Misiones la capital de los deportes «raros»

Misiones la capital de los deportes "raros"Cada fin de semana miles de personas desarrollan algún juego o deporte en algún punto de la provincia.
El fútbol, básquet, tenis o automovilismo, tienen mucha difusión, mientras que otros no alcanzaron gran repercusión, pero igual se mantienen en el tiempo.
El Territorio rastreó los deportes más raros e insólitos que se practican en Misiones y encontró que más allá del resultado, lo importante es poder pasarla bien y divertirse entre amigos.
El bolonciño, el 48, el faustball, gateball, los bolos, son algunos de los tantos juegos insólitos, que llegaron a la provincia de la mano de los inmigrantes que conformaron un crisol de razas.
La globalización también trajo a los skaters o los bikers, que desarrollan su cultura en los espacios públicos de la capital provincial.
Son historias de personas que en cada encuentro se olvidan de sus problemas y pasan un rato agradable con amigos. Desarrollan un juego con el simple fin de divertirse.

Una carrera muy especial
Desde hace 19 años, cada vez que llega mayo, la Escuela 394 del paraje Barreriño de Alba Posse se apresta a realizar una tradicional carrera: La de carros tirados por bueyes.
La última edición convocó a siete mil personas y tuvo más de 80 inscriptos que llegaron desde Paraje Torta Quemada, 9 de Julio, 25 de Mayo y Alba Posse, entre otros.
Además de ser el más rápido en el circuito, el ganador debe sumar la mayor cantidad de puntos en las prácticas que habitualmente hacen en sus chacras, como pelar maíz y descargar leña, entre otras.
La carrera fue creación de un docente, con el fin de recaudar fondos para la cooperadora escolar y cada año va creciendo la cantidad de competidores.
La competencia no se cierra con un podio, sino que se organiza una feria de platos y un gran baile popular con el fin de agasajar a los participantes.

El “bolonciño” es sólo para ellas
Llegó del Brasil de la mano de un locutor que cruzó el río Uruguay. Mezcla el pool y el bowling y en la zona de El Soberbio hay más de 20 sociedades de mujeres que lo practican
Que el bolonciño sea aseveración de “juego de mujeres” le pertenece a “Alemán Da Silva” -personaje fronterizo y comunicador radiofónico de reconocida ascendencia sobre la comunidad rural del Alto Uruguay entre los 80 al año 2000. Oriundo de Río Grande do Sul, trajo consigo el bagaje rico de las tradiciones y hábitos populares. Al punto que muchos componentes del folclore campestre cruzaron con él la frontera y fueron rápidamente incorporados en los parajes y colonias de El Soberbio, Colonias Alicia y Aurora. Da Silva es sólo hoy un buen recuerdo -falleció hace pocos años- pero su transmisión cultural está vigente con algunos juegos populares. Entre ellos el bolonciño, juego de mesa mezcla del pool y el bowling.
Se juega sobre una mesa totalmente de madera, sobre cuyos bordes de forma circular se confecciona un túnel de madera que arranca con boca de entrada a la derecha de la jugadora. Su recorrido termina con otra boca de salida en el centro de la mesa, sobre el cual se colocan -parados- los 5 palos (a veces son 7). La jugadora -para cada juego- cuenta con 3 bolonciños (especie de bola de billar, más pequeña, pero también maciza) y un taco largo de punta fina. Con este, golpea fuerte cada uno de los bolonciños que recorre todo el túnel y a medida que tumba los palos acumula puntos. A través de pequeñas organizaciones -llamadas Sociedad de Damas- las mujeres compiten y ganan objetos diversos -nunca dinero- aunque la inscripción se hace en efectivo.
En El Soberbio hay más de veinte sociedades que se juntan una vez por mes a jugar al bolonsiño.
Gisela Hesselman tiene 60 años, se retiró del juego cuando su hermano y su mamá fallecieron pero cuenta que fue su mamá la que la inició en este juego. “Primero fue mi mamá la que me motivó a que fuera a jugar con ella, luego comenzó a decirme que me quede mas en casa y que no fuera y cuando falleció dejé de ir”, dijo. En sus épocas de práctica, contó que la primera vez que fue sacó el segundo premio “pero ya hace tres años que estoy retirada, jugaba en la sociedad de damas de La Barra que aún existe y se llama Las Misioneritas”.
Ollas, platos, vasos, fuentes, tapers, repasadores y frazadas, todas se van con un premio bajo el brazo.
“A mí siempre me piden que yo vuelva a jugar pero yo tengo ganas de quedarme en mi casa. Es lindo porque una se junta con las amigas una vez por mes, se hacen asados, se toma mate, siempre alguna lleva alguna merienda para compartir y es muy lindo”, contó.
En todas las sociedades hay sorteos para elegir un lugar en común donde una vez cada tres meses juegan entre todas las sociedades de la zona. Cada club de mujeres tiene que llevar un mínimo de cinco socias, sino “se cobra una multa de trescientos pesos”, explicó Marta Flores, quien es la tesorera de la sociedad de damas La Misionerita perteneciente al paraje La Barra de El Soberbio y su función es controlar el puntaje de la que esté jugando en ese momento. “Nuestra sociedad de damas todavía no tiene salón propio. Ahora somos 20 mujeres que nos reunimos una vez al mes y cada tres meses tenemos un rotativo donde interactuamos con los otros grupos”, indicó.
Teresinha Vargas pertenece a la sociedad de damas Brisas del moconá y juega al bolonsiño desde “hace como ocho años. A veces saco dos premios en un día y otras veces no saco nada”, comentó.
“Uno tiene que hacer algo para distraerse. Nos encontramos una vez por mes y nos reímos mucho, nada de cosas feas. Cada una vuelve a casa contenta de haber compartido un rato entre amigas”, dijo Teresinha.

