Los próximos Juegos Olímpicos de la Juventud arrancarán en Buenos Aires el 1° de octubre de 2018. A dos años del inicio, el acontecimiento olímpico más importante que vaya a albergar la Argentina en su historia no está aún en la agenda pública. Será la tercera edición, y como en los Juegos Olímpicos, habrá 28 disciplinas. Competirán atletas de 15 a 18 años y para organizarlo se requiere de un presupuesto mucho menor que para los JJ.OO. de mayores. No obstante ello, cabe preguntarse si los Juegos podrían convertirse en una carga para la ciudad de Buenos Aires, principal sostén económico del proyecto, como lo fueron los Juegos para el estado de Río de Janeiro. O bien, la beneficiaría.
Todo evento deportivo de gran escala siempre promete un legado. En un informe publicado en mayo de 2016, Christopher Gaffney, doctor en geografía de la Universidad de Zurich y especialista en analizar el impacto de grandes eventos deportivos, estudió el caso de los Juegos de Río. «Transformando Río, ¿pero en beneficio de quién?» se preguntó Gaffney en su estudio publicado en la revista del Consejo Internacional para la Ciencia del Deporte y la Educación Física (Iccspe). Su conclusión es que el «legado» prometido no fue un beneficio para la ciudad en su totalidad sino que «perjudicó la transparencia del gobierno, aumentó las inequidades socioeconómicas, privatizó espacios públicos, cambió una agenda de planificación urbanística para estimular la especulación inmobiliaria, y modificó una agenda de transportes relacionada con los Juegos en detrimento de otra planificada, más equitativa, y a largo plazo».

Los problemas de Buenos Aires son conocidos por los porteños. El transporte es ineficiente y el déficit habitacional afecta al 13% de los hogares de la ciudad -existen 42 asentamientos precarios en los que viven 170.000 personas. A diferencia de los 11.600 millones de dólares que, al menos, Brasil invirtió en los Juegos Olímpicos y en los 2800 millones de dólares de costo operativo, el estado de la ciudad de Buenos Aires destinará 260 millones de dólares para infraestructura (Villa Olímpica y Parque Olímpico) y 160 millones de dólares en gastos operativos para organizar los Juegos. Sin dudas, es un porcentaje mucho menor, pero la pregunta es la misma: ¿Cuál será el legado y a quién beneficiará?
Una de las críticas más fuertes que recibió Río 2016 fue el despilfarro en una ciudad marcada por las desigualdades. Según Werthein, eso no ocurrirá con Buenos Aires 2018: «Lo importante es ejecutar los proyectos con ética, moral y honestidad. La sustentabilidad de los proyectos se logra administrando bien. Arreglando lo que requiere un «lifting» en las instalaciones existentes y pensando que todo lo que se usará en el futuro», expresó.
Werthein, que ya había anticipado su deseo de presentar a Buenos Aires como sede de los Juegos Olímpicos 2028, adelantó una posible candidatura porteña para la organización de los Juegos Panamericanos 2023. Para esto, otra vez, subraya la necesidad de evitar gastos innecesarios y ser austeros: «Si Buenos Aires toma la decisión de presentarse -tanto a los Panamericanos como a los Juegos- definitivamente va a hacer un cambio muy pero muy relevante en los costos de organización y realización», dijo. La sede de los Panamericanos 2023 se elige en 2017, es decir, antes de que Buenos Aires haya organizado los Juegos de la Juventud y pueda corroborarse si lo hizo con éxito.
Buenos Aires 2018 también fue una muy buena excusa para lanzar un plan de detección de talentos entre adolescentes de las categorías 2000-2003. A dos años de su inicio, los Juegos tendrán no sólo el desafío de ser bien organizados, sino también de atender a las necesidades de una metrópolis con carencias y contrastes sociales crecientes. En lo deportivo, podrá ser una oportunidad para establecer definitivamente un plan que contemple la formación de los atletas desde que se inician en la actividad y ensanchar la base de la pirámide. Un extenso debate, que incluye, por ejemplo, la posibilidad de que deportes como atletismo y natación formen parte de la currícula escolar argentina.



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