
¿Qué mejor que un picadito para reunir a la familia y a los amigos? Ya sea el fútbol de los miércoles, la liga del barrio, un partido importante de Messi en la Champions o algún superclásico, el fútbol siempre funciona de nexo, cuasi excusa de un nuevo encuentro. Si al tercer tiempo le sumás familias, música, choris, karaoke, freestyle y más, tenés una verdadera fiesta.
Ese es el espíritu de los encuentros deportivos de la comunidad mbya que ayer tuvieron su 23ª edición en Jardín América.
Con una lluvia constante que no dio tregua, los casi 40 equipos de distintas comunidades de la provincia se probaron en varias disciplinas, siendo el fútbol el eje central del encuentro. Uno de los más esperados, arco y flecha, finalmente fue suspendido por la abundante lluvia.
Desde los costados, las mujeres, que en este caso estaban de espectadoras pero que también tienen su propio torneo provincial, alentaban con efusiva energía, sobre todo a la hora de los penales, que fueron muchos. “Dale, arquerito”, se escuchaba decir a un grupo de Mbocai, cerca de San Vicente, entre algunas promesas en guaraní para poder concretar la hazaña futbolera.

Mientras, del otro lado del predio, Atlético San Ignacio discutía estrategias y cambios poniendo a los más jóvenes a correr con todo.
El carácter de evento familiar hace que se entrecrucen niños, adolescentes, adultos y ancianos en un mismo espacio, compartiendo experiencias diferentes, acordes a cada interés.
Andrés Núñez (15) y Juliana (15) llegaron desde aldea Perutí de El Alcázar. “Compartimos cosas con los parientes lejanos que quizás de otra manera no vemos”, contó Juliana y agregó: “Yo por ejemplo tengo familia en Iguazú”.
Sucede que suelen ir a estos encuentros alrededor de 46 comunidades de las más de 100 que hay en la provincia. “Nosotros vinimos con 60 familias de mi comunidad”, gráfico por su parte Andrés.
El evento que arrancó tímidamente con seis comunidades, creció tanto que necesita espacios como el que brinda el Complejo de Veteranos de Jardín América con varias canchas donde podían jugar en simultáneo, quinchos y el tinglado donde el baile y el canto se sucedían libremente.
Allí, donde el freestyle cobró auge en la lluviosa tarde, Fabricio (14), oriundo de Bonpland, se destacó con sus frases rapeadas. Fan de este género, más que del actual trap, dice que compone con hechos y cosas que observa a su alrededor y se pone al hombro este reto en su comunidad.
En la misma línea Elena, Yenila y Ninfa, amigas de tres comunidades distintas, viajaron por primera vez y alentaron a sus equipos poniéndose esta vez del lado de afuera de la cancha, ya que ellas también disfrutan de jugar el fútbol en torneos provinciales.

“Es como una reunión familiar, como para estar todo el día”, consideró Laurito Chamorro, que dirige al equipo de Cuñá Pirú y tiene vasta experiencia en el ámbito deportivo, incluso con una escuela de fútbol que arranca con chicos de 6 años, la cantera de nuevos desafíos.
Bendita lluvia
“Para las comunidades esto es una fiesta donde nos juntamos amigos parientes, hermanos de pueblo”, consideró Heriberto Villalba. “Estar reunidos, compartir, hacer tiempo de estar juntos. Es muy importante esto para nosotros”, agregó.

“Además así los jóvenes puedan ver que pueden dedicarse al deporte, los niños ven cómo los grandes se organizan en los deportes y encuentros para que se pueda mantener esto”, entendió el hombre al tiempo que destacó la disciplina y los valores que aporta el deporte.
La competencia se desarrolló en un marco siempre respetuoso donde los ‘adversarios’ deportivos se saludan afectuosamente previa y posteriormente a los cruces.
“Se crean lazos de amistad muy cercanos hasta con quienes nos brindan este espacio”, sostuvo Heriberto, que concluyó armoniosamente el ánimo de la cosmovisión guaraní.
“La naturaleza nos acompaña como bendición. La lluvia es algo natural y nos acompañó, en calma, sin relámpagos. Nos permitió desarrollar la creatividad y a su vez no impidió que pasáramos un momento de alegría entre todos”, alegó.
Cerca de las 19 ya se iba definiendo el torneo provincial tras una jornada por demás exitosa tal como estipuló Dante Pigerl, director de Deportes de Comunidades Mbya Guaraní del Ministerio de Deportes.

Mientras el sol -que finalmente dio algunas señales- descendía, las familias volvían a sus respectivas comunidades con la promesa de un nuevo encuentro. También con las energías renovadas y la seguridad de haber fortalecido importantes lazos ancestrales, hereditarios y algunos quizás nuevos y florecientes.
Algunos datos destacados
- El evento se realiza desde 2008 con varios encuentros anuales y fue creciendo tanto que hoy necesita de predios que cuenten con varias canchas de fútbol para hacer numerosos partidos en simultáneo.
- Ayer, la sede de la Asociación de Veteranos de Jardín América se convirtió una vez más en el lugar de esta fiesta.
- La 23ª edición estuvo marcada por una lluvia constante pero que no logró amedrentar a las alrededor de 2.000 personas que llegaron de distintas comunidades mbya para celebrar en conjunto.
- Las competencias previstas eran fútbol, arco y flecha y 100 metros llanos. Arco y flecha se suspendió por la lluvia.
- El evento fue organizado por la Comisión Provincial Mbya Guaraní y el municipio de Jardín América, acompañados por la Dirección de Deportes Comunidades Mbya Guaraní del Ministerio de Deportes.
Fuente: Agustina Rella, El Territorio.
Fotos: Facundo Correa.




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