Diferencias inexistentes

Diferencias inexistentes

Gracias al empuje de la gente se pudo ver algo de acción en Santa Inés. Pero muy poco. Crucero y Guaraní se animaron a ganar el clásico recién en los últimos 20’, pero no tuvieron la suficiente puntería y terminaron repartiendo puntos al igualar 0-0 en el encuentro destacado de la 12° fecha del torneo Federal A.
En el estadio Andrés Guacurarí, más allá del defensivo planteo franjeado en el primer tiempo, nunca se notaron las diferencias que existen entre ambos en la tabla de posiciones.
Crucero, que pelea por la clasificación, no pudo quebrar al peor equipo del torneo –al menos desde los números- y se quedó con gusto a poco con el punto, mientras que la Franja, que venía de empatarle al líder Sarmiento, demostró que está encontrando ese orden que busca Salinas.

Iniciativa local
Consciente de sus limitaciones, Guaraní entendió desde el primer minuto que cambiar golpe por golpe no era lo más recomendable. Salinas armó un 4-5-1 con mucha marca en la zona media con la clara intención de cortar los circuitos ofensivos del local.
Y la apuesta salió bien. Porque Oviedo no tuvo espacios para mover la pelota en el círculo central, Dujaut y Sotelo encontraron barreras defensivas por las bandas y al Colectivero no le quedó otra que buscar reiteradamente las corridas de Leonardo Marinucci. Sólo por esta vía el dueño de casa llevó peligro al arco de Facundo Vera. La movilidad del delantero por todo el frente de ataque le trajo ciertas complicaciones al fondo franjeado, que en líneas generales fue inteligente para controlar a Tacuarita Cardozo.
Sin ponerse colorado, el visitante le cedió la iniciativa del juego al local apostando a alguna contra salvadora que pudiera originar Leandro Ferreyra.
A Crucero le costó resolver el acertijo que le propuso el rival, sobre todo en la zona media, y entonces tuvo que modificar el libreto y buscar con otras armas.
Tal como sucedió en el primer clásico, las emociones estuvieron más afuera que adentro de la cancha. En los primeros 45’ no hubo situaciones de riesgo, más allá de una estupenda intervención de Vera ante un cabezazo de Tucker en clara posición adelantada.
La primera emoción fuerte de la noche llegó a falta de cinco minutos para el cierre del primer, cuando Cardozo y Brizuela tuvieron un intercambio de palabras y algo más y el árbitro González no dudó en mandarlos a las ducha.Diferencias inexistentes
Para el segundo tiempo, diez contra diez, el de por sí enorme Andrés Guacurarí pareció agrandarse aún más. Hubo muchos espacios, pero escasas ideas.

No perder la esencia ofensiva
El Chulo Rivoira, al ver la débil propuesta ofensiva franjeada del primer tiempo, decidió arriesgar. Sacó a Diana, un defensor, e incluyó a Cavallo, reemplazante natural del expulsado Cardozo.
No obstante, más allá de las variantes, Crucero nunca encontró un conductor, alguien que rompiera líneas y marcara diferencias en el uno contra uno.
La expulsión de Brizuela obligó a un reordenamiento en la última línea franjeada y esto, inconscientemente, terminó siendo una carta a favor. Porque De Olivera fue a la cueva y Elián Kopp controló y prácticamente anuló a Marinucci.Diferencias inexistentes
Recién a los 20’ Rivoira decidió oxigenar su juego ofensivo y mandó a la cancha al rapidito Braian Perussato, que en su primera intervención dejó dos hombres en el camino y fabricó un tiro libre que luego dilapidó Cavallo.
A esa altura Guaraní ya había dejado de lado su conservador libreto. A partir de los 25’, los jugadores se contagiaron del clima que nació de las tribunas y armaron el partido que todos estaban esperando.
Primero se animó Fioravanti con un remate que contuvo bien Cano y después fue el propio Colo el que le ahogó el grito a Cavallo en la boca del arco.
Pero no hubo mucho más. El 0-0 castigó más de lo que premió.

Elián Kopp, seguridad en toda la cancha
Al polifuncional de la Franja le tocó marcar al más peligroso. Elián Kopp tuvo que estar atento toda la noche a Leonardo Marinucci y no sólo lo anuló en el ataque, sino que también lo obligó a retroceder unos metros para buscar la pelota.
El defensor oriundo de Jardín América intentó además sumar en ataque y fue muchas veces una opción de descarga para Fioravanti. Llegó en un par de ocasiones hasta la línea de fondo de Crucero, forzó que los defensores del Coletivero la mandaran al córner y exigió a Matías Cano con un remate.

Fuente: Gustavo Hollmann, El Territorio.

Fotos: Sixto Fariña.

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