Ricardo Schweizer (h), el mejor jugador de polo de Misiones, regresó a la tierra colorada tras cumplir con éxito una temporada de polo de alto nivel competitivo en Inglaterra.
El polista local, profesor de la Escuela de Garupá Polo, residió en Cricklade, un pueblo rural ubicado a una hora al sur oeste de Londres, donde defendió los colores del Tidworth Polo Club.
Motivado por el deseo de experimentar el polo a nivel profesional, Schweizer se convirtió en el primer misionero en disputar una Copa de Polo inglés, segunda potencia mundial, después del polo argentino.
“Los sábados y domingos jugábamos siempre algún torneo”, dijo Schweizer. El misionero tenía como “patrón” a un italiano que vive en la vecina República de Irlanda, que lo ubicó por internet, lo preseleccionó y lo convocó para integrar la versión inglesa de los Minotaurs, como le decían al equipo de camisetas negras.
Schweizer fue elegido por sus condiciones arriba del caballo, pero, además, por su conocimiento del animal en el potrero. “De martes a viernes entrenaba caballos nuevos de polo que me los mandaban desde Irlanda y yo los hacia de polo”, destacó.
En ocho meses, entrenó un promedio de 30 caballos al mes, liderando un equipo de petiseros que estaban bajo su coordinación. En Garupá Polo es el responsable de la formación deportiva de los alumnos que se recién se inician en la destreza equina. Pero también conduce todo el departamento deportivo del club de Misiones, que además de polo ofrece equitación, turismo y otros eventos rurales.
Con lluvia
Del calor del subtrópico de Garupá, de lomas coloradas y torpes pinares verdes, de la cuenca de los primeros yerbatales misioneros, Schweizer cruzó el Atlántico y se radicó en un típico pueblo británico, húmedo, de lluvia y frío permanente, con un manto de neblina que tiñe de cenizas el mítico verde inglés.
“Fue muy duro el clima y me costó mucho acostumbrarme”, dijo el polista misionero, en alpargatas, siempre en alpargatas celestes, inclusive, en tierras británicas.
“Pero la experiencia también me enseñó que ni siquiera la lluvia condiciona el espectáculo. Hasta con lluvia, jugábamos igual·, aseguró.
“Pude disfrutar del polo británico pero, sobre todo, del polo argentino, del polo misionero. Nuestro polo es referente mundial y, a la inversa de lo que pude concretar yo, los profesionales ingleses desean venir a la Argentina en octubre, cuando termina la temporada de polo en el césped”, explicó.
Por último, Schweizer aseguró que “tenemos mucho por lo que ponernos orgullosos como misioneros. Es cierto que nos falta mucho. Pero es bueno saber que tenemos la decisión, la convicción y una reputación que nos favorece”, aseguró.
Fuente: territoriodigital.com




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