apostó por un 3-4-1-2 y Atlético Paraná tomó mayores recaudos.
De todos modos fue muy poco para intentar ganar el partido. Y eso que a los 37’ Cosentino se equivocó feo en una salida y Pedrozo, mano a mano con el uno, se perdió una clarísima chance para dejar los tres puntos en casa.
Para colmo de males, en la siguiente jugada, Caballero cortó una contra, vio la segunda amarilla y dejó al Colectivero con uno menos.
Recién a partir de ahí el empate se podía ver con buenos ojos.
Crucero volvió a padecer la falta de un goleador, retrocedió otro escalón en su afán de sacar chapa y dejó una pálida imagen ante su gente.

Fuente: Gustavo Hollmann, El Territorio.

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