Las zapatillas que hicieron la gran historia

Las zapatillas que hicieron la gran historiaEn un gesto más de su grandeza deportiva y humana, Eric Barney (70) decidió donar a la Dirección de Deportes Municipal de Oberá las zapatillas con las que en 1965 su hermano Ian y él compitieron y se consagraron campeones en el torneo Sudamericano de Río de Janeiro, Brasil, una de las páginas más brillantes en la historia del deporte misionero.
Desprendido como pocos, se decidió a compartir con su comunidad uno de los mayores tesoros personales que poseía, ya que las zapatillas fueron de su recordado hermano mellizo y además un regalo personal que le hizo Adi Dassler, fundador de la marca Adidas.
Este jueves, durante la inauguración de la final provincial de atletismo del “Jugá Misiones 2011”, Eric oficializó la entrega de las históricas zapatillas del ‘65 y se mostró emocionado por el reconocimiento, ya que el torneo llevó su nombre.
En la ocasión, los más chicos se enteraron de que Ian y Eric Barney son grandes del atletismo misionero, puesto que entre ambos ganaron seis títulos sudamericanos de salto con garrocha y lanzamiento de la jabalina. Vivieron el deporte con pasión, pero el destino los separó pronto, ya que el primero falleció en un accidente automovilístico cuando apenas tenía 28 años. Para recordarlo, el Polideportivo Municipal de Oberá lleva su nombre.
“Recuerdo que el 9 de mayo (de 1965) lanzó Ian y salió campeón. Al otro día era nuestro cumpleaños y llovió, por eso le pedí las zapatillas a Ian porque la pista era de ceniza y estaba muy húmeda, y también gané”, recordó.
En diálogo con El Territorio, Eric comentó una anécdota que pocos conocen: “En los años 60 fui promotor de la marca Adidas porque hablaba inglés y Adi Dassler se contactó conmigo para que represente a la marca en Sudamérica”.

Inspiración viva
Pero eran años de amateurismo total y la recompensa por el trabajo era algunos pares de zapatillas. “Dassler me regaló estas botitas y se las di a Ian porque tenían clavos más largos, pero al final yo también las usé y los dos salimos campeones”, contó emocionado.
Cada frase de Eric Barney deja una enseñanza y sirve de inspiración. Contó que en su adolescencia hacía 300 saltos con garrocha por semana y caía sobre arena, nada de gruesas colchonetas.
“Estando en Buenos Aires, un día Amadeo Carrizo (legendario arquero de River) miraba nuestro entrenamiento y nos dijo que no entendía lo que hacíamos, porque era muy riesgoso y nos lastimábamos mucho”, rememoró.
Los hermanos Barney nacieron el 10 de mayo de 1941, cursaron la primaria en Oberá y luego realizaron sus estudios secundarios en un colegio inglés de Buenos Aires, donde se formaron en la disciplina atlética.
En el ‘61 volvieron a Oberá y, mientras que Ian cumplió con el servicio militar obligatorio, Eric construyó su propia pista en la chacra y comenzó a saltar con una tacuara.
Al año siguiente regresaron a Buenos Aires para estudiar ingeniería y entrenar con los hermanos Eleusippi, reconocidos entrenadores de entonces.
En 1963 Eric logró su primera marca sudamericana de salto con garrocha; y su entrega lo llevó a la cúspide, ya que tuvo el privilegio de participar en los Juegos Olímpicos de México ‘68.
Además, compatibilizó como pocos el estudio con la alta competencia deportiva y cursó ingeniería en la Universidad de Berkeley, en los Estados Unidos. “Creo que la perseverancia hace que un tipo que no es dotado pueda superar al que lo es, porque muchas veces el dotado se duerme en los laureles. Cualquiera puede ser campeón, pero tiene que proponérselo y debe tener la ayuda de sus padres y entrenadores”, expresó.

Fuente: territoriodigital.com

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