Informe: El desafío de formar un atleta olímpico

medallero Río 2016Terminaron los Juegos Olímpicos de Río 2016 y llegan los balances y las preguntas. ¿Son un éxito cuatro medallas para un país con tantos habitantes? Habrá respuestas a favor, en contra y debates candentes.
Nadie pone en tela de juicio el trabajo de estos ‘monstruos’ que lograron ser los mejores del mundo tras el sacrificio de toda una vida dedicada al deporte para darle al país una alegría enorme y ver flamear la bandera albiceleste en lo más alto del mástil.
Aquí la intención en desglosar ese camino del deportista de alto rendimiento para llegar a ser olímpico y luego vencer a los mejores para obtener el preciado metal que quedará marcado en la historia del deporte.

Entre entretiempos en el Parque Olímpico, filas para comprar algún regalito o charlas de bar, la pregunta sobrevoló. ¿Qué hay que hacer para tener más deportistas en el alto rendimiento? Fue algo que se dio en Río de Janeiro y con certeza en muchas casas argentinas frente al televisor mirando las diferentes disciplinas y hasta soplando para que Santiago Lange y Cecilia Carranza ganaran la medalla de oro en vela.
También haciendo fuerza para que la Peque Pareto finalmente festejara en el tatami, vibrando con la final de Los Leones, sin dejar de lado la valentía para ver el partido entre un cansado Del Potro y Andy Murray que dejó muchos corazones al borde del colapso.
Pero la cuestión aquí es cómo hacer crecer este número de medallas. La delegación Argentina en Río fue récord, con 213 deportistas que formaron parte de 25 deportes, en lo que fue la segunda delegación más numerosa de la historia del deporte olímpico argentino tras Londres 1948, con 242. Con tantas almas desplegando su esplendor, ¿cuatro medallas son suficientes para motivar a miles de niños a seguir una carrera deportiva exitosa en el país?
Justamente eso está sobre el tapete. ¿Por qué Jamaica, una isla que suma once medallas, seis de oro, tres de plata y dos de bronce, está 16º en el medallero y Argentina aparece 27º?
“Es que ellos (Jamaica) apuestan a los deportes individuales, sobre todo el atletismo. Vos pateás una palmera y te caen diez ‘velociraptors’ olímpicos, En Argentina vos pateás un árbol y caen futbolistas”, tira un profe en Río al pasar.
Tal vez tenga algo de razón… En el país la apuesta fuerte siempre fueron los deportes en equipo. El fútbol, el hockey, el básquetbol… conjuntos que se ganaron con trabajo los dotes de favoritos pero en este caso sólo rindieron, y de qué manera, Los Leones, algo que tal vez no estaba en los planes de todos, ya que se apostaba más a las chicas y fue un golpe duro volver en cuartos, así como el fútbol en primera ronda.
Los deportes en equipo son los que más apoyo económico tienen en el país y supieron dar buenos frutos a lo largo de la historia, pero aislados quedan los casos de deportes individuales con sponsors propios.
Es cierto que desde la puesta a punto del Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo, en agosto del 2010, el deporte mejoró en cuanto a presupuesto, pero para llegar a tener las becas del Enard ya hay que ser, no digamos profesional, porque en Argentina poca gente vive exclusivamente del deporte, pero renombrado.
Y los que están abajo, abriendo sus alas, ¿cómo acceden a codearse con la elite sin tener recursos?
Muchas preguntas para una realidad muy lejana a ver la bandera del país izada. La realidad nos golpea en la cara. Incontables veces hay que ver a los deportistas golpeando puertas para un vale de nafta, también realizando ventas de comidas y juntando entre amigos y familiares esos pesos para competir en los nacionales.
La infraestructura es también la otra cara de la moneda que en el alto rendimiento pasa factura a la hora de “salir a la cancha”. En Misiones, durante años no hubo canchas sintéticas de hockey y desde la llegada primero en el Club Crucero del Norte y luego en el Cepard, de la Federación Misionera, el deporte del palo y la bocha dio un vuelco enorme y hoy podemos festejar con orgullo decir que tenemos una leona como Lucina Von Der Heyde.
Pero también hay otras aristas, como la falta de piletas públicas en Misiones, una provincia que supo dar grandes nadadores y triatletas que sobrepasaron los límites de la pasión entrenando en circunstancias poco deseables, como agua fría en invierno, cruzar a Encarnación para dar brazadas en piletas ‘prestadas’ para llegar lo mejor posible a un torneo internacional. Escuelitas de fútbol sobran en Posadas, pero escuelas de otros deportes escasean, hay una inequidad y esa balanza es la que hace la diferencia. Un semillero fuerte y numeroso que va a decantar por si solo a los talentosos, pero que va a motivar a muchos otros. De miles haciendo deporte y motivándose con competencia uno va a destacarse casi por inercia.
Es ya sabido el potencial de Misiones por su genética, pero falta la motivación de llevar a esos chicos al alto rendimiento y no quedarnos con el “era bueno pero se cansó de pedir ayuda”.
Recientemente, el presidente del Comité Olímpico Argentino, Gerardo Werthein, reconoció que “la asignatura pendiente es mejorar un poco más la preparación física”, aunque destacó que “de Londres para acá hemos mejorado”, al tiempo que señaló que otras deudas son “mejorar la infraestructura deportiva en el interior del país, hacer centros regionales de entrenamiento para que los deportistas no se desarraiguen y reinsertar el deporte en la escuela”.
La captación de talentos en las escuelas primarias y secundarias también sería una ayuda fundamental para sumar proyecciones a futuro, pero habrá que hacer una reestructuración de trabajo entre la educación y deporte. Capacitaciones a profesores y ayuda monetaria, porque un formador es pieza fundamental para que un niño de transforme en un gran atleta.
Con tantos pasos previos por cubrir, hablar de ciencia aplicada al deporte parecería lejano, pero es clave. La ciencia hoy trabaja para hacer máquinas deportivas. Sin una buena alimentación y estudios exhaustivos médicos, es imposible trabajar para tener un rendimiento deportivo óptimo.
“En Argentina no tenemos en verdad centros de alto rendimiento deportivo”, decía hace unos años en Posadas Tato Moccagatta, ex entrenador de la selección de natación y actual vicepresidente de la Secretaría de Deportes de la Nación, segundo de MacAllister.
Su teoría se basaba en que no había ciencia aplicada al deporte, ni infraestructura adecuada para el desarrollo de un atleta de alto rendimiento en Argentina, incluyendo al Cenard, que incluso a semanas de los Juegos Olimpicos de Río tuvo que cambiar la carpeta de la cancha de hockey por las pésimas condiciones en las que se encontraba, por lo que el oro olímpico de Los Leones también vale doble y, claro, las fundamentales salidas a jugar al exterior, un fogueo fundamental para cambiar el ‘chip’ de cada atleta.