El 48, la variante de las bochas
El 48 fue importado del Brasil y practicado principalmente en el ámbito rural y a la intemperie. A una distancia de 15 pasos de la raya de lanzamiento se entierra profundo un gran cepo -tronto de árbol de grosor medio- en el que se hacen 5 cuencos, uno menor al medio, y 4 mayores distribuidos en los bordes del tronco.
En ellos, se colocan 4 bochas grandes y en el medio una menor. El “bochín”, que va de punto y tiene mayor valor.
La suma de todos los valores suman 48 puntos. El jugador dispone de 3 bochas, para lanzar desde la línea de tiro.
El juego requiere de mucha atención y puntería, concentración y precisión. Tanto de los practicantes como de los “mirones”, porque cada tiro produce fuerte impacto y los rebotes son peligrosos.
Exige máxima puntería, y gana aquél jugador capaz de expulsar la mayor cantidad de bochas en la menor cantidad de lanzamientos. Se usan bochas compactas, pesadas, del mismo material que se usa en las bochas.
El ingenio popular ha agregado una “guía de retorno” de las bochas, colocan sobre cepos una serie de largos troncos de palmera “pindó” ahuecados y cortados por el medio, lo que contiene las bochas. El armado en pendiente de este “canal” permite que algún ayudante devuelva a la raya del jugador las bolas del juego.

La capital de los deportes raros
En los barrios se desarrollan competencias para todos los niveles. La localidad es un semillero de campeones deportivos
Montecarlo, la Capital de la Orquídea es uno de los municipios que se destaca por las diversas disciplinas que se practican, principalmente las no tradicionales y poco conocidas, y se siguen manteniendo en el tiempo.
Esta diversidad tiene que ver con la historia de una comunidad que dedica desde siempre su vida al deporte. La gran mayoría de las disciplinas se practican promovidas por clubes, barrios, y otras instituciones. Es orgullo que deportistas han llegado a formar parte del seleccionado argentino del básquet, tenis de mesa, el handball o el faustall.
Lo destacable es que las personas que se encargan de mantener vivas las distintas disciplinas, en su gran mayoría lo hacen sin ningún rédito económico y poniendo dinero de sus propios bolsillos para participar en alguna competencia.
Las disciplinas poco tradicionales que se practican son el bádminton, faustball, tenis de mesa, bochas, bowling, handball, pato, beach vóley, caminata, banco plano. También se puede practicar los deportes más extendidos como el hockey, vóley, vóley interbarrial, tenis, rugby, fútbol 11, fútbol suizo, futsal, fútbol interbarrial, fútbol 5, todas las artes marciales, maratón, atletismo, patín, karting, automovilismo, 4 por 4, mountain bike.
Con esta larga tradición deportiva, hace 22 años se conformó la Comisión Unificadora de Ternas, para premiar a los destacados de cada disciplina. Cada año se elige al deportista y la revelación del año.

