El orgullo de ser “profesional”

Víctor Manuel Silva ganó la prueba ciclística en Ayacucho (Foto El Territorio)
Terminaron los años de promesa y Víctor Manuel Silva cumplió desde hace algunas temporadas el sueño de correr como ciclista rentado en Brasil. Compite para uno de los equipos más importantes del circuito de ese país.
La satisfacción de practicar el deporte que a uno le apasiona y, encima, hacerlo con un reconocimiento económico tiene un sabor especial, Una satisfacción personal que la puede comentar con orgullo Víctor Manuel Silva, un ciclista criado y malcriado en San Ignacio que hoy, a los 22 años, vive un presente soñado compitiendo para un equipo poderoso del circuito brasileño de la especialidad.
Sin perder la picardía que siempre lo caracterizó, “Manu” Silva llega a la redacción del diario y saluda a cada uno de los periodistas que lo vieron crecer junto a la bicicleta. “Cuanto tiempo pasó y seguís disfrutando del ciclismo”, es el comentario inevitable que le hicieron todos al darle a la bienvenida. “Y, por suerte logré dar un salto en mi carrera y hoy disfruto de lo que hago, con una buena estructura y con la posibilidad de seguir creciendo como profesional”, explica Silva, el mismo joven que desde principios de la década daba sus primeras entrevistas en este diario, aunque ahora sus conceptos ven hechos realidad aquellos sueños y se expresan con una la voz un poco más gruesa.

Su segunda temporada
“El año pasado, en marzo, me llamaron desde Brasil para formar parte de un proyecto nuevo. Fue un equipo llamado Alfa Goias, con el que logré insertarme en el circuito brasileño y alcancé algunos podios. En las primeras carreras me costó un poco, porque era todo nuevo y tuve que adaptarme, pero después comencé a mejorar en cada carrera. Ese fue el primer paso de lo que hoy considero la mejor etapa de mi carrera deportiva, porque sirvió para que otro equipo más importante me convoque para conformar su estructura, con un gran respaldo deportivo”, explica Silva, envuelto en un manto de satisfacción por vivir sus días en el deporte que siempre lo apasionó.

Los objetivos de hoy
Este equipo, denominado Smel Foz, tiene base en Foz de Iguazú y lo conformamos 18 ciclistas, de los cuales cinco somos considerados titulares. El resto va rotando en distintas competencias”, explicó Manu.
En cuanto a los objetivos y la manera de trabajar en su segunda temporada en el exigente circuito de Brasil, el misionero relató: “Los responsables del equipo apuestan todo a un buen resultado en la ‘Vuelta de San Pablo’, una competencia tradicional en Brasil que entrega puntos para el ranking mundial UCI. Se trata de una carrera de diez etapas que se disputa en la misma cantidad de días y recorre las impactantes rutas de Brasil. Se corre a fines de noviembre y es la prueba en la que apostamos a llegar al podio. Después competimos en otras pruebas durante el año, algunas de mayor o menor importancia, pero la vuelta de San Pablo es única”.
En este sentido, Manu comentó que el Smel Foz lo lleva a distintas pruebas tradicionales de un día.
“Tenemos previsto correr en la vuelta de Paraguay, una prueba clásica programada para dentro de un mes en Asunción. Quizá esa sea la segunda carrera en importancia y corresponde al Tour de Paraguay”, comentó.

En la mejor
Sin olvidarse del respaldo que siempre recibió de sus padres y de sus hermanos a la hora de competir, Manu asegura que se siente “en la mejor etapa” su carrera deportiva. “Fui mejorando mucho con el roce que te da la competitividad de Brasil. Acá en Misiones y el norte del país el nivel es muy bueno, pero allá hay una competitividad muy importante y eso me ayudó a crecer, sin duda”, analizó Manu, quien hoy ya estará viajando para tierras del vecino país para continuar con los entrenamientos.
Y en esa ronda de agradecimientos, Manu no se olvida de Primera Edición, que lo respalda desde que se inició como ciclista. “La verdad que uno no podría llegar a este nivel si es que no recibe el respaldo económico para hacerlo. Yo nunca me olvido del diario, porque siempre estuvieron conmigo, desde que comencé con este deporte”, expresó.

Tranquilidad necesaria
Competir como ciclista profesional significa mucho para Manu, porque genera la tranquilidad necesaria abocarse de lleno a los entrenamientos, sin soportar presiones que suelen sentirse en el deporte amateur.
“Este equipo es profesional y los que integramos el plantel tenemos un sueldo. Eso obviamente me da mucha tranquilidad, no solo económica sino también en el respaldo que uno siente al competir con estructuras importantes. Yo solo tengo que concentrarme en cada carrera y trato de hacer lo mejor arriba de la bicicleta, el equipo se encarga de todo y se nota cuando hay una buena logística en un equipo”, explicó Silva.

En la edad justa
Haciendo un análisis de la actualidad del ciclismo, Silva reconoció que “entre los 22 y 27 años un ciclista puede explotar al máximo”. Este dato no es menor ya que Manu acaba de ingresar a esa franja de rendimiento, lo que obviamente agranda las expectativas.
De todas maneras, el progreso de los jóvenes se siente. “No hay duda, a pesar del buen entrenamiento que uno tenga, hay que afrontar los cambios del deporte, que cada vez encuentra valores destacados más prematuramente. Por ahí a los más chicos les faltará experiencia, pero son buenos contrincantes y siempre molestan”, expresó.

Fuente: Primera Edición.

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