“Salvarse con el deporte”
El boxeo es el deporte que mayor aporte de medallas le dio a la Argentina en su historia olímpica. Es que ser boxeador implicaba salir de la pobreza y ganar dinero de la noche a la mañana con el deporte. Algo que pasa actualmente en el fútbol, con padres que quieren que sus niños despeguen y tengan una oportunidad de una vida mejor con la pelota rodando en sus pies.
Por ello es que Argentina es uno de los mayores exportadores de jugadores de fútbol en el mundo, algo que no pasa en otras disciplinas. Claro que tampoco ninguna es tan popular como el fútbol. Mismas cosas pasan en otros países pero en distintas actividades. Como Cuba, otra de las grandes potencias, hoy ya venida a menos, pero que siempre está ahí, entre los mejores 20, porque se comprometió a desarrollar de la mejor manera las virtudes de sus niños en el deporte.
“El atletismo me abrió una puerta al mundo”, decía el gran Javier Sotomayor en su paso por Posadas, recordando su infancia en la isla y que por el deporte pudo ser el rey del salto en alto.
Habrá muchas cosas por cambiar, los profesores en la provincia tomaron postura y ojalá pronto podamos tener más de una Luchi Von Der Heyde en un juego olímpico, aunque sí ya es histórica la dupla en los Paralímpicos que ya llegan, del 7 al 18 de septiembre, de la mano del atleta Jonathan Avellaneda y la ciclista Mariela Delgado.

Fuente: Roxana Ramírez, El Territorio.
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Medallero final Río 2016

OroPlataBronceTotal
1
 Estados Unidos463738121
2
 Reino Unido
27231767
3
 China
26182670
4
 Rusia
19181956
5
 Alemania
17101542
6
 Japón
1282141
7
 Francia
10181442
8
 Corea del Sur
93921
9
 Italia
812828
10
 Australia
8111029
11
 Países Bajos
87419
12
 Hungría
83415
13
 Brasil
76619
14
 España
74617
15
 Kenia
66113
16
 Jamaica
63211
17
 Croacia
53210
18
 Cuba
52411
19
 Nueva Zelanda
49518
20
 Canadá
431522
21
 Uzbekistán
42713
22
 Kazajistán
35917
23
 Colombia
3238
24
 Suiza
3227
25
 Irán
3148
26
 Grecia
3126
27
 Argentina
3104
28
 Dinamarca
26715
29
 Suecia
26311
30
 Sudáfrica
26210
31
 Ucrania
25411
32
 Serbia
2428
33
 Polonia
23611
34
 Corea del Norte
2327
35
 Tailandia
2226
35
 Bélgica
2226
37
 Eslovaquia
2204
38
 Georgia
2147
39
 Azerbaiyán
171018
40
 Bielorrusia
1449
41
 Turquía
1348
42
 Armenia
1304
43
 República Checa
12710
44
 Etiopía
1258
45
 Eslovenia
1214
46
 Indonesia
1203
47
 Rumania
1135
48
 Vietnam
1102
48
 Bahréin
1102
50
 China Taipei
1023
51 Participante Olimpico Independiente1012
51
 Bahamas
1012
51 Costa de Marfil1012
54 Jordania1001
54
 Fidji
1001
54
 Singapur
1001
54
 Puerto Rico
1001
54
 Kosovo
1001
54
 Tajikistan
1001
60
 Malasia
0415
61
 México
0325
62
 Irlanda
0202
62
 Argelia
0202
64
 Lituania
0134
65
 Bulgaria
0123
65
 Venezuela
0123
67
 India
0112
67
 Mongolia
0112
69
 Filipinas
0101
69 Niger0101
69 Burundi0101
69
 Granada
0101
69
 Qatar
0101
74
 Noruega
0044
75
 Egipto
0033
75
 Túnez
0033
77
 Israel
0022
78
 Finlandia
0011
78
 Austria
0011
78
 Moldavia
0011
78
 Emiratos Árabes
0011
78
 Estonia
0011
78
 Nigeria
0011
78 Trinidad y Tobago0011
78
 Portugal
0011
78
 Marruecos
0011
78
 República Dominicana
0011
88
 Chile
0000
88
 Kirguizistan
0000

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