
Crucero estiró a 16 su racha de partidos sin ganar fuera de casa, un karma que parece no tener fin
Un punto hubiera sido demasiado premio. Crucero tuvo una tarde para el olvido en Pergamino, perdió merecidamente 1-0 con el local Douglas Haig y sigue estirando su nefasta racha sin victorias como visitante en la B Nacional.
Lo que ofreció el Colectivero en Pergamino fue demasiado mezquino. Desde el minuto cero Héctor Rivoira dejó en claro la postura de aguantar y apostar a alguna contra. El 4-5-1 que planteó el Chulo en el estadio Miguel Morales reflejó a las claras las pocas ganas de querer ganarlo y el Colectivero prácticamente no pisó el área de Argüello.
La apuesta de desarticular el andamiaje ofensivo del Fogonero salió aceptablemente bien, pero este Crucero resignó mucho de lo que es capaz de dar cuando mete gente en campo contrario.
Los 90 minutos fueron un verdadero dolor de ojos. Ninguno pudo meter tres pases seguidos y el desarrollo se volvió tedioso por donde se lo mire.
Si bien es entendible la jugada del técnico, ya que Crucero apenas sumó dos puntos sobre los 30 que disputó fuera de Misiones, ayer se presentaba una gran posibilidad para cortar la racha adversa y demostrar que el equipo puede exhibir afuera mucho de lo que hace cuando juega en Santa Inés.
Pero Rivoira probó un esquema nuevo moviendo varias piezas. Movió a Lechner al lateral derecho, adelantó a Pérez al medio y diagramó un triple cinco con Castro, Britos y Domínguez. Y Fernández, primero, y Perussato, después, jugaron pensando más en contener al rival que en agredirlo.
Pese a los recaudos del caso, Douglas originó un par de situaciones que, afortunadamente para Crucero, no terminaron en gol.
Nada cambió en el segundo tiempo. El Colectivero le cedió la total iniciativa del juego al conjunto pergaminense y nunca se decidió siquiera a llevarle peligro al fondo local.
Estaba clarísimo que jugando así Crucero no iba a hacer un gol en todo el fin de semana, y el objetivo era que Nacho Arce también terminara el suyo invicto.
Recién a los 28’, y casi sin proponérselo, el dueño de casa acarició la apertura con un centro-remate que encontró mal parado a Arce y que fue devuelto por el travesaño.
Lo que Crucero no quiso, Douglas no pudo. Al menos durante 87 minutos. Porque el equipo de Guglielminpietro tuvo su merecido premio a tres del cierre, cuando Sotelo y el ingresado Molinas perdieron sus respectivas marcas, llegó al centro al corazón del área desde el sector derecho y el ‘resistido’ Jorge Córdoba metió el frentazo en el punto penal para superar la volada del uno paranaense.
Crucero jugó uno de sus peores partidos desde la llegada del Chulo Rivoira y, por lo que ofreció, se hubiera llevado demasiado premio si no perdía. Hay formas y formas de perder, y esta vez Crucero exhibió una muy mala imagen.
Fuente: Gustavo Hollmann, El Territorio.




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