Los que le ganaron la pulseada al tiempo

tapatSe sabe que el rendimiento de los deportistas está relacionado a la edad, pero hay muchos que siguen compitiendo de manera federada a pesar de los años. Buena alimentación, preparación física y apoyo psicológico son las claves del éxito para los que continúan vigentes.
La tendencia de los deportistas federados es alcanzar la máxima proyección, pero son pocos los que logran sostenerse en el tiempo. Una buena alimentación, preparación física y respaldo psicológico, las claves del éxito para aquellos que continúan vigentes por amor propio.

Los que le ganaron la pulseada al tiempo

La historia los llamó a conquistar horizontes, aunque nadie les dijo que el tiempo sería su principal aliado. Los deportistas se perfeccionan hasta ingresar a la ansiada elite del profesionalismo, un lote con fecha de vencimiento, según el deporte en cuestión. Este informe narra la historia de los “rebeldes” que se animaron a detener el reloj de arena.

Lo frío y calculador en este proceso del «profesionalismo» limita el goce de la mayoría. Son pocos los que se animan a más. Y esos pocos enaltecen el orgullo deportivo. Salen del rango común para imprimir conciencia en las nuevas camadas. Una conciencia sana y desestructurada. Es que lo importante en este baile es disfrutar a cada paso, porque el baile es largo y hay mucha tela por cortar.
No es fácil mantenerse en la elite. Carlos Vázquez y Leonardo Freyd lo hacen en el rugby, Fabián Cichanowski en el ironman, Luis Suárez en ciclismo. A todos ellos los une un hilo fino. Ese que puede estirarse, pero no romperse: el hilo de la vigencia.

Los años no pesan
Gustavo Semino es un viejo conocedor del ambiente. Al defensor misionero de 38 años el presente le dio un guiño y espera que la suerte sea similar en un futuro no muy lejano.
Hace unos meses, Semino cumplió el sueño de jugar en todas las categorías del fútbol argentino debutando oficialmente en el torneo Federal C con los colores de El Brete.
Las repercusiones fueron amplias, tanto que el club Tacuarembó posó su mirada en el experimentado jugador. La institución, recientemente descendida a la segunda categoría del fútbol uruguayo, contrató sus servicios de cara a la próxima temporada. Algo que sorprendió al propio jugador. “Estaba prácticamente retirado. Recuerdo que me ojearon cuando era el ayudante de campo de Carlos Marczuk en Ex Alumnos, pero les dije que no estaba apto físicamente. Soy muy amigo del vicepresidente de Tacuarembó y cuando se enteró que estaba jugando con El Brete, me insistió y acepté”, remarcó.
Semino es reconocido en Tacurembó por su paso en el 2009. Ese año fue pieza fundamental en el objetivo de mantener la categoría en Primera División, objetivo que cumplió con creces antes de volver al fútbol misionero.
“Hace un mes estoy acá y la paso bien, el fútbol uruguayo es competitivo. Estoy con muchas ganas. Sigo despertándome a la mañana para los entrenamientos, no sé hacer otra cosa, esto es pasión”.
Si bien la edad aparenta ser un escollo a la vista, el defensor prefiere dejar el dramatismo de lado y ampliar su visión del mundo que lo rodea.
“Siento que puedo dar el ejemplo. Si un tipo de 40 años es el primero en llegar a las prácticas, los chicos se motivan, entonces se respira otro aire, el del esfuerzo. Predico con el ejemplo y la palabra, un pequeño concepto que me permite ser útil, que me abre el apetito”, agregó.
“En todo momento se puede seguir aprendiendo. Uno tiene que estar abierto para todo. A esta edad no se puede obtener más fuerza, pero sí la entrega de otros tiempos. Para mantenerse hay que seguir una buena alimentación y descansar. El arma del futbolista es el propio cuerpo, entonces es fundamental el ser y el parecer. Yo no puedo pretender ir a dormir a las 12 y levantarme a las 7. El cuerpo te pasa factura porque es una máquina”.
Semino volverá a la actividad el próximo fin de semana, cuando se inicie el campeonato. “Estoy disfrutando del día a día. Hoy espero llegar bien al debut, sentirme profesional, ir viendo cómo responde el físico, lo económico puede esperar”, cerró.

