Pichón Lima, un “Huracán”

Rocamora siente en sus calles la historia del recordado Edgar Lima, una persona que dio la vida por el bien del “Globo”, el club de sus amores.
Nombrar a Pichón Lima es hablar del deporte en Misiones, más precisamente el de Posadas. Aunque fue conocido en el mundo empresarial, comercial, político y social de la ciudad.
Afincado en el barrio Rocamora, desde el año 1931 (fecha de su nacimiento) su cuna se situó a cuadras del club Huracán, donde desde muy niño comenzó su carrera deportiva, destacándose como futbolista, ya a los diez años en el baby fútbol local, luego en la quinta división del Globo, junto a los recordados Oliva Silva, Teodoro Meza, Arnoldo Benítez, Patricio Cavia, Emiliano Silvero y Navio Verón, entre otros.
A muy temprana edad fue convocado por el entonces técnico Chingo Horrisberger y así integró la Primera División del Club Huracán, institución a la que amó con tanta pasión y se retiró a los 32 años.
Integraban aquel equipo de primera Zacarías Meza, los hermanos Pablo y Legó Romero; los hermanos Rotela, Scarso, Rómulo González y varios amigos que nunca olvidó y siempre admiró como Oliva Silva, Michelín Rojas, Kanzas Benítez, Atanás Centurión, Emiliano Silvero y Pitín Arce.
Una de sus fotos preferidas era la tomada con sus hermanos Angui, Nino y Cuco, cuando integraban juntos la Primera División del Club.
Asimismo caminó su estampa vistiendo con orgullo los colores de la Selección Misionera de Fútbol. Luego, por muchos años fue directivo (aguatero, utilero, representante ante la Liga, ante la Federación de Básquet, secretario, presidente) del club Huracán, terminando sus días como un gran y preocupado colaborador de la divisa de sus amores.
También fue bochófilo, voleibolista y, como queriendo aferrarse a hasta su último aliento al deporte de su preferencia, culminó su carrera integrando los equipos de veteranos y de súper veteranos en el Ex Rowing Club, donde lucía los cortos, junto a otros crack, vistiendo la casaca de arquero.
Pichón Lima fue un adelantado, y en el atril de los recuerdos queda impregnada en la mente de sus viejos amigos la “canchita de los Lima”, enclavada en la intersección de Rocamora y Barreyro. Frente a donde estaba instalado el negocio de al por mayor de Don Darío, su padre, quien brilló en la Selección Paraguaya de los años 1900.
En ese baldío, donde descansaban los burros que tiraban los carros del reparto del negocio, convocados por Pichón, se jugó al fútbol, tenis, básquet, vóley y otros deportes. Luego iban todos al Brete a refrescarse en el camión del reparto.
Es así que este hombre, a quien hoy recordamos, se llevó en su despedida el merecido y sentido aplauso de sus amigos y vecinos acompañaron sus restos, que fueron velados en el salón del Club Huracán, en homenaje a quien dedicara su vida en pos de la cultura y el deporte del Barrio Rocamora.
Recopilando datos y apuntes en el baúl de los recuerdos, hemos encontrado un discurso dicho por él cuando era presidente con motivo del 41 Aniversario del Club en el año 1975. “Quienes se aglutinan en torno a una devoción común, por pequeña o grande que esta sea, sueñan permanentemente con la grandeza y consolidación de aquello que los desvela”, expresaba “Pichón”, una figura inolvidable.

Fuente: Julio López, Primera Edición.

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