Plastimi venció este viernes por 3-2 a Transporte Prowan en la primera final del torneo Apertura que organiza la Asociación Posadeña de Futsal, jugada ante una multitud en el estadio cubierto de Jorge Gibson Brown. La revancha se disputará el próximo jueves y con sólo empatar, será otra vez campeón.
Y sí, cuenta. Que lo digan los que ganaron, con una sonrisa enorme. Que lo digan los que perdieron, con una enorme sensación de bronca. Esta vez favoreció a Plastimí, porque el remate de Sandro Antivero, una de las grandes figuras del encuentro, se desvió en Galeano y descolocó al otro que brilló, Eduardo Bruja Mattos, quien quedó a contrapierna y voló para tratar de evitar que Diego Fernández empujara la pelota al gol, pero no llegó. Así, con eso que evidentemente existe, que es inasible, casi indefinible, que no depende de cábalas ni otras tonterías y cuya rueda gira y ora beneficia a unos, ora a otros. Sí, eso que llaman fortuna, suerte, y que en el barrio indican con los dedos índice y pulgar en forma de paréntesis, y que se relaciona con una carnosa parte del cuerpo humano. No sólo por eso ganó Plastimí el partido de ida de la final del Apertura, pero vaya que influyó. Porque el encuentro fue un poco extraño, con un primer tiempo que pareció el segundo, y viceversa, con demasiados errores para ser una final, y con un trámite parejo, peleado y con actores destacados que sí demostraron por qué unos y otros dirimen el título.
Fue 3 a 2 luego de que los plásticos se pusieran al frente, los transportistas en una ráfaga lo dieran vuelta y, finalmente, en dos jugadas llamativas, los dirigidos por Beto González se quedaron con el premio máximo. Porque, atención, de un buen tiempo a esta parte, el ganador del cotejo de ida, ya sea en la revancha o en el tercer partido, terminó dando la vuelta olímpica. Eso intentará el equipo de Oscar Figueredo revertir, y para ello deberá sostener lo que hizo en el comienzo del encuentro, cuando tomó el control de las acciones más allá de algunos ataques del último campeón. Pero llegó el primer error importante del partido, cuando Freddy Cuba quiso jugar una pelota complica, rechazó hacia el medio y se la dejó servida a Sata Báez. Nadie le dijo nada al talentoso jugador, porque él mismo se habrá culpado por haber arriesgado innecesariamente y en contra de lo que indica el manual (el famoso “tirala afuera”). Lo cierto es que Prowan no se pudo reponer, Plastimí se envalentonó y empezó a cascotearle el rancho a la Bruja Mattos que, como en la revancha ante Yacaré en semis, sacó a relucir todo su repertorio para cuidar su arco.
Dijimos más arriba que el primer período se pareció a lo que habitualmente sería el segundo, y esto es porque hubo demasiados errores para ser una final, ambos se cargaron de faltas demasiado rápido (Plastimí tenía cuatro antes de los 5 minutos y Prowan llego a cinco a los 10) y lo terminarían sufriendo los transportistas, que se salvaron porque los ejecutantes no estuvieron finos y porque su arquero brilló. Además, ambos arriesgaron demasiado ya de entrada, y quedaron expuestos. En busca de resarcirse, los actuales subcampeones dejaron espacios para la extremadamente veloz contra de los plásticos, comandados por un Antivero omnipresente, fino para distribuir, inteligente para marcar y cortar y peligroso en ataque. Prowan se asentó con el ingreso de Ruiz Díaz, y terminó mejor la parte inicial, en parte también por los huecos que encontró Chamorro por izquierda.
Esa superioridad se trasladó al inicio de la etapa complementaria, en parte porque Plastimí sintió la ausencia de Antivero los minutos en los que éste necesitó descansar, y no sólo en el juego sino también en el efecto contagio que el jugador de Dos de Mayo ejerció al estar en todas partes. Los de Oscar Figueredo crecieron y llegar con justicia al empate cuando Cubita enmendó su error en el mismo arco que lo cometió con un zurdazo impecable. El impacto fue positivo para los ayer vestidos de blanco, que se envalentonaron y sorprendieron con un giro bárbaro de Galeano que dio vuelta el partido. Volvió Antivero a la cancha y otra vez Plastimí se encendió aunque, claro, con el resultado a favor los tranportistas cedieron la pelota para cerrarse mejor.
Sin embargo, la falta de concreción por parte de Prowan de las ocasiones propicias le dio a los plásticos la posibilidad de seguir en carrera, y en una acción extraña, Giménez alcanzó el empate. Más allá de las circunstancias, a ninguno le cayó mal el resultado, máxime cuando los minutos corrían y el trámite se tornaba más lento y estudiado, con la intención de no cometer errores, como si fuese el comienzo de un partido y no el final. Pero llegó la jugada decisiva, afortunada para unos y desafortunada para los otros, que debieron jugarse el todo por el todo a un minuto y medio del final, y estuvieron cerca con una buena acción personal de Galeano que no alcanzó a conectar Brajkovic. Así se fue el partido, con victoria de Plastimí que sabe que el resultado cuenta en lo deportivo y lo anímico para llevarse el bicampeonato, mientras que Prowan tiene la chance de torcerle la mano a la historia, pero para eso deberá ser más práctico este jueves a fin de estirar la definición a un tercer juego el sábado. Y mientras tanto, ella, la fortuna, jugará otra vez su papel, aunque, claro, el que mejor haga las cosas achicará el margen de maniobra del protagonista inesperado de la ida.-
Fuente: Mariano Bachiller, para solofutsal.com.ar




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