Rostros felices yendo y viniendo por el hotel Carioca, un grupo que sale a ver levantamiento de pesas, otro a gimnasia, otro intentando comprar tickets para ver a sus ídolos pero siempre con una felicidad única, contando con pasión lo que sintieron al ser parte de los Juegos Olímpicos y cerca de casa.
Fue así que un puñado de talentosos deportistas y entrenadores misioneros llegó a la ciudad carioca y vibró de ser parte de la cumbre del deporte mundial.
Los Juegos Olímpicos son la cita que, para todos los que aman y disfrutan el deporte, nadie se quieren perder. Pero si aspirás a emular a esas figuras que viste en la televisión, le ponés empeño, entrenás duro y hoy tenés la oportunidad de darte cuenta de que sos de carne y hueso igual que ellos, te motiva a algún día estar entre los ‘elegidos’.
“Nunca vi un partido de la selección por los ‘porotos’ como se dice, había ido a ver amistosos en Argentina pero entrar al Maracanaziño, ver a esa gente tan increíble te traspasa los huesos”, reflexiona Roberto Monzón, entrenador de Yarará Vóley, de San Javier y uno de los 50 elegidos de la tierra colorada para estar en Río de Janeiro.
Es que el Ministerio de Deportes de Misiones premió a los deportistas y entrenadores para vivir esta experiencia incomparable y cada federación eligió a dos o tres candidatos para estar en el epicentro de la fiesta global que se hace cada cuatro años.
Así también lo vivieron las abanderadas de la natación Camila Bande y Astrid Olmedo que pudieron estar ahí, mirando a los ‘monstruos’ de la natación y soñando grande, porque esta experiencia les abre ‘la cabeza’ para sentir que todo es posible.
“Es una experiencia inolvidable. Es tan lindo todo no lo puedo creer, no se puede explicar, es mucha emoción estar en el Parque Olímpico”, se emociona Astrid, nadadora de selección nacional.
Además, añadió que “lo veíamos en la tele y es totalmente diferente estar acá”.
Por su parte, Camila ‘la bebé gigante del CAPRI’ trató de explicar sus sensaciones. “Es escalofriante y te das cuenta de que son personas como nosotros… aunque en el caso de Michael Phelps es como que fuera sobrehumano”.
Aunque fue un poco más allá e hizo hincapié en que no hay que “dejar de soñar”.
“Uno ve el esfuerzo que hacemos nosotros y que hacen ellos y no es muy diferente, es cuestión de aprovechar bien el tiempo, de motivarse y por qué no, pensar en que podemos llegar también a esto nosotras”.
En tanto Astrid, se enfocó en lo que “pueden modificar” y resaltó que “hoy siento que cualquiera puede llegar, la cuestión es no hay parar ante las dificultades”.
Llevar la experiencia al semillero
Como un emisario de lo que los ojos ven y el cuerpo siente al vivir un JJO.OO., el entrenador misionero de los seleccionados de hockey y también de clubes, Ariel Pereyra, se lo veía visiblemente contento enriquecido por el momento único en el que lo toca de cerca sobre todo al conocer también a Lucina Von Der Heyde, hoy parte del plantel de Las Leonas.
“La experiencia es inolvidable y enriquecedora, se aprende mucho. Están los más grandes, es el sueño verlas a las mejores jugadoras del mundo cerca y vivir esto”, señaló.
Además, que “ver a Luchi (Von Der Heyde) que hace cuatro años estaba jugando con nosotros a nivel local, en el seleccionado misionero y el despegue que ha tenido es increíble, es la única palabra que me sale para tantos elogios que tengo para con ella”, dijo Pereyra.
En cuanto a lo que se lleva para volcar al seleccionado misionero explicó que “sirve y mucho estar acá para poder transmitir lo que uno vive e incorporen valores del deporte que son fundamentales”.
“Vi mucho lo que tiene que ver con la caballerosidad deportiva, el fair play, entregar el máximo por la camisa e infinitas cosas; el espíritu olímpico se puede transmitir a cualquier lugar en lo que uno este trabajando y llevar la pasión a lo que uno trabaja”, agregó.
Es que para el entrenador de la tierra roja “es una experiencia que te marca como formador de deportista, más yo que trabajo con de semillero con la selección de Misiones”.
Las vivencias en Río
Pero además de ver a sus estrellas e ídolos deportivos, el grupo pudo también recorrer la ciudad Maravillosa, para la mayoría la primera vez en suelo carioca por lo que el disfrute fue al máximo.
“Fuimos a donde pudimos, a plazas en las que había hasta carpinchos”, cuenta Wilson Acosta, jugador de vóleibol de San Javier, que a sus 15 años forma parte de la selección argentina sub 15.
También tomar el subte fue debut para muchos, perderse y consultar en portuñol, guiarse con google maps y conocer de la cultura local fue parte del ‘combo’ olímpico.
“Todo queda lejos, no sabíamos de las distancias tan largas, a veces llegábamos sobre la hora pero todos contentos”, dijo Santiago Yeri, el ciclista que también tiene carrera con la selección albiceleste y es uno de los chicos con mayor proyección en esta especialidad de Misiones.
“No conseguimos tickets para ciclismo, está todo agotado”, tiró y es una realidad que se vive a diario en Río de Janeiro, la búsqueda de alguna reventa no tan costosa.
El Cristo, el Pan de Azúcar, los anillos en la playa de Copacabana, el bulevard olímpico fueron parte del mapa que intentaron cubrir también para llenarse los ojos los misioneros.
“Fuimos al Cristo, una vista hermosa. Lastimosamente en nuestro caso, no vamos a estar para el canotaje (comienza en los próximos días) pero pudimos hablar con el equipo de la selección argentina que justamente entrenó en Posadas y construimos buenos lazos”, explicó Adrián Palamarchuk, que junto a Renato Chini y Emanuel Mallo, fue el tridente representante de ‘las palas’ en Río.
“En Misiones vimos que están muy motivados y ojalá acá puedan lograr estar en el podio y por lo que percibimos, y con un buen día, esto se puede dar”, añadió mientras esperaba para comer junto a la delegación en un buffete en el centro de Río.
Sorín se Copa
Y finalmente, algunos de los agraciados fueron a la playa de Copacabana antes de regresar a Posadas y se encontraron a un Juan Pablo Sorín corriendo por la arena carioca, por lo que lograron retratarse y llevarse un regalito más para recordar toda su vida en sus mentes.
Así pasaron los días los deportistas misioneros, a pura adrenalina, emoción y felicidad, absorbiendo todo lo que se podía en un Juego Olímpico y coincidiendo en que “tal vez ahora no dimensionar lo vivido hasta llegar a casa”.
Fuente: Roxana Ramírez, enviada especial El Territorio.



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