
Héctor Rivoira recorrió un sinfín de sensaciones en su debut como técnico de Crucero. Festejó, arengó, gritó, discutió y hasta se fue expulsado. El Colectivero pecó de inocencia ayer, se encontró con un equipo que apeló a lo peor de la deslealtad y terminó empatando 1-1 con Independiente Rivadavia de Mendoza en la última jugada del partido.
El conjunto misionero ganaba por la mínima y se aferraba a un triunfo más que necesario como local, pero el equipo mendocino -más precisamente el ingresado Reinoso- se olvidó de los códigos del fútbol, ignoró el tan discutido fair play y a los 44’ del segundo tiempo llegó a un empate con sabor a victoria. Lo que dio lugar a un cierre anormal con una larga lista de expulsados, que en definitiva le terminó costando muy caro al dueño de casa.
En su estreno como DT, el Chulo quiso darle su impronta al equipo sin pérdida de tiempo. Fue sorpresiva la presencia de Lechner en el círculo central, tanto como la de Federico Domínguez en zona de ataque. El nuevo técnico paró en cancha un 4-2-3-1 novedoso, pero sobre lo que habrá que trabajar largo y tendido para aceitar la idea.
Porque al zaguero rosarino devenido en volante central le costó acomodarse a su nueva ubicación y Domínguez perdió presencia tan lejos de su hábitat natural.
El conjunto mendocino fue más claro en el arranque del partido, sobre todo cuando lateralizó el juego con el Sapito Encina, pero no estuvo fino en la definición. Y cuando lo estuvo fue Nacho Arce, el enorme arquero del equipo misionero, el que ahogó el grito visitante.
Pero por esas cosas del destino, ayer Crucero disfrutó lo que tantas veces sufrió en partidos anteriores, cuando llegaba y no convertía y sus rivales, en la primera de cambio, la mandaban a guardar.
A los 14’, Arévalos asistió corto para Váttimos, el ex Fénix habilitó de primera a Tarrito Pérez y el santafesino definió con una espectacular vaselina por arriba de Aracena para romper la paridad en Santa Inés. En su primera incursión real al arco de enfrente, el Colectivero al menos mostró la contundencia que no se había visto hasta ahora.
Con la tranquilizadora ventaja, Crucero dejó la mochila de las presiones a un costado. Dujaut la pidió siempre a la hora de jugar, Váttimos e Iriberri multiplicaron esfuerzos en el afán de desgastar a los defensores rivales y Lechner y Arévalos le dieron forma a un buen doble cinco que no se cansó de morder a cuanto rival pasara .por la zona media.
La Lepra tuvo aproximaciones con tibios remates de Encina, Navas y Tarragona, pero poco para torcer la historia.
En los primeros segundos del complemento Crucero pudo haber empezado a definir el pleito. Váttimos inició y terminó una contra letal pero el travesaño le impidió gritar el 2-0.
Por las necesidades de uno y otro el partido entró en zona de turbulencias. El juego se hizo de ida y vuelta y el medio fue línea de libre tránsito. La sensibilidad del árbitro Lobo Medina al momento de pitar y amonestar fue metiendo a Crucero contra su propio arco, pero así como se animó y metió gente en campo adversario, Independiente también dejó enormes espacios para que llegue el golpe de nocaut.
Guillermo Sotelo tuvo en su prodigiosa zurda el segundo del dueño de casa pero el uno mendocino sacó magistralmente.
Astudillo potenció al ataque de su equipo y la Lepra inclinó la cancha a su favor. Siempre con Encina como bandera, el visitante buscó por todos los medios, pero chocó una y otra vez con un Arce que se cansó de descolgar centros.
La polémica de la tarde
¿Y el fair play? A segundos del final, el uno misionero la tiró afuera para que lo atiendan. Lejos de devolver la pelota, Reinoso le dio continuidad al juego (Sotelo esperaba el ‘buen gesto’ rival), mandó el centro pasado y Franco Dolci, entrando por atrás de todos, le dio bajo contra un palo de Arce para marcar el 1-1. Inmediatamente, todo el Colectivero fue a buscar a Reinoso y el partido se desarticuló por completo. El peor saldo fue para Crucero, que se quedó con tres futbolistas menos por las expulsiones de Sotelo, Lechner y Dujaut. El pésimo Lobo Medina ni siquiera se animó a adicionar y fue el más apuntado por todo el público.
Más allá de los puntos que quedaron en el camino, el Chulo –que también fue expulsado- deberá pensar y repensar cómo reamar el equipo pensando a futuro.
Fuente: Gustavo Hollmann, El Territorio.




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