El semillero del handball
Montecarlo en los noventa fue cuna del handball, teniendo destacadas figuras que llegaron a jugar en importantes clubes nacionales y en la selección, como Mauro Peterson y Juan Pablo Fernández.
Asimismo, el faustball es un deporte variado, interesante y emocionante. Un juego por equipos, con reglas simples y fáciles de comprender. Lo pueden practicar niños y adultos de ambos sexos. Uno de los deportes más antiguos y que se practica con mucho entusiasmo, especialmente en Europa, Sudamérica, África, como así en América del Norte y desde hace poco también en Japón y la India.
Especialmente los inmigrantes germano parlantes trajeron en las primeras décadas del siglo 20 el faustball a los países sudamericanos como ser Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay.
Mucho tiene que ver esta disciplina con la historia de inmigrantes en Montecarlo. En esta ciudad fundada por el alemán Carlos Culmey se practica en el Club Guatambú desde 1960, se practicaba además en el Club Gimnasia.
Se trata de un deporte con el sentido del vóley: dos equipos en campos enfrentados divididos por una red, se juega en césped en una cancha que en total mide 20 x 50 metros.

Jugadora de selección
Patricia Stopp es entrenadora de equipos en formación , además fue jugadora del seleccionado argentino. “Juego desde hace muchos años, lo heredé de la familia, mi papá y mi hermano todavía juegan, y mi mamá jugaba antes”.
Recordó anécdotas inolvidables de juego. “Tuve experiencias inolvidables, viajes, partidos, entrenamientos de selección, y lo mejor de todos vestir la camiseta argentina como jugadora de selección, es una emoción inolvidable escuchar el himno nacional en un evento mundial”, dijo con emoción.
Patricina jugó mundiales en Suiza 2006 y en Chile 2010. Celeste y Marisol Maletti, Nancy Rojas, Laura Laumann y Silvia Schulz, jugadoras de Guatambú, pudieron vivir experiencias similares.
Patricia lleva años de entrenadora y consideró, “como todo deporte raro y amateur el faustball requiere mucho esfuerzo, para competir hay que viajar mil kilómetros afrontando los costos, pero todo el esfuerzo vale la pena”.

Gateball, precisión y paciencia japonesa
La colectividad nipona en Oberá lo incorporó a sus tradiciones. Los veteranos jugadores lo practican cada semana
Silencio de silbatos, tranquilidad sin sobresaltos ni gritos alrededor de un alambrado. Apenas el ruido apagado del contacto del bate con la pelota, que rueda mansa sobre el verde césped de la cancha. Así transcurre el partido de gateball, disciplina que nació en Japón y tiene cierto parentesco con el croquet británico. Se calcula que alrededor de un 35 por ciento de los japoneses lo practica, mientras que ocho millones de personas lo juegan alrededor del mundo.
En tanto, la colectividad nipona de Oberá lo incorporó a sus tradiciones y cada fin de semana un grupo de veteranos jugadores lo practica en la cancha del Club Japonés. Aunque pocos lo sepan, existe incluso un Campeonato Provincial del que participan equipos representantes de las localidades de Garuapé, Posadas, Aristóbulo del Valle, Oberá y Jardín América, donde hoy se disputará la tercera fecha del certamen.
“Últimamente se achicó el grupo de jugadores, pero años atrás llegamos a tener 19 equipos. También se invitaba a Encarnación (Paraguay) y eran encuentros muy lindos”, recordó Alberto Araki (63), referente del equipo obereño.
Los implementos básicos del gateball son el bate, las bolas, tres arquitos y un palo centro. Se juega entre dos equipos de cinco jugadores cada uno y el partido tiene una duración de 30 minutos. La cancha es rectangular y mide 15 por 20 metros. Un equipo se identifica con el color rojo (bolas impares), el otro con el blanco (bolas pares) y van jugando intercalado.

Estrategia
Cada jugador debe golpear la bola con la intención de introducirla por el primer arco, pero si falla deber esperar que jueguen los demás competidores antes de volver a intentar.
Cada gol de arco suma un punto y al final se debe impactar en el palo centro, que vale dos unidades. De esta forma, en una vuelta completa se puede sumar un máximo de cinco puntos.
Cualquiera puede pensar que quien más rápido termine la vuelta es el mejor jugador, pero en el gateball existen y se valoran las estrategias de conjunto, ya que la acción de un jugador puede beneficiar al compañero y perjudicar al rival.
Araki comentó que “todos los sábados y domingos nos juntamos a jugar y pasamos muy bien, es un lindo entretenimiento y compartimos con amigos”.
En el gateball se conjugan la paciencia y la precisión, además que integra a personas de las más variadas edades. Junto con Araki, Luis Minoura y Federico Komatsu son de los históricos jugadores locales.
“Por ahí los chicos se enganchan hasta una cierta edad, pero después cuando están terminando la secundaria o empiezan la facultad dejan de jugar porque se alejan por el estudio. Pero un grupo siempre estamos jugando”, comentaron.
Con la globalización del gateball ya son por lo menos 20 países que lo practican en el mundo, entre ellos Estados Unidos, Argentina, Perú, Brasil, Paraguay, Uruguay, Bolivia, Japón, China, Corea, Indonesia, Taiwán y Singapur.

