Desde El Brete a París

«Pirulo» De Bourgoing, jugó el Mundial 66 para Francia, paseó el honor de la ribera por grandes de Argentina y el mundo.
Chiquilín de la orilla del majestuoso río nuestro. Del Paraná sabio, donde caritas sucias asoman sus pupilas para reflejarse en el caudal que viaja. La vida le entregó allí la pelota más brava.
Y en ese recreo pesquero de los que ganan y pierden, la ribera le mostró el camino, entre fintas y gambetas, entre anzuelos y carnadas, para conocer el sabor del postergado. Y todo El Brete fue suyo, sin límites ni alambrados.
Desde ese gran baldío próspero dibujó, con amagues y travesuras, un reducto para un porvenir venturoso. No lo detuvo nadie. Avezado conocedor de la espesura, del matorral y la maleza, se fue un día, aún joven, a probar suerte en el fútbol grande.
Héctor “Pirulo” De Bourgoing se afincó en San Fernando para enrolarse en las filas del Club Atlético Tigre de Victoria, siguiendo los pasos del inolvidable Ernesto Bernardo Cuchiaroni y de Eugenio Aguilar.
Debutó en primera división cuando aún no había cumplido los 20 años y se fue ganando la consideración de los aficionados en la delantera del Matador.
Los millonarios de River Plate en 1957 lo llevaron para Nuñez y con la entidad de la banda roja obtuvo el campeonato de ese año, junto a grandes jugadores, siendo uno de los mejores exponentes del fútbol del equipo. Fue convocado la Selección Argentina que disputó el torneo sudamericano de Lima y lo ganó con absoluta autoridad. Solía reemplazar a ese mago que hacía genialidades en la punta derecha del ataque albiceleste, Orestes Omar Corbatta.
En 1959 fue transferido al Niza de Francia, donde jugó con marcado éxito durante cuatro años. El Bordeaux compró su pase en l963, y se despidió del fútbol en el club Racing de París, club donde brillara más tarde otro grande del Sudamérica: Enzo Francescoli.
Integró la selección nacional de Francia, convocado en 1966, para el Mundial que se realizó en Inglaterra.
En dicho torneo internacional anotó el gol francés frente a la representación de Uruguay, en la derrota del equipo galo por 2 a 1.
Pirulo De Bourgoing fue un auténtico crack, que paseó su fútbol por el viejo continente, y un genuino representante de uno de los barrios más postergados de Posadas, en el que, pese a las innumerables dificultades que viven hoy, cientos de gurises corren detrás de la pelota como un motivo de diversión o, quizá, una salida futbolera de mañana, para emular a su vecino ribereño que conquistó París.

Por Edén «Buby» Fernández.
Fuente: diario El Territorio.

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