
Bien controlado. El domingo, ante Crucero, Klusener no tuvo espacios para desnivelar. Diego Calgaro lo marcó de cerca (Foto: César Lasso, El Territorio)
Sabe que trabajó, extrañó y fue de a poco en el difícil camino del fútbol. Conoce su presente, lo cuida y lo admite. Entiende que si deja de trabajar, el fútbol le pasará factura, agradece la ayuda de la suerte y por supuesto que la goza.
El goleador del pasado torneo Argentino A, que derivó en el ascenso de Talleres de Córdoba a la Primera B Nacional, habló de todos los temas.
Más allá del fútbol, hubo tiempo para sus sueños personales, para recordar su pasado y para soñar con un futuro.
Klusener, jugador que nació en Oberá, que siempre fue delantero y que tuvo suerte al ser visto por Estudiantes de La Plata, fue noticia durante toda la temporada 2012-2013 en el torneo Argentino A.
Sus goles, importantes en cada ocasión, los puntos que se lograron con esas conversiones y el posterior premio del ascenso, lo transformaron, semana a semana, en la noticia de la pasada temporada.
Ahora, con Talleres en la B Nacional, las cosas están un poco más complicadas; el derecho de piso está siendo doloroso para la T, pero el recuerdo del ascenso está muy fresco.
“Fue un logro importante, uno de los más importantes de mi carrera. Se armó un gran grupo y se logró el principal objetivo”, arrancó el delantero, que marcó 25 goles en 28 partidos en la pasada campaña.
Durante el Undecagonal final, en que el conjunto cordobés ganó con marcada tranquilidad, los penales (5 en 10 partidos) fueron uno de los puntos más hablados en ese mini torneo, que otorgó al primer ascendido.
“Nosotros vivimos el ascenso con tranquilidad, se habló mucho de los penales pero la gente no sabe lo que vivimos adentro del plantel. De los cinco penales, sólo uno fue dudoso, y el resto, si son penales, hay que cobrarlos. Nosotros tratamos de mejorar día a día y por eso logramos el objetivo”, detalló.
Luego de festejarlo y tomarse un tiempo para definir su futuro, Klusener no dio vueltas a la hora de decidir quedarse en tierras cordobesas. Supo que varios equipos estuvieron interesados en contar con sus goles y entre ellos apareció Guaraní.
“Hubo algunos interesados, pero yo tenía la intención de quedarme en Talleres y arreglé rápido. Por eso por ahí no me buscaron tanto.Talleres es un club ordenado y que trabaja con los objetivos bien claros de seguir creciendo. Yo pienso igual y sabía que nos íbamos a armar bien para pelear en la B Nacional. Nos está costando, nos preguntamos por qué no se da la victoria puertas para adentro, pero le estamos buscando la vuelta y sabemos que eso va a llegar”.
Acerca de la Franja, explicó que “hubo un intento de Guaraní, pero fue cuando yo tenía arreglado con Talleres. Seguramente vendré a jugar a Misiones, pero por ahora sigo en Córdoba y siguiendo a los equipos misioneros mediante el periodismo”.
El fútbol siempre fue parte de la vida del delantero, quien, con 29 años y en el punto más alto de su carrera, no omitió detalles para referirse a sus inicios: “Nací en Oberá, pero soy criado en Santa Rita. Empecé en una escuela de fútbol del pueblo y después me fui a 25 de Mayo, que queda a 18 kilómetros. Me vieron en Posadas y me llevaron a probar en Estudiantes, donde arranqué en 2001. En 2004 firmé mi primer contrato y fui a préstamo a Defensa y Justicia, pasé por Chile en 2006 y volví a Defensa seis meses. Fui a Ben Hur de Rafaela y jugué en Almagro. Estuve un año en Grecia, vine a Unión de Mar del Plata y por último a Brown de Madryn”, sintetizó, con marcada memoria.
En Brown de Puerto Madryn, el desenlace no fue el mejor. El equipo no pudo mantener la categoría y terminó descendiendo, justo frente a Crucero del Norte, rival que volvió a amargarlo el último domingo en Santa Inés.
“El recuerdo de Madryn queda manchado por el tema del descenso. A nosotros, lamentablemente, nos tocó perder la categoría pero siempre estuvimos tranquilos porque dimos todo”, contó con la frente en alto.