El pato sigue en el Alto Paraná
El pato “juego nacional” tiene su espacio en la zona Norte de la Provincia, la participación de los equipos de Mbiguá, El Relincho (Eldorado), Zapucay (Montecarlo) hace que el deporte Argentino se mantenga con vida y con la promesa de seguir creciendo. Rodrigo Hobecker es uno de los puntales del armado de los equipos, define a la pasión que se siente como “algo sanguíneo, el placer de jugar es incomparable”. El pato se juega con cuatro jugadores por bando, de 4 a 6 tiempos cada partido, cada tiempo es de 8 minutos, y se utiliza un caballo por vez. “Consiste en llevar la pelota con un canasto, de 6 manijas y embocarla al aro”, explicó.
Según describe Rodrigo, el caballo lleva un porcentaje mayor que los jugadores con respecto al buen resultado obtenido y nombró entre los caballos estrellas a Patoruzito, Poco diente, el Rosillo y Matu. Practicar pato tiene sus costos, la montura, el cuidado de los animales, las indumentarias requieren inversión. Para financiarlo, se desarrolla un emprendimiento de turismo, Cabalgata Pecarí que ofrece cabalgatas aventuras y posee una escuelita de recreación.

Los bolos, tradición alemana de amistad
Desde 1976 los integrantes de la colectividad alemana de Oberá practican el juego de los bolos, disciplina similar al más difundido bowling que popularizaron las series y películas norteamericanas y se extendió por todo el mundo.
Más allá de las características comunes entre uno y otro, son varias las diferencias sustanciales entre los bolos y el bowling, ya que en el primero se utilizan bochas más pesadas (entre 8 y 11 kilos) y la cancha tiene apenas un ancho de 30 a 40 centímetros. Además, en los bolos se trata de tumbar inicialmente nueve pinos y en el bowling se elevan a diez. Se juega por equipos y cada jugador lanza diez tiros, por lo que el puntaje ideal es de 180 puntos por participante.
La disciplina de los bolos fue importada a nuestra región desde el Sur de Brasil, donde existe una enorme influencia de inmigrantes alemanes. Incluso, en la actualidad el equipamiento que se utiliza en la provincia es traído del vecino país.
En Oberá se practica exclusivamente en el Club Alemán, institución que desde el año 1995 participa en los torneos provinciales y consiguió hasta aquí siete títulos de campeón misionero.
El certamen provincial de bolos se divide en dos zonas. El Norte cuenta con cinco equipos: Puerto Rico, Ruiz de Montoya, Capioví y Montecarlo, con dos clubes; mientras que en la zona Sur participan dos representantes de Leandro N. Alem y el Club Alemán de Oberá.
“Este año se da la particularidad de que organizamos el provincial, pero no clasificamos. Estamos en una etapa de recambio generacional, algunos jugadores se fueron y otros jóvenes están empezando”, comentó Marcos Feltan, uno de los referentes del equipo obereño.
Reconoció que “es un deporte que requiere mucha práctica y concentración, y por ahí hoy los chicos quieren saber jugar ya y no tienen paciencia. Pero esto necesita mucha constancia”.
En tanto, precisó que hace un par de años cambiaron el piso de la cancha del club, lo que trajo aparejada una obligada modificación en los tiros, porque “antes conocíamos tan bien el piso que tirábamos con los ojos cerrados”.
La cancha de bolos tiene un largo de entre 22 y 25 metros y las bochas dos agujeros, por lo que el lanzamiento requiere una gran técnica por el peso del implemento y la distancia a recorrer.
Más allá de los resultados, Feltan subrayó que “para nosotros es un cable a tierra, nos juntamos una o dos veces por semana, nos distraemos y compartimos con amigos”.
“Es un juego que se hereda de padres a hijos, una tradición muy linda. A instancia del club, en el provincial los equipos incluyen a chicos de 20 años como para ir pensando en el futuro recambio”, destacó.
A la hora de elegir al ‘Maradona’ de los bolos obereños, destacó la figura de Ildo Schmidt, quien “cuando no clasificábamos con el club, iba solo y ganaba el provincial”.

