El seleccionado argentino masculino de handball cumplió ayer una gran actuación ante el de Eslovaquia, al que venció por 23 a 18, en el encuentro por la tercera fecha del grupo D del Campeonato Mundial que se juega en Gotemburgo, Suecia, y sueña con la clasificación a la segunda fase.
Hoy, a las 20.15 hora local (16.15 de Argentina), afrontará el partido más difícil del grupo, ya que se medirá con el anfitrión y uno de los candidatos al título.
Es la segunda victoria que consigue un seleccionado argentino, en el cual e ante un rival europeo. La primera fue contra Croacia, en 2003, cuando se impuso por 30 a 29.
Fue una gran victoria, que costó y mucho, pero que tuvo puntos altos en el arquero Matías Schulz (14 atajadas y suma 55 en el torneo), además de la efectividad de Federico Fernández (10 tantos), las ‘pinceladas’ de Diego Simonet (5), el esfuerzo del pivote Gonzalo Carou y el aporte del resto, que contribuyó a obtener este importante triunfo que pone a Argentina muy cerca del pasaporte a la segunda fase.
La victoria tiene mucho valor, ya que el equipo logró sobreponerse a un comienzo muy flojo (perdía 4 a 1) y además porque recién convirtió su primer gol (Federico Fernández, de penal, a los 7 minutos) y perder el parcial por 9 a 7, debido a los errores cometidos en ataque en los últimos dos minutos.
Argentina ganó el partido en la defensa, donde Schulz fue una verdadera muralla para los jugadores eslovacos, que con el transcurrir de los minutos fueron perdiendo eficacia y también confianza.
Eslovaquia arrancó mucho más metido en el partido, concentrado y eficaz en la definición.
Argentina fue todo lo contrario: desorden e imprecisión y además el arquero Richard Stopel tapó varios mano a mano.
Pero cuando el técnico Eduardo Gallardo metió mano y mandó a la cancha a Diego Simonet, Federico Vieyra y Juan Fernández, el equipo mejoro tanto en defensa como en ataque, y con gran energía y la contundencia de Federico Fernández pasó a ganar por 6 a 5 y 7-6, pero al tener dos hombres menos no pudo aguantar la presión de los europeos, jugó sin inteligencia y se fue abajo por 9 a 7.
El segundo tiempo fue diferente, ya que el seleccionado albiceleste, de la mano de un intratable Federico Fernández más el atrevimiento de Diego Simonet, las ganas de Federico Vieyra y un inconmensurable Schulz, quien atajó pelotas increíbles, primero igualó en 9 y luego, en pocos minutos, pasó a ganar por 14-10.
Desde entonces y hasta el final, Argentina jugó con mucha inteligencia, acertó en los contraataques y además atrás, Schulz fue toda una garantía de solvencia para sustentar un triunfo brillante de un equipo que está para más.
Hoy lo espera Suecia, que a priori es un rival inaccesible. El entrenador seguramente le dará menos minutos a los jugadores más importantes, ya que el jueves afrontará un partido que puede ser decisivo contra Chile.
Ene 18



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