La carrera de Klusener tuvo sus altibajos. Del descenso con Brown pasó al ascenso con Talleres; entonces, sabe lo que hay que hacer y también las cosas que no deben pasar para que un plantel tenga ganas de mantenerse.
“Para no descender hay que achicar los temas menores. Si nos referimos a Crucero, es fácil, tiene que mantener el orden y a los jugadores a gusto, respetar el tema de los sueldos y con el equipo que tiene no creo que tenga problemas”.
El ascenso del conjunto cordobés tuvo el obligatorio recambio en el plantel. Varios nombres que emigraron y otros tantos que se sumaron al conjunto dirigido tácticamente por Arnaldo Sialle.
La actualidad no es buena. Cinco fechas y ninguna victoria, sumado a dos derrotas consecutivas no es ni cerca el panorama que se esperaba antes del inicio. Máxime cuando el equipo no puede escaparle a la zona roja que, hoy por hoy, lo manda de nuevo al Argentino A.
De igual manera, desde adentro, y según explica, se trabaja con tranquilidad, aunque la pelea del puesto se torna difícil.
“Yo no me considero titular en este equipo; si bien fui parte del ascenso sé que tengo una linda competencia dentro del plantel y tengo que defender el puesto cuando me toque”, se sinceró.
La pasión por Talleres en Córdoba se asemeja a cualquier equipo grande del país. Por algo a la T se lo considera como el más grande del interior y eso pesa a la hora de salir a la cancha.
“La gente de Talleres nos pidió que ya ascendamos a Primera, pero nosotros sabemos que tenemos que tener los pies sobre la tierra y mantener la ilusión, pero siempre trabajando”.
El cambio de categoría también fue uno de los temas que examinó Klusener y no ahorró palabras para diferenciar una categoría de la otra: “La B Nacional es muy diferente al Argentino A. Acá es todo muy profesional y el Argentino A, hay que ser claro, es semiprofesional. En la B Nacional hay jugadores que han jugado toda su vida en Primera y ahora bajan para ayudar, estamos a un pasito de Primera y eso es un plus muy grande”.
Con cinco fechas, algunos se animan a pronosticar a los candidatos y entre esos se anota el misionero. “Se pueden nombrar candidatos para el ascenso. Independiente, que por más que no haya ganado, creo que puede despertarse y andar bien. También Defensa y Justicia, que está ganando y siendo protagonista. Falta un par de semanas para saber cuáles serán los equipos que van a pelear por el ascenso”.
La presencia del Rojo, al contrario de intimidarlo, lo motiva. Y al respecto afirmó: “Que esté Independiente ayuda mucho porque es una gran vidriera. Todo el mundo está pendiente de la B Nacional porque está el Rojo, pasó lo mismo cuando estuvo River y ahora es muy lindo que haya un grande porque jerarquiza la categoría”
Por último hubo tiempo para reflexionar acerca de su presente y sus tiempos libres. Sus ganas de volver a ver a la familia es uno de los puntos más emotivos de la charla, mientras que el futuro tiene varios aspectos por cumplir.
“Es el gran sueño de todos: formar una familia es lo más importante, pero todo irá a su debido tiempo, por ahora, el principal sueño es ascender, pero sabemos que tenemos que ir partido a partido para ir formando eso. Primero tenemos que zafar del descenso”, cerró.
Los números de Klusener avalan su buen momento
Si una pieza siempre es titular en el armado del equipo, el técnico de Talleres, Arnaldo Sialle, sabe que Klusener es número puesto.
Los números del goleador son elocuentes y avalan el pensamiento del entrenador. El misionero tiene casi un gol por partido: 27 goles (25 en el Argentino A y 2 en la B Nacional) en 32 partidos (28 en la temporada anterior y cuatro en la actual). Pero el dato más gravitante es que cada vez que anotó, Talleres sumó. De esos 32 partidos jugados hasta el momento, anotó en 19 partidos que se discriminan en 12 victorias y 7 empates. Es cierto que su total es de 27 tantos, pero los hizo en 19 juegos (tiene partidos en los que hizo más de un tanto).
Es más, en las cuatro derrotas de la temporada pasada (Juventud Antoniana 0-2, Tiro 0-1, San Martín de Tucumán 0-1 y Guaraní 0-2), Klusener no hizo tantos y tampoco el equipo.
Fuente: El Territorio.




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