En unos días de descanso y cumpliendo con las pruebas locales, el misionero Manuel Silva -que hace un año reside en Mar del Plata- llegó a la provincia tras un 2009 cargado de emociones y con sueños grandes por cumplir en el 2010.
“Estamos viendo la posibilidad de ir el año que viene a España y seguir mi carrera allá en un club fuerte”, confesó Manu, oriundo de San Ignacio.
Con sus 18 años, el misionero es uno de los representantes más fuertes y prometedores que tiene la tierra roja a nivel juvenil.
Repasando la temporada en la que arrasó en los regionales de Mar del Plata, Silva comentó que “el balance es excelente, tuve uno de los mejores años de mi carrera, con mi segundo año en la selección argentina juvenil, y estuve clasificado al Mundial de la categoría en Rusia pero por cuestiones económicas el equipo no pudo viajar y me quedé sin ir”.
Con objetivos mayores
Pero sin dudas el proyecto mayor de Silva está marcado con llegar al Viejo Continente en marzo e iniciar -es lo que espera- el sueño de “ser profesional”.
“Estoy en tratativas, viendo con un amigo que está allá, de sumarme al inicio de la temporada y poder demostrar mis condiciones”, señaló el ciclista misionero.
Para Silva este será su último año de Juvenil y en el 2010 se sumará a la Elite, la categoría más competitiva a nivel nacional; por ello su paso al mejor ciclismo europeo sería cumplir su máxima aspiración para seguir creciendo junto a los mejores del mundo.
“Si llego a ir ahora, en España no estaría en Elite sino en una categoría intermedia que también es del mejor nivel y me costaría menos tomar ese ritmo”, comentó Manu muy entusiasmado.
Además, el juvenil de San Ignacio destacó que para el 2010, de no llegar a Europa, competirá junto al equipo Sindicato Argentino de Televisión, un combinado fuerte a nivel nacional.
Por otro lado, acerca de su nueva vida en La Feliz, desde hace un año, Manu dijo estar “acostumbrado”. “Pensé que me iba a costar más pero desde que llegamos con mi familia nos resultó fácil insertarnos y estamos muy bien allá”.
Es que Mar del Plata le abrió al misionero las puertas de tener todos los fines de semanas importantes competencias al mayor nivel y un roce atractivo para un ciclista joven y con características innatas para el deporte del pedal.
Fuente: territoriodigital.com




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