46 años y sigue pisando el césped
Las tres operaciones en la rodilla y los dolores musculares no frenan a Guido Cott (46), que aún siente ganas de ponerse los cortos y de salir a la cancha, además de entrenar con la camada que viene esperando en el banco de suplentes.
La historia del polifuncional  futbolista de Atlético Alem es particular. Tuvo la posibilidad de firmar y entrenar para la primera de River, pero no aguantó la presión de la lejanía y regresó.
En la actualidad, espera recuperarse de una molestia en el talón para volver a jugar y cree que es la última temporada. “Hace mucho que vengo diciendo que es la última temporada, esta es la final porque hay muchos jóvenes que necesitan encontrar el espacio”, explicó a El Territorio.
Para poder llegar a mantenerse tanto tiempo, se dedicó completamente al deporte. Actualmente es comerciante y viaja mucho por las rutas misioneras, pero no es motivo para faltar a los entrenamientos.
“Soy muy exigente conmigo mismo, llego a tiempo a los entrenamientos, no consumo bebidas alcohólicas, tampoco fumo, no tengo actividad nocturna y eso ayuda a tener un buen rendimiento físico”, aclaró Cott.
Para el deportista, lo importante es la disciplina y para eso hay que dejar de lado las actividades que no ayudan a mejorar el rendimiento.
“Hoy lamentablemente he visto jugadores que llegan al entrenamiento sin dormir o aún peor, con algunas copas de más, y en lo partidos eso se nota”, reconoció.
La operación en la rodilla le empezó a pasar factura y actualmente sufre de artrosis, pero esto no es impedimento para Cott, aunque lo que lo dejó afuera del  torneo Federal C que está en plena disputa fue una tendinitis crónica que lo forzó en los últimos partidos de la liga en la que Alem se coronó campeón.
Con todos los inconvenientes de las lesiones, el experimentado jugador le dedica el tiempo que corresponde a los entrenamientos y, cuando está sin pisar el césped, sale a correr para mantenerse en forma: “Sigo en el fútbol porque me gusta mantenerme bien”.
Cott ya sabe que dejar el fútbol profesional está a la vuelta de la esquina, pero los amigos del club le insisten en que se quede.
El actual técnico fue compañero suyo de equipo y aunque hoy le insista en que siga, él tiene las cosas bien claras. “Mi tiempo ya pasó, sigo por las amistades, sé que hay que dejar lugar en el equipo para los que vienen pidiendo cancha, ya me voy a retirar y seguramente jugaré algún campeonato de veteranos”, dijo anticipando lo que será la despedida.

 

Las idas y vueltas de Cott

Guido Cott empezó a jugar al fútbol los 13 años en el club del barrio que lo vio crecer profesionalmente: Atlético Alem. A los 16 ya jugaba en Primera División y cuando cumplió los 19, pasó a jugar a Guaraní Antonio Franco, club en el que estuvo un año.
De ahí hizo escala directamente en River, donde jugó seis meses para luego regresar a Misiones.Los que le ganaron la pulseada al tiempo
Se reincorporó al equipo franjeado en el año 1992 y luego regresó a su pueblo, donde se operó tres veces la rodilla.
Una vez recuperado, jugó en Rosamonte de Apóstoles hasta el año 2000.
Desde ese año, se instaló en Alem definitivamente.Actualmente juega la Liga Regional Obereña de Fútbol con su club.

Fuente: Cristian Avellaneda y Luciano Ferreyra, El Territorio.

Hombres irrompibles como el hierro

Misiones cuenta con la valentía de un grupo de triatletas que año tras año renuevan votos con su pasión de ser ironman
Los que le ganaron la pulseada al tiempo

Cichanowski estuvo acompañado por Potschka y Cerenich, compañeros de una pasión interminable (Foto: Sixto Fariña)
Tarde en la costanera, sensación térmica de 50 grados y ahí estaba él esperando para contar su historia. Fabián Cichanowski, a sus 43 años, es uno de los ironman que tiene la provincia y se muestra feliz al hablar de su pasión por el triatlón. Pero no lo quiso hacer solo.

