Un plan para la refundación del deporte nacional

El primer evaluado, alumno de la escuela de Atletismo,  con Marcelo Fabián Caso en el Complejo "Ian Barney" de Oberá

El primer evaluado, alumno de la escuela de Atletismo, con Marcelo Fabián Caso en el Complejo «Ian Barney» de Oberá

El rostro más fresco del deporte argentino tendrá su espejo fiel en los Juegos Olímpicos de la Juventud 2018. Desde que el COI eligió a Buenos Aires como ciudad sede el 4 de julio de 2013, en nuestro país comenzó a pergeñarse un cambio cultural que pretende dejar décadas de atraso en este ámbito. Una revolución que se propone, por fin, formar un semillero de atletas para consolidar las bases y desarrollar los deportes. Es un plan de mediano y largo alcance que apunta a cambiar la historia sobre una pista de atletismo, un tatami, una piscina, un ring o una cancha. La idea es erradicar de una vez por todas el cortoplacismo de las necesidades deportivas más urgentes. «No se trata de las medallas que vamos a ganar en 2018, ésa sería una mirada corta. Los Juegos Olímpicos de la Juventud en Buenos Aires son una excusa fantástica para producir cambios estructurales en el deporte argentino. Los adultos no vamos a modificar la cultura deportiva en dos minutos, pero nuestros hijos sí, porque son más flexibles a una transformación, a una versión mejorada a través de los años», dice Carlos Siffredi, gerente técnico deportivo del ENARD, el Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo.
El 11 de septiembre de 2018, 70 jóvenes atletas de disciplinas individuales y un equipo por género desfilarán en el estadio Monumental enfundados con los colores celeste y blanco. Para nuestro público, ellos serán el foco de atención de una fiesta que congregará a chicos de entre 15 y 18 años de más de 200 países, que competirán en 28 deportes y 222 pruebas. Esa delegación nacional cercana a los cien representará la síntesis de ese cambio, pero no el producto final. La intención es una política de Estado que se mantenga firme en el tiempo, más allá de los signos políticos.

Ya está en curso un operativo para identificar un grupo de jóvenes con facultades excepcionales y alto potencial que integrarán la misión argentina en los Juegos Olímpicos 2018; la idea nació de un reducido grupo de técnicos del Enard, diseño enriquecido por 66 entrenadores nacionales de alto rendimiento, entre ellos Julio Lamas (básquetbol), Carlos Retegui (hockey), Eduardo Gallardo (handball), Tito Vázquez (tenis), Jon Uriarte (voleibol) yGabriel Taraburelli (taekwondo).

Un plan para la refundación del deporte nacional
Los evaluadores en un centro de Tucumán con los kits.  Foto: Enard

¿En qué consiste el rastrillaje? Todo arranca a partir de un universo de 1.400.000 chicos nacidos en nuestro país entre 2000 y 2001, según cifras del Indec. Hay tres vertientes para alimentar este proceso que irá proponiendo filtros cada año, hasta que se conforme la delegación nacional en 2018. El método más tradicional es el scouting en los 28 deportes; esta búsqueda corresponde a chicos que ya están involucrados en el movimiento deportivo y son federados. Los gimnastas, nadadores o taekwondistas -por citar tres disciplinas- que ya proyectan edad para 2018, a cada uno de ellos se le diseñará un sistema de evaluación ad hoc según cada deporte.

El segundo canal de rastreo de talentos serán los Juegos Evita 2014. En estas competencias, 19 de los 28 deportes se disputarán bajo la modalidad de los Juegos de la Juventud 2018. Por ejemplo, los torneos de básquetbol 3 x 3 y el beach voley, que reemplazará al voleibol tradicional. En los Evita, los participantes tendrán las edades de 2018 retrotraídas a esta fecha. Es decir: llegarán a los Juegos con la edad reglamentaria máxima de 18 años. En densidad, estos torneos equivalen a una porción muy significativa, ya que intervienen 24 provincias y algunos chicos ya están federados y otros no.

