Los deportistas retornaron a sus comunidades

Los deportistas tuvieron el recibimiento de sus pares que viven en la comunidad de Perutí, El Alcázar (Foto: Gustavo Hollmann)

Los deportistas tuvieron el recibimiento de sus pares que viven en la comunidad de Perutí, El Alcázar (Foto: Gustavo Hollmann)

Los deportistas de la delegación argentina que participaron con éxito del certamen en Palmas, Brasil, retornaron a sus comunidades y fueron recibidos como verdaderos héroes
Luego de dos días arriba del colectivo, los integrantes del representativo argentino de las comunidades aborígenes pisaron la tierra colorada y fueron recibidos con todos los honores por los habitantes de sus respectivas aldeas.
Pasó la enriquecedora experiencia en los Primeros Juegos Mundiales de los Pueblos Originarios y los embajadores nacionales, en su gran mayoría de las distintas comunidades mbya misionera, retornaron a sus hogares en un clima de emociones compartidas.

“No veo la hora de llegar, nunca estuve tanto tiempo alejado de mi familia”, lanzó al borde de las lágrimas el más veterano de la delegación argentina, Víctor Villalba, minutos antes de que el micro se detuviera en la ruta 12, a pocos metros de El Alcázar, donde se ubica la comunidad Perutí.
Allí también descendieron, entre fuertes sensaciones, Manuel Villalba, Bernabé Nagel, Maico Villalva, Cristian Acosta, Orlando Cabrera y Heriberto “Cambá” Villalba, el ‘padre’ de las criaturas y referente de los mbyas en toda la tierra roja.
Regalos en mano, fue justamente Víctor Villalba el primero en descender del micro para reencontrarse con su mujer y su hija, que recién superó el año de vida.
En el trayecto que separa los 2500 kilómetros entre la ciudad brasileña de Palmas (capital de Tocantins) y Foz de Iguazú, los aborígenes misioneros compartieron con sus pares de Chaco, Santiago del Estero, Tucumán y Santa Fe todas y cada una de las experiencias vividas tanto en la villa de los Juegos como en la escuela Josimo Tavares, donde convivieron diariamente todas las delegaciones de habla hispana del continente.

La emoción de volver a casa
Los aplausos retumbaron cada espacio del micro cuando éste cruzó la frontera y encaró hacia Puerto Iguazú.
Allí, en medio del almuerzo, llegaron los agradecimientos y también las despedidas. Fabiano Fernández, referente provincial en la disciplina de arco y flecha, fue el primero en desalojarse de sus sentimientos hacia sus pares y, antes de emprender viaje hacia su comunidad Fortín Mbororé, también dijo lo suyo: “Gracias a cada uno de ustedes por permitirme vivir esta experiencia y ser parte de ella; ojalá este grupo continúe y podamos volver a estar juntos en Canadá (sede de los Juegos en 2017)”.
Ya en suelo argentino, además de El Alcázar, el ómnibus hizo paradas en Colonia Mado, Puerto Leoni y Jardín América para que baje el grueso de la delegación argentina, mientras que los chaqueños, santafesinos, tucumanos y santiagueños prosiguieron viaje hasta Posadas para pasar la noche y luego dirigirse a sus respectivos destinos.
Además de la propia competencia en Brasil, fueron dos semanas aprendiendo tradiciones y culturas, interactuando y compartiendo conocimientos, adquiriendo nuevas prácticas y ritos y, sobre todo, revalorizando el legado indígena.
El pasado de los pueblos aborígenes es, ahora más que nunca, presente y también futuro.

Fuente: Gustavo Hollmann, El Territorio.

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