Fue así que con el paso de los minutos, y dando muestra de su compañerismo, comienzan a llegar sus amigos, sus pares y esas personas que lo empujan a ponerle el pecho a los entrenamientos y lo alientan para ser desde hace dos años un «hombre de hierro».
El profesor posadeño del Instituto Janssen, los citó para que lo acompañen y sumen voces para contar esa sensación que tienen no sólo al recorrer los tres kilómetros de natación, 180 de ciclismo y 42 de pedestrismo, sino esas mañanas, tardes y noches en las que se hacen ese ‘hueco’ para ponerse a punto para la cita más exigente que tienen las pruebas combinadas.
“Cuando éramos jóvenes teníamos la velocidad, el físico, la tenacidad y no los recursos; ahora de grande tenemos los recursos y nos falta todo el resto”, dijeron entre risas Fabián y Ariel Potschka, con humildad, ya que recorrer esas distancias en tres disciplinas no es para cualquier improvisado.
Los años no hacen mella en sus metas. Al contrario, el tiempo sube la vara de este grupo de atletas que año tras año tiene como cita los certámenes de larga distancia.
“No hay dos discursos para correr un ironman, es sacrificio, sacrificio y sacrificio; más a nuestra edad”, señala siempre con picardía Cichanowski, que también estuvo acompañado por el doctor Ramón Cerenich, quien lo ayudó a sobrellevar una dolorosa lesión en su pie.
La voluntad sin lugar a dudas es el motor para seguir vigentes. Los horarios de trabajo, la familia y la vida cotidiana no apagan esa llama de salir a entrenar tres horas diarias para demostrar, al menos una vez al año, que ser un hombre de hierro es posible y, apenas pasada la meta, ya renuevan votos para volver a vivir ese sentimiento único.
“Cruzar la meta es muy emocionante. Son pocos los seres humanos en el mundo que pueden lograrlo,  pero a veces, cuando estás ahí, en plena carrera, te preguntás ‘¿qué hago acá?’, pero seguís; querés llegar, en la cabeza no está el botón detenerse y a veces te frustra cuando el físico no acompaña pero sacás fuerzas de donde ya no hay y tenés esa recompensa única, que a nuestra edad no pasa por la marca ni el resultado, pasa por llegar”, destacó  Cichanowski.

La emoción compartida
Y hay una anécdota que quedará marcada en su corazón. Fue en su primer ironman en Concordia, un 8 de noviembre de 2014. “Mi hija me acompañaba y alentaba en los últimos 1.200 metros antes de llegar y la miré y le dije ‘tu papá está a punto de ser un ironman’, y me dijo ‘vos siempre fuiste un tipo de hierro, sólo le sumaste más distancia’, y es algo que nunca voy a olvidar”, recordó.
Es que el sacrificio es enorme. Cichanowski comenzó de grande a competir. «Fue amor a primera vista”, resalta. Ahora respira, vive y sueña triatlón, algo que comparte con ese grupo de amigos  y que los une ser ‘veteranos’ con ilusiones de un adolescente.
Por su parte, Potschka, que tiene en su haber varios ironman, uno en Sudáfrica, relató que el triatlón es un “modo de vida; en Sudáfrica la premisa es que uno no se puede morir sin plantar un árbol, tener un hijo y correr un ironman”.
Y los misioneros ya llevan unos cuántos en su historia y sumarán uno más en mayo en Florianópolis, Brasil, en la playa Jureré Internacional. “A veces uno piensa ‘cómo cuesta esto’, pero también dejar; y por lo pronto, mientras el cuerpo dé, seguiremos”, compartieron los hombres de hierro.

«Hay que apuntar al disfrute y al desafío personal»

Tanto el médico traumatólogo, Ramón Cerenich, como Horacio Melo, deportólogo y especialista en gastroenterología, coincidieron en que después de los 40 años cuesta mucho «mantenerse en el alto rendimiento» y, de ser de esos privilegiados en seguir en actividad en alta competencia, los recaudos deben ser mayores, con chequeos médicos y ponerse metas accesibles.
«Después de los 40 es difícil mantenerse en el alto rendimiento; en lo personal diría que no hay que apuntar a una exigencia extrema sino en el disfrute y desafío personal», destacó Cerenich.
«Además, hay que cuidarse más por que también hay más chances de lesiones por lo que hay que hacerse chequeos médicos clínicos, descansar lo suficiente y ponerse en manos de entrenadores serios», detalló Cerenich, el médico de la Federación de Taekwondo que supo ser parte del cuerpo médico de Los Pumas.
Por su parte, Melo añadió que «hay que respetar los tiempos de la recuperación. Después de los 40 años se acrecientan los factores de riesgos cardíacos por llevar al cuerpo a su límite”.

Por Roxana Ramírez
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