Refundemos el deporte en el Bicentenario

Refundemos el deporte en el BicentenarioEl deporte en nuestro país no es una isla como la que se filmó la exitosa serie estadounidense Lost, perdida vaya a saber en qué lugar del planeta. Está entre todos nosotros, forma parte de una comunidad que aspira cada día a ser mejor, a evolucionar por un futuro superior al presente, en definitiva, va de la mano del crecimiento o decadencia que tenga la sociedad y es el reflejo de cómo le va al país.
Aunque existieron, existen y existirán excepciones, nuestros deportivas no podrán compararse jamás al de sus colegas del primer mundo, espejo en el cual nos miramos cada cuatro años en los Juegos Olímpicos, aunque obtengan resultados impensados o concreten verdaderas proezas, simplemente porque en Argentina no se planifica y, por ende, no se ayuda al deportista y a las entidades en su justa medida.
Traducido más claro: nuestro país no tiene una política deportiva como la de las potencias, con las cuales pretendemos medirnos.
Y no es únicamente debido a los factores económicos, como se podrán imaginar.
Desde hace más de 50 años que Argentina ha actuado como si el deporte estuviera sostenido por una amaca. En definitiva, de un lado para otro, sin un rumbo cierto.
Ahora que llegamos a los 200 años de aquella primera expresión de gobierno patrio, bien podríamos rendirle un sincero homenaje a los que lucharon por hacerlo grande y, creemos, una de las formas sería refundándolo, desde mejores y sólidas bases.

¿Cuál es la política deportiva?
Si buscamos información sobre la política deportiva de nuestro país en los últimos tiempos, encontraremos mucha y variada, pero casi todas ellas vacías de contenido o, en el peor de los casos, nunca puestas en práctica.
Se han creado nuevos organismos, nuevos planes de desarrollo y nuevos proyectos de ley para fomentar el deporte, pero seguimos esperando noticias que nos permitan cambiar nuestro pensamiento, que es el mismo de todo el interior.
Desde la Secretaría de Deportes de la Nación no se hacen bien las cosas y las provincias padecen muchísimo la falta de apoyo.
No tenemos dudas que un buen proyecto para el deporte va de la mano de otras áreas imprescindibles: la educación y la salud.
Entonces, ¿por qué no gestar una verdadera revolución en el deporte argentino asociándolo a ellas y elaborar un plan integral de desarrollo de la juventud?

Las instituciones deportivas
Con mirar la realidad de nuestros clubes nos daremos cuenta que no estamos tan equivocados en el ánalisis. En la mayoría de los casos –con las excepciones a la regla- instalaciones que dejan mucho que desear, poco mantenimiento, falta de limpieza, escasos dirigentes, pocos profesionales para la enseñanza, nada de presupuesto son casi aristas comunes.
¿Por qué sucede ésto? Muy sencillo: la falta de apoyo del Estado.
Los clubes hace tiempo que dejaron de ser un lugar de reunión diario de la familia, que era el sustento de la vida institucional cuando no existía el cable, Internet, los celulares, etc.
Antes sobraba la voluntad para hacer grande una entidad deportiva, porque todos –en mayor o menor medida- apoyaban el crecimiento de la misma.
La realidad de un país que ya no permite tanto tiempo libre para el trabajador común, que obliga a varios integrantes de una familia a emplearse a jornada completa ha sido un rival contra el cual el club de barrio no pudo.
De esa forma, las entidades deportivas han quedado en manos de minúsculos grupos dirigenciales, que hacen verdaderos malabares para sostenerlas.
Sin dirigentes que se ocupen debidamente, será muy difícil que subsistan.
La labor dirigencial está reconocida en todo el país, a tal punto que –se dice a menudo- son los empleados estatales más baratos, porque no cobran sueldo y hacen una tarea de contención social única, la que debería ser acompañada por el Estado.
Sin ese pilar fundamental, el crecimiento deportivo está en peligro en sus mismísimas bases.
¿Cómo solucionar el problema?
No es a través de subsidios que llegará a arreglarse.
Si al dirigente se lo ayuda en tareas que bien podría hacerla cualquier ciudadano, como por ejemplo las de limpieza y mantenimiento, ¿no será posible que algunos de los que reciban la ayuda del Estado en planes sociales sean asignados a esas tareas?
Solo es cuestión de decisión.

Los deportistas
Todo proyecto de deportista con condiciones de llegar a lo más alto de su disciplina, sin dudas que debe ser atendido en forma especial.
Por eso, es correcto que reciba una beca.
Misiones aplica ese criterio, pero los fondos nunca alcanzan y, en reiteradas ocasiones, el dinero se percibe con mucho retraso.
¿Qué se pretende de un deportista becado?
Es una buena pregunta que nos hacemos, porque en la mayoría de los casos un becado padece lo mismo que cualquier otro que no tenga esa ayuda.
Nos preguntamos: ¿sirve así?
En otros países, un deportista becado tiene absolutamente todos sus gastos cubiertos, pero a cambio de estudio, capacitación y mucho esfuerzo diario.
Para ello, se lo controla estrictamente.
Justamente, en nuestro país si algo no funciona son los organismos de control…

Debemos exigirle al Estado una política deportiva
Muchas figuras ilustres del deporte argentino han pasado por la Secretaría de Deportes de la Nación.
Uno de ellos, fue el ex jugador de hockey sobre césped, Marcelo Garraffo quien al renunciar al cargo en 2004, dijo: «Yo que salí del mundo del deporte sé que no puedo quedarme en el cargo, cobrar todos los meses, mientras que a los atletas y a los técnicos se les adeudan más de tres meses de becas y de sueldos. Lamentablemente no tuvimos el apoyo necesario. Se ve que los tiempos de la política no son los míos ni los del deporte. Yo no puedo seguir armando planes deportivos con proyección al 2004/2008, si los responsables de cumplirlo no reciben su dinero. Con qué cara puedo pedirle que hagan un buena marca, que traigan un diploma o que tengan un buen rendimiento».
«De nada sirve hacer planes, si no existe un cumplimiento gubernamental. Y si nosotros no podemos sostener nuestros planes ¿qué sentido tiene quedarse en el cargo?», concluyó.
No hace falta agregar algo más.

El ENARD, ¿una esperanza?
Hace pocos días, el Secretario de Deporte, Claudio Morresi, y el Presidente del Comité Olímpico Argentino, Gerardo Werthein, pusieron en funcionamiento en el CENARD un nuevo ente que permite gestionar y coordinar apoyos económicos para implementar políticas de alto rendimiento deportivo.
A través del Artículo 1º de la Ley Nº 26.573, quedó conformado este ente, que tal como expresa la misma ley: “Crea como persona jurídica de derecho público no estatal, destinado a gestionar y coordinar apoyos económicos específicos para la implementación y desarrollo de las políticas de alto rendimiento deportivo”.

Por Roberto Morales, en el Nº 15 del Semanario 6 Páginas.

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