La estadía de Walter Pérez en la tierra colorada se presentó con contrastes bien marcados. Primero animó la competencia en categoría Elite el sábado último, como previa al Infanto Juvenil de ciclismo que se desarrolló al día siguiente en Apóstoles. Y para el cierre, la jornada no pudo ser perfecta ya que la lluvia impidió que interviniera en el Gran Premio General San Martín, Camino al Bicentenario, que debía disputarse este lunes en el Parque de la Ciudad posadeño.
De todas maneras, el medallista olímpico en Pekín 2008 -junto a Juan Curuchet- confió que se sintió “bien” en la provincia, que le “gusta correr”, y que ayer degustó “un buen asado, con buenos amigos”. Si bien aclaró que “tengo un calendario que a veces impide” venir más seguido, agregó: “Trato de acomodar mis tiempos”.
Desde hace unos años trazó una amistad con la familia Báez de San Ignacio, puntualmente con Diego, con quien arrancó una relación “comercial” al principio, recordó. Su última visita fue el año pasado, luego de correr en la Doble Las Marías en Virasoro. “Aproveché para pasear”, señaló Walter, quien resaltó que en Misiones “hay muchos chicos” ligados al ciclismo, “es importante porque es el futuro de nuestro deporte. La Asociación Misionera trabajó mucho”.
Confesó que conquistar la medalla le cambió “un ciento por ciento” la vida deportiva y que cada vez que lo invitan a la tierra colorada “voy a venir encantado”. Los próximos pasos serán en Mar del Plata, a raíz de que mañana se cumple un año del oro olímpico y brindará una conferencia junto a Curuchet.
A los 34 años no se desespera una vez que abandone la bicicleta, debido a que “voy a seguir corriendo seis años más”.
Mientras, aprovecha cada invitación, como esta última en Misiones, en la que se sintió “un poco bajoneado” porque no se corrió ayer, “venimos para eso”, aunque se llevó buenos momentos -junto a su compañero, el sanjuanino Gerardo Fernández, integrante de la selección argentina-: “La pasamos bien, con un buen asado”.
Ago 18




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