
Más de 30 etnias de todas partes del mundo compartieron vivencias durante casi dos semanas (Foto: Gustavo Hollmann)
La primera edición de los Juegos Mundiales de los Pueblos Originarios se despidió este sábado de esta ciudad brasileña cerrando un invalorable capítulo deportivo, cultural y sobre todo social, que seguramente se potenciará con el correr de los años.
Más de 30 etnias aborígenes de distintos puntos del mundo se dieron cita durante casi dos semanas en la capital del estado de Tocantins.
Los participantes vivieron anoche su merecida fiesta con la ceremonia de clausura de los Juegos, que se realizó en la Arena principal de la villa que diariamente recibió a más de 20 mil personas.
Las últimas actividades
Los últimos misioneros en ser parte del evento deportivo fueron Maicol Villalba (22) y Víctor Villalba (34), de la comunidad Perutí, que debieron levantarse bien temprano para competir en la maratón de 8.5 kilómetros.
Víctor, quien en estos mismos Juegos se desempeñó como referente y capitán del seleccionado argentino de fútbol, sorprendió a propios y extraños terminando entre los primeros 30 de los más de 200 participantes.
Por su parte, Maicol, uno de los tres arqueros del seleccionado nacional, finalizó más retrasado, en el segundo pelotón de la competencia.
La prueba, que fue ganada claramente por el joven canadiense Rilee, contó con todo tipo de participantes, varios de los cuales se bancaron correr descalzos durante más de 40 minutos en el áspero circuito asfáltico de la ruta principal.
La definición del canotaje se puso picante
A pocos metros de la Arena principal, bajando el puente, se llevaron a cabo las definiciones del canotaje, disciplina que dejó mucha tela para cortar. En tres de las cinco series finales la pareja ganadora no debió realizar demasiado esfuerzo, ya que su rival de turno abandonó a metros de la salida. En la primera salida, los colombianos se aseguraron un lugar en la final porque sus rivales, de una comunidad brasileña, sufrieron la rotura de un remo en plena salida, y como previamente decidieron excluir el remo extra que tiene toda embarcación, quedaron eliminados.
A continuación, la pareja finlandesa sufrió el vuelco del bote y también quedó prematuramente al margen de la definición, mientras que el caso más picante se produjo en la cuarta prueba. La serie más pareja de la competencia, que tenía como protagonistas a los brasileños y los panameños, se resolvió en los escritorios, ya que los organizadores, después de los reclamos de los presentes (en su mayoría, centroamericanos), entendieron que la dupla local había tocado la nave de su adversario tomando ventaja ilegal. El fallo de los organizadores desató los aplausos de los locales.
Reapareció el dron
En la tercera serie de las definiciones del canotaje masculino, un dron, el famoso aparato tecnológico aéreo no tripulado que días previos cautivó a todos cuando se paralizó y dejó estupefacto a un chico aborigen, hizo su aparición y se posó justo por encima de los participantes. Durante la competencia hizo un riguroso seguimiento a cada bote.
Todo sea por una buena foto
Más allá de la vista y el paisaje espectacular en el que se desarrolló la prueba de canotaje, los fotógrafos debieron agudizar el ingenio para encontrar el mejor espacio para inmortalizar el momento. Un reportero gráfico brasileño le hizo frente a las adversidades del pantano y encontró su espacio. Todo sea por una buena foto.
Con el último esfuerzo
Una joven aborigen mexicana, que con el último esfuerzo logró el tercer lugar del podio en la maratón de los 8.5 kilómetros, sufrió las altas temperaturas de la jornada de ayer y ni bien arribó a la meta se dejó caer sobre el suelo sofocada y ahogada. Los servicios médicos se hicieron presente y la chica fue llevada en ambulancia a un centro asistencial.
Fuente: Gustavo Hollmann, El Territorio.




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