Mente ganadora en guantes misioneros

Simón Paredes, Agustín De Melo, Axel Martínez Dos Santos, Pedro Flores, Matías Colman y Jonatan Galeano son las esperanzas del boxeo en la competencia nacional.
Mente ganadora en guantes misioneros

Foto: Roxana Ramírez

Si las ilusiones se vuelven carne, el boxeo misionero está en buenas manos. Simón Paredes, Agustín De Melo, Axel Martínez Dos Santos, Pedro Flores, Matías Colman y Jonatan Galeano piensan en grande y su entusiasmo contagia.
“Yo quiero ser profesional”, tira Axel, oriundo de Campo Grande, pero que su sueño lo llevó estos meses a entrenar a Posadas junto a Sandro Mereles que lo vio, apostó en su futuro y le abrió las puertas de su casa para que este luchador de sólo 16 años cumpla con su meta que no es chica pero tampoco imposible.
Por otro lado, está el posadeño Simón, de 15 años, que acompañado de su padre, que también fue boxeador y de él heredó su nombre y la pasión por este deporte, se desenvuelve tranquilo y confiado.
“A los 9 empecé a entrenar con mi hermano porque me rompí el brazo jugando al fútbol, pero después mi hermano que tuvo varias peleas, se lastimó y dejamos”, cuenta Simón.
Pero su amor por los guantes quedó latente y este año regresó a los cuadriláteros. “Volví en marzo, me hablaron de los Evita y desde ahí empecé a entrenar para estar acá”, explicó el posadeño.
Su papá, también con temple tranquilo pero con el pecho inflado de orgullo, tuvo palabras para su hijo: “Es buen compañero, disciplinado y el boxeo lo hizo ser mejor, y también mejoró en sus notas de la escuela, que son muy altas”.
Marzo fue el mes de los inicios porque Agustín también se sumó en esa época del año al ver que podía sumarse al “dream team” que lleva adelante Rubén Verdún en el Club Huracán.
“Vi que estaba Rubén y me entusiasmé”, señaló.
Sentado en el sillón a la espera de su turno para hablar, el risueño Alex contó su historia y con su cuerpo inquieto y gestos graciosos.
“El año pasado fueron los primeros Juego Evita que tuvieron boxeo, y a mí me avisaron en Campo Grande,  una semana antes, que podría venir y allá ni entrenador de boxeo había, pero bueno, pude venir aunque no me fue bien”, se sinceró, aunque aclaró que no se rindió.
“Después seguí trabajando, mi entrenador Sandro Mereles me vio, me dijo que tenía actitud, pese a que perdí en las tres peleas (risas), habló con mis papás y vine, me probé a mí mismo y en los clasificatorios gané la primera pelea por nocaut y las otras dos por puntos”, expresó el carismático adolescente.
Pero rápido de reflejos, como en el ring, Alex no se achicó y destacó lo más importante para un deportista, tener una mente ganadora: “No me rendí y el profe me dijo que tenía actitud para ser un ganador”.
Y Mereles lo confirmó al decir que “tiene con qué soñar, además yo le di un lugar en mi casa porque confío en él. Lo levanto a las 5, le cuesta pero si quiere ser ganador lo tiene que hacer y lo hace…”.
Para llegar a estar hoy en las finales nacionales de los Evita, los chicos tuvieron que pasar la fase clasificatoria que se realizó en San Pedro y sus victorias tuvieron recompensa y los cuatro alumnos de Verdún ayer también pudieron disfrutar del mar.
Por su parte, el exboxeador Rubén Verdún señaló que hay que sacar el “miedo de los padres, sobre todo las madres, a que los chicos hagan boxeo. Cuando llegan a las clases ven que sus hijos se entusiasman y después se informan, ven a sus hijos pelear y se dan cuenta de que es un deporte muy lindo”.
Luis De Melo, papá de Agustín, apoya las palabras de Verdún: “Nosotros lo apoyamos, yo me entusiasmé mucho porque lo vi a él muy enchufado, se preocupa por estar mejor y esto es gracias al deporte y a sus entrenadores, que son muy buenos y tiene su historia en el deporte”.
Y agregó que “es un orgullo que todos los chicos estén en Mar del Plata y es gracias a los padres, que todos somos sponsors, le compramos el equipo de combate con mucho sacrificio y el llegar acá ya es tarea cumplida”.
Con respecto a los objetivos para esta edición de los Evita, los chicos dijeron estar “ansiosos y con ganas” pese a que no tuvieron muchas peleas pero un intenso trabajo en el entrenamiento.
“Para ellos es una vidriera y también les va a servir para saber en qué nivel están este año, que vinieron mejor preparados, pero nuestra apuesta fuerte es el año que viene”, agregó Verdún.
La anécdota que derivó en risas generalizadas fue que ante el inminente pesaje los chicos se tuvieron que cuidar con la comida y eso no resultó nada fácil ya que hay buffette libre en cada comida del día.
“Cuando agarre ese buffette un día van a ver”, dijo Alex, y las risas del grupo se hicieron escuchar y  su entrenador le comentó “pero si pasás la clasificación no vas a poder comer”, aunque anoche sí pudo porque lastimosamente ayer Alex perdió su pelea, pero este boxeador tiene una mente ganadora y no se quedará con sueños pequeños; él quiere ser campeón y tal vez pronto lo sea, el tiempo lo dirá.

Fuente: Roxana Ramírez, El Territorio.

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