La novedad del plan selectivo, la tercera pata de este plan, es la denominada Evaluación Nacional de la Aptitud Física, que se desarrolla durante mayo y junio y abarca la población general, siempre tomando en cuenta los argentinos nacidos en 2000 y 2001 de las 24 provincias. Ya están en funcionamiento 1025 centros de evaluación a lo largo del país y los encargados que efectúan pruebas cuentan con un kit de idéntico instrumental: los mismos cronómetros, balanzas, tallímetros y cintas métricas. Los datos recogidos se cargarán en un servidor y del análisis realizado por biestadistas surgirán los 8000 jóvenes con más talento (4000 varones y 4000 mujeres).

Sin embargo, durante la primavera habrá una comprobación de las pruebas tomadas y 24 scouts -uno por provincia- harán exámenes más sofisticados. En definitiva: de los tres canales (federados, Juegos Evita y Evaluación Nacional) quedarán 4000 chicos, que serán convocados a 20 campamentos provinciales en enero y febrero de 2015. Y en marzo, finalmente, 3600 jóvenes estarán entrenándose en forma sistemática en 120 centros de desarrollo olímpico, ubicados donde haya la mayor concentración de talentosos del país, mejores recursos humanos e infraestructura más apropiada.

Entre 2016 y 2018 se irá afilando el lápiz con distintos procedimientos, hasta alcanzar la cifra de 100 chicos con aptitudes deportivas sobresalientes. «La idea es que estos 3600 pibes se inyecten en el deporte, no vamos a echar a nadie. Queremos que los 3600 alimenten la base del sistema deportivo nacional. Apuntamos no sólo a 2018, sino también a contar con excelentes equipos olímpicos en 2020 y 2024», comenta Siffredi.

Un plan para la refundación del deporte nacional
El Centro de Combate de Avellaneda prepara talentos para el boxeo.  Foto: Enard

¿Qué pasa con los que se quedan afuera y terminan siendo mejores que los que llegan, producto de una maduración un poco más lenta? «Un buen entrenador no deja de buscar nunca. Así comienza el programa, pero la puerta no se cierra. También es cierto que aquel joven que no empieza a entrenarse sistemáticamente de inmediato, es más difícil que llegue», agrega el gerente técnico.

De aquella cifra original de 1.400.000 chicos de entre 2000 y 2001, el Enard aspira a evaluar a 700.000, los que se estima se muestran interesados en el deporte. Para incorporarse a la evaluación se distribuye una ficha de inscripción en las escuelas secundarias y también se puede descargar en la página web del organismo , en donde se informa sobre los distintos centros de evaluación en cada provincia. La ficha, que debe contar con la firma de autorización de un padre, formula dos preguntas clave, que incluso puede orientar nuevos programas públicos de educación física y un paneo de hábitos: ¿en cuál de estos deportes te gustaría representar a la Argentina? ¿Cuántos días a la semana le dedicás sistemáticamente a la práctica del deporte, fuera de la escuela?

Ya funcionan dos centros de combate como planes piloto, uno en La Matanza y otro en Avellaneda, que están dirigidos a clases populares. «Muchísimos chicos no se acercan a los clubes porque no tienen dinero para pagar la cuota. A los jóvenes a los que les detectamos talento los invitamos a entrenarse en estos centros con las mejores condiciones. Se los viste de arriba a abajo y ellos se ejercitan tres horas por día, hacen los fierros y vuelven para sus casas», describe Siffredi, que está convencido de que en nuestro país abunda el talento natural: «Siempre cuento un chiste, pero que es ilustrativo: cuando el papá pincha la goma del auto, dice :«Julito, ¿me cambiás la goma?» Y su hijo levanta el auto con una mano y le afloja las tuercas con la otra. Es un grandote torpe que se queda en la casa jugando a la Play, un chico al que si le enseñás a tirar la bala y lo entrenás durante un determinado período, termina siendo campeón olímpico. Esos jóvenes están en algún lugar del país. Hay que ir a buscarlos, hoy están tocando la batería».

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