La delegación argentina tuvo día libre para pasear

aborígenes Palmas ascensorYa al margen de la competencia en fútbol, superada la prueba de arco y flecha y culminadas las disciplinas de las carreras, y a la espera de que llegue el momento del lanzamiento de lanza, varios integrantes de la delegación argentina aprovecharon la jornada de descanso en los Juegos Mundiales de los Pueblos Indígenas que se desarrollan en esta ciudad y, junto a tres bolivianos y un guatemalteco, se subieron a un micro (dispuesto por la organización) y comenzaron la recorrida por algunos puntos de la ciudad, en los que no dejaron pasar la oportunidad de comprar recuerdos, regalos y artesanías.
La primera parada fue en el Shopping Capim Dourado, propiedad del intendente local Carlos Amastha, donde los mbyas misioneros y sus colegas nacionales e internacionales hicieron una recorrida en la que hubo escasa expectativa de compras (algunos sólo invirtieron en comida, gaseosas y CD’s de música brasileña).

La segunda parada fue en una casa de artesanías, en pleno centro de la city, y ahí sí le aflojaron a la billetera y estuvieron más generosos a la hora de adquirir ‘lembranças’. “Cuántos pesos son 15 reales? ¿Cuántos 20? ¿Cuántos 75?”, fueron preguntas que no se cansaron de hacer los visitantes buscando un intermediario que les ayude a poner límite a sus gastos.
Así, mientras algunos no se cansaban de ver el abanico de opciones y variedades artesanales dentro de la casa, otro grupo intentaba, metros afuera, hacer negocios con un brasileño en el intento de conseguir reales.

Crispín Benítez hizo conocer sus productos en tierra brasileña (Foto: Gustavo Hollmann)

Crispín Benítez hizo conocer sus productos en tierra brasileña (Foto: Gustavo Hollmann)


Una vez arriba del micro, en el que el grupo de chaqueños y santiagueños musicalizaba el viaje a pura cumbia, la última parada fue en el predio principal del evento, bien lejos de la ciudad. Allí se hizo una recorrida por las distintas tiendas que presenta cada etnia en las inmediaciones del lugar y luego una pasada por el ‘artesanato’, una especie de loja inmensa (con una exagerado control de seguridad) donde los representantes de cada etnia exponían y vendían sus productos pero a precios más ‘saladitos’.
El primer stand, a mano derecha de la entrada, es para Argentina. Y allí se hizo presente Crispín Benítez, de la comunidad El Pocito, en Capioví, el primer mbya que estudió para ser maestro en la tierra colorada y que por estos días quiere hacer conocer sus productos en el magnánimo evento.
Aborígenes pintando retratos, pequeños grupos de etnias brasileñas exhibiendo el ‘haka’ neocelandés en pleno desarrollo del Mundial de rugby y bailes y mucho color caracterizaron el resto de una jornada en la que se vio el lado social de los argentinos.

Fuente: Gustavo Hollmann, El Territorio.

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