Deportes extremos que buscan volar más alto
La comunidad fue creciendo y hoy son más de 200 skaters/bikers en la ciudad. Siguen esperando un espacio para practicar
Libertad. Esa es la palabra que unifica las sensaciones que experimentan skaters, bikers, patinadores/as cuando toman velocidad con los rollers, sortean obstáculos arriba de una bicicleta o saltan una rampa con el skate.
En Posadas esta comunidad crece cada día. Según informaron desde la Asociación de Deportes Extremos (Adex), más de 200 personas de entre 10 y 35 años practican estas disciplinas. A su vez, el fenómeno logra consolidarse en la ciudad debido al anunciado skate park que se proyecta en la costanera.
“Me siento libre, me desahogo, escucho música, me libero y me desconecto un poco”, dijo Alejandro Quintana, un joven de 23 años que hace dos meses se calzó los rollers para circular por la ciudad (ver recuadro).
Con más de 12 años arriba del skate, también Pali Álvarez, de 27 años, músico y licenciado en comunicación social, manifestó: “Uno se siente libre. Salir a patinar te provoca una sensación de libertad, como un cable a tierra”.
Además, entre los/as jóvenes el ánimo va creciendo a partir de los eventos que viene organizando la Adex, asociación que está conformada por varios deportes extremos como: Skate, Bike, Longboard, Wakeboard, Motocross, Rapel, Parkour, Tirolesa, Rollers, Mountainbike, entre otros.
Hoy, ante la falta de espacios para practicar, la mayoría deambula por las calles buscando obstáculos, que muchas veces sirven como prueba. También ocupan espacios públicos o privados, donde hacen sus acrobacias hasta que alguien los corre. Otro lugar que se hizo habitual es la costanera posadeña.

El reclamo histórico
Antes del 2007, skaters/bikers tuvieron una gran rampa en el Parque Paraguayo, donde los más avanzados daban clases a los iniciados. Luego de un tiempo, la rampa se fue estropeando y desapareció.
Otro espacio habitual durante años fue el playón de la plaza San Martín. Pero con la remodelación, se eliminó el único lugar de entrenamiento de deportes extremos en Posadas. Como respuesta, un centenar de bikers y skaters decidieron tomar la plaza a fin de defender el derecho al libre uso del espacio público y reclamar lugares acondicionados para sus prácticas deportivas.
A partir del reclamo, el 4 de junio de este año la Municipalidad anunció que “en diez días comenzará a construirse el ‘Skate and Bike Park’ en el primer tramo de la costanera, cerca de la bahía el Brete”.
Fue en el marco de un evento organizado por la Adex en la Villa Cultural la Estación, donde las autoridades aseguraron que para fin de año estaría habilitado este espacio cercado con rampas y tribunas, que incluirá un sector para principiantes, similar al playón de la plaza.
Sin embargo, en la zona aún no comenzaron los trabajos de construcción y skaters/bikers siguen esperando que se concrete lo prometido.

A la calle con los rollers puestos
Hace más de dos meses que los hermanos Quintana, David (25) y Alejandro (23), salieron con los rollers por las calles de Posadas, pero con una idea clara, hacer del patinaje un estilo de vida, y lograr competir a nivel nacional en un futuro cercano. Es que hasta el momento, en Misiones esta actividad sólo se realiza como hobbie y los Quintana pretenden representar a la provincia como deportistas profesionales en la disciplina.
Cada vez son más los/as interesados/as en ponerse los rollers y circular por la ciudad. Contaron que se reúnen todos los fines de semana por la tarde en la costanera, cerca del monumento del Papa, donde brindan clases abiertas y salidas grupales para todas aquellas personas que se inician en el patinaje. De a poco se van sumando y uno de los objetivos es armar un colectivo de patinadores/as para generar mayor apoyo de parte de los organismos del Estado.
David y Alejandro utilizan los rollers como medio de transporte. Viajan desde el centro hasta Villa Cabello, suben los colectivos y deben superar varios obstáculos. “El mejor lugar es la costanera, pero la ciudad todavía no está en condiciones por el estado de las calles y el tránsito”, dijo Alejandro, y aseguró “somos muchos los que estamos interesados en la actividad, varones y mujeres pueden sumarse”.

Fuente: territoriodigital.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.