
Con «alto al fuego» se termina la serie y cada persona busca sus flechas para poder realizar otros tres tiros (Foto: Facundo Correa, El Territorio)
“La idea nació de parte de algunos que durante nuestra vida practicamos el deporte, pero no teníamos un lugar para practicar. Se fue sumando gente y acá estamos todos los sábados”, explicó Pablo Barney, uno de los coordinadores de la naciente escuela.
“Acá hay gente que tira hace mucho, otros que vinieron porque los invitó un vecino y en un momento tuvimos muchos chicos también interesados en participar”, agregó Barney, quien para poder dar clases realizó varios cursos de instructor en la disciplina.
En un principio los tiradores debían trasladarse hasta el polígono del Tiro Federal para practicar, pero el largo recorrido hasta Candelaria provocó que varios abandonen la rutina. El club Racing, ubicado en el centro posadeño, les ofrece una buena alternativa respecto del lugar, aunque claro, no es lo ideal. De todas maneras muchos curiosos pasaron por la puerta del club, vieron de qué se trataba y no se fueron más.
“La intención a futuro es poder conformar un club. Acá en Misiones tenemos el Club de Tiro con Arco (CTAM), pero está ubicado en Jardín América y si Candelaria muchas veces era lejos esto ni hablar”, contó Barney, quien todos los sábados además de darle la charla introductoria a los nuevos se dedica a arreglar los arcos y las flechas que se van rompiendo por el uso.
“Se formó un buen grupo. Los que tenemos más experiencia vamos aconsejando a los más nuevos y así se va formando. Nos ayudamos entre todos. Además los jueves nos solemos juntar para armar flechas y arreglar las que se van rompiendo con el uso para que los sábados todos puedan tirar”, agregó.
El arte de la repetición
El tiro con arco ofrece la posibilidad a grandes y chicos. Es un deporte que necesita mucha concentración, aprender una técnica de postura y repetición. Mucha repetición.
“Cuando uno adquiere la técnica de cómo pararse se mejora. Se va aprendiendo cada vez que se tira. Una vez que el tirador sabe eso se intenta que encuentre su mejor tiro y allí debe aprender a repetirlo. El tiro con arco es eso, el arte de la repetición”, describió Barney, al tiempo que le explicaba a uno de los nuevos grupos que se sumaron a la práctica.
La seguridad, claro, es un punto importante a la hora de estar dentro de la zona de tiro. ‘Libre’ habilita los lanzamientos y cada uno de los tiradores tiene tres flechas. Con ‘alto al fuego’ se termina la serie y cada persona busca sus flechas para poder realizar otros tres tiros. Respetar esas simples reglas y otras a la hora de preparar el tiro son básicas para poder pararse frente a la diana.
En cuanto al momento para arrancar a practicar no hay uno adecuado. Si son chicos, lo indispensable es que vayan acompañados de sus padres y que hagan caso. Los que sean más grandes deberán tener paciencia, ya que primero deberán aprender la técnica, perfeccionarla en los blancos de práctica y recién ahí pasar a las dianas.
El tiro con arco crece en Posadas y sus entusiastas tienen grandes aspiraciones. El deporte invita a pasar un buen rato, aprender un arte milenario y hacer buenos amigos.
Desde el precio hasta las clases
Lo que cuesta iniciarse
Si bien a todas las personas nuevas que se acercan al club -los sábados- se les presta tanto el arco como las flechas, a medida que algunos le van tomando el gusto al deporte prefieren armarse su propio equipo.
Un arco para las prácticas puede costar entre 2.500 y 4.000 pesos. Las flechas, que son de aluminio endurecido y resisten varias series de entrenamientos si son bien cuidadas, están entre 350 y 400 pesos cada una.
Una pequeña ayuda
Los interesados en iniciarse en el arte de la repetición deberán ir hasta el club Racing de Posadas, ubicado en la calle Entre Ríos y la avenida Roque Sáenz Peña, todos los sábados a partir de las 15.30.
La primera clase será gratuita y luego se cobrará una cuota de 150 pesos para poder alquilar el predio y también para poder proveer a todos los interesados de flechas y arcos.
Ambiciones grandes
El grupo se inició a partir de algunos viejos practicantes del deporte y sumó a varios nuevos adeptos. La idea de quienes coordinan la pequeña escuela es poder formar un club y de a poco ir incorporando a más personas, además de conseguir un lugar estable, entre otros puntos.
Fuente: Diego Vain, El Territorio.



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