Una medalla de oro terminó por signar la suerte de Argentina en los recientes Juegos Odesur 2014. Una medalla que, de haberse conseguido, hubiera dejado al país en el tercer escalón del podio y no en el cuarto que, finalmente, ocupó.
La presea que faltó, quizás pudo ser la del apostoleño Martín Malarczuk, quien sorprendió a propios y extraños en la prueba de Slalom en el esquí náutico y estuvo a punto de quedarse con el primer lugar en el segundo día de competencias.
Su actuación, quedará en la historia del deporte misionero al subirse al podio en la competencia continental, el primer escalón del ciclo olímpico que culmina, en esta ocasión, en Río 2016.
Malarczuk se transformó en el cuarto atleta de la tierra colorada en lograrlo, detrás del judoca Orlando Céspedes, quien ganó la medalla de plata en Lima 1990, representando a Paraguay; de Santiago Pisani, quien en 2002 obtuvo la de bronce en lucha hasta 60 kgs. en Brasil y del nadador obereño Sergio Ferreyra, quien en 2006, en Buenos Aires, se colgó tres preseas: oro, plata y bronce, compartiendo equipo nada menos que con José Meolans.
El tercer día de la competencia trasandina volvió a entregar otra alegría a Misiones, cuando Noelia Billerbeck, la rugbier eldoradense que es la capitana del seleccionado nacional de seven, se colgó la medalla de plata luego de la derrota ante Brasil, el mejor equipo de la región.
Así, nuestra provincia, volvió a recuperar protagonismo en el medallero suramericano y dejó en claro que es posible soñar con mejores actuaciones si se continúa trabajando en esa dirección.
En esta ocasión, sólo fueron tres (la ciclista Mariela Delgado fue la restante) los que se calzaron la celeste y blanca, pero estuvieron en carrera hasta la designación formal de los planteles varios más, como la basquetbolista Noelia Reyes, los atletas Yenni y Luis Ortiz, Valeria Baron y la futbolista Cecilia López, son algunos ejemplos.
No se pudo subir al podio
La delegación nacional se trajo de Chile en el bolso 46 medallas de oro, 57 de plata y 56 de bronce; mientras que de Medellín 2010 regresó con 57, 72 y 111, respectivamente.

Mariela Delgado, de Argentina, durante la prueba clasificatoria de Velocidad en Ciclismo Femenino, realizada en el Velódromo del Parque Peñalolén de los X Juegos Suramericanos Santiago 2014 (Foto Jaime López, Agencia UNO)
Estos números, aunque parecen drásticos, no lo son. Porque Santiago repartió menos medallas de oro que la cita anterior (316 contra 486 en 2010) y porque el programa de deportes que propuso el país trasandino le pegó duro a las aspiraciones nacionales, que dejó de ganar medallas en deportes siempre rendidores como el remo y el canotaje debido al recorte de competencias en estas disciplinas.
En el inicio del ciclo olímpico que derivará en los Juegos de Río de Janeiro 2016, Argentina volvió a encontrar respuestas en los deportes en los que nunca falla. Los mencionados náuticos a los que se le suma la vela y los colectivos, como el hockey, el rugby, el básquetbol y vóley, aunque vale aclarar que el superpoderoso Brasil no llevó representantes en estas últimas dos disciplinas.
A nivel individual, respondieron las grandes figuras como Paula Pareto (yudo), Germán Lauro (atletismo) y el campeón olímpico Sebastián Crismanich (taekwondo).Y la natación, con un total de 20 medallas de todos los colores, y el atletismo (14) fueron las que más aportaron a la causa en el medallero; aunque la cosecha dista mucho de las 37 y 41 que consiguió Brasil en esas disciplinas. De hecho, el país vecino, en atletismo, sumó la misma cantidad de oro que Argentina en total.
La cuestión presupuestaria
La representación «verdeamarelha» no era alcanzable. La cuestión era si la Argentina recuperaría un sitio en el podio tras su cuarto lugar en Medellín 2010, para lo cual pujaría con Colombia y Venezuela. No lo logró, pero ciertos factores relativizan los números, tanto los favorables como los negativos.
Uno es la capacidad presupuestaria deportiva nacional comparada con las de ambas naciones caribeñas. En dinero estatal destinado al alto rendimiento, la Argentina está lejos de Venezuela y aunque supera a Colombia, su aportes son todavía recientes comparados con el largo plazo de los colombianos.
El otro es la cantidad de competencias marginadas de Santiago 2014 que implicaban medallas doradas prácticamente seguras para el país. Sucede que es el anfitrión de los Odesur quien decide el contenido de los Juegos, y lo hace a su gusto y conveniencia, agregando pruebas en las que es fuerte y suprimiendo otras en las que es débil o son poderosos algunos rivales directos en el medallero. En ese rubro, la Argentina salió claramente perjudicada con la programación de esta vez.
El aporte misionero
Argentina salió airoso del primer escalón de cara a Río de Janeiro, pero el desafío del año próximo, en Toronto, será más grande. Para los Juegos Panamericanos 2015 queda la esperanza por lo hecho por el atleta Federico Bruno, que con 20 años ganó los 1.500 metros en los Odesur; y que más del 60 por ciento de la delegación nacional eran menores de 25 años.
Hacia ese objetivo Misiones tiene varios deportistas en carrera, porque a los que estuvieron en Santiago y los que se quedaron en la puerta de ser designados, viene una importante cantidad de promesas, varias de ellas becadas en el CeNARD y otras que pugnan por alcanzar ese objetivo.
Sería más que importante que, ante esta realidad, el recientemente inaugurado Centro Provincial de Alto Rendimiento de Posadas sea puesto en marcha con profesores idóneos en los deportes donde tenemos más proyecciones, como los de combate y el atletismo, para que así el desarraigo que significa trasladarse a Buenos Aires no cercene las posibilidades de crecimiento de los deportistas misioneros con chances de meterse en las competencias continentales y mundiales.
Fuente: redacción Deportes Misiones.





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