
“Disfruto más la vida”. La actualidad de una de las mejores triatletas que tuvo la provincia la tiene feliz. Hoy Paulina Abregó dejó atrás la dolorosa lesión en la cadera que la hizo abandonar la disciplina. “Hoy sólo hago lo que me da placer”, resaltó (Foto Miguel Mendieta, El Territorio)
“Tengo más tiempo para disfrutar la vida; ahora si no disfruto de lo que estoy haciendo ya no lo hago”, fueron sus primeras palabras. Es que iba muriendo el 2011 cuando la lesión en la cadera se hacía irremontable, el tiempo era lento y las ilusiones siempre terminaban en dolor por lo que la decisión de dar un paso al costado fue irremediable.
“No podía seguir compitiendo a nivel nacional y lo estaba sufriendo. En esa última parte de mi carrera creía que podía recuperarme pero no se daba y también me recibí de Licenciada en Nutrición y me aboqué a eso”, explicó.
Esa colorada dinamita, siempre exigente con su entrenamiento con climas extremos de por medio, hoy sigue apostando con pasión a lo que le gusta pero en otra faceta y en otra ciudad, ya que reside hace varios años en Capital Federal.
Con el título de nutricionista en manos, aún le faltaba encontrar la conexión el deporte y fue así que a su experiencia le sumó el título de personal trainer.
“Me faltaba algo en la parte deportiva, desarrollar ese lado que tuve toda mi vida y lo encontré entrenando a mis pacientes, a los que ayudo inculcando buenos hábitos alimenticios sumados a la actividad física y cada paso que dan con vistas a sus objetivos me llena de satisfacción”, reconoce.
“El dolor ya no es una elección”
La palabra disfrute sobresale en cada frase de Paulina; es que tantos años de dolor con el que convivió, incluso en su mejor momento deportivo, hoy la hacen ver la vida de otra manera.
“El dolor ya no es una elección. Fueron años hermosos pero lo que empezó con pasión me terminó desgastando mucho porque no ganaba dinero suficiente ni para gastos y para viajar tenía que golpear muchas puertas que no se abrían. Verdaderamente me desgató en cuerpo y mente, y no debería ser así, pero de todo se aprende”, resaltó la eldoradense.
Hoy, parada de otra manera en la vida y con la maduración con la que se la reconoce, la misionera -que fue multicampeona argentina y representó al país en distintas pruebas internacionales con buenos resultados- sabe que llevó al extremo su amor por el deporte.
“Hay cosas en las que me equivoqué, yo pensaba que hacía lo mejor posible pero no supe cuándo parar y descansar. Muchas veces hay