
Crucero cosechó un punto que sólo el tiempo dirá qué sabor tiene. Por la coyuntura adversa, por la cantidad de lesionados que persiguen al plantel (ayer se sumó Gilberto Benítez a la interminable lista) y por las necesidades, el 0-0 ante Central Córdoba de Santiago del Estero, por la 16ª fecha de la Primera B Nacional, debe ser observado con buenos ojos.
Pero a juzgar por la leve mejoría que evidenció respecto del último partido, y sobre todo por la clarísima chance de gol que tuvo en tiempo de descuento, el punto parece ser más un castigo que un premio.
En su estreno como técnico, Alejandro Duré ya tomó la primera medida importante y mandó a la cancha como titular al juvenil Joel Arévalos. Le dio la misión de controlar de cerca al 10 del Ferroviario y el chico de las inferiores demostró carácter y templanza.
Ayudado por un rival que no propuso cosas importantes en ataque, Crucero se hizo cargo de sus obligaciones y con la manija de Robinho Dujaut inclinó la cancha a su favor.
No fue profundo el Colectivero, porque por momentos Iriberri y Váttimos no fueron bien abastecidos, pero el dueño de casa manejó el desarrollo del juego y casi no sufrió en su propio arco. Y en la única que Central Córdoba acercó cierto peligro, Nacho Arce se exigió y con el sol de frente alcanzó a meter los puños para desarticular un buen tiro libre.
Las proyecciones de Tarrito Pérez y Guillermo Sotelo también fueron armas que supo utilizar Crucero, pero los centrales visitantes no evidenciaron fisuras y al menos adentro del área ganaron el duelo frente a los atacantes locales.
Si de situaciones se trata, lo más importante del Colectivero estuvo en los pies de Váttimos, que ganó la línea de arco rival cuerpeando a su marcador pero no tuvo el mejor ángulo para definir mano a mano con Calviño promediando el primer capítulo.
En los primeros 45 minutos no se vio mucho más, aunque Crucero al menos mostró esa cuota de personalidad y decisión que nunca expuso en José Ingenieros.
En el arranque del complemento Váttimos emuló al tucumano Méndez, ganó en velocidad por la raya y entrando al área asistió a Iriberri, que le dio de primera pero el zaguero Gabriel Fernández se jugó el alma y yendo al piso alcanzó a desviar el remate que tenía destino de arco.
Crucero se empezó a complicar con las amarillas, varios quedaron condicionados y el equipo dirigido por Marcelo Fuentes aprovechó esa coyuntura. Pero lo que más complicó al dueño de casa fue el ingreso de Israel Coll, el diminuto delantero que con su velocidad le renovó las ilusiones al Ferroviario.
En los últimos 15 minutos el partido se hizo de ida y vuelta. Los dos se la jugaron por el bien del espectáculo y no escatimaron esfuerzos en busca de la victoria. Primero Dujaut lo tuvo de cabeza pero Calviño se lució con una aparición fantasmal, enseguida Arce le ahogó el grito al ingresado Aguirre y en la última del partido el propio Calviño retrocedió espectacularmente sobre sus pasos y salvó lo que era el gol de Sotelo. El juez pitó el final y todos los jugadores se abrazaron al número uno, que se vistió de héroe sobre en el epílogo.
Fue un empate justo. Ninguno mereció perder. El punto le sirve de poco a Central Córdoba, que sigue en zona de descenso, y como una leve caricia a Crucero, que al menos pudo cortar con tanta malaria.
Buen estreno del pibe Joel Arévalos
El posadeño Joel Arévalos tuvo un muy buen estreno ayer con la camiseta de Crucero. En su primera presentación como titular, el mediocampista no se mostró dubitativo y tuvo carácter y personalidad a lo largo de los 90 minutos. Se bancó la tarea de controlar
de cerca al 10 rival y supo leer el partido en cada momento. No dudó a la hora de cortar tácticamente en el medio cuando la jugada lo requería y de hecho se ganó una amarilla por cortar un claro ataque adversario. Estuvo a punto de ser expulsado por tomar de la camiseta a un rival cuando quedó como último hombre, pero lo soltó a último momento y zafó. Igual que Crucero, porque la jugada se diluyó gracias a la gran intervención de Nacho Arce.
En su debut absoluto, al chico de 18 años nunca le quemó la pelota. Tiene todas las condiciones para convertirse, en los próximos años, en el patrón del mediocampo.
Ayer también debutó con la camiseta del Colectivero el delantero paraguayo Wilson Rojas, quien más allá de haber tenido poca participación, le dio una asistencia de taco a un compañero dentro del área rival.
Fuente: Gustavo Hollmann, El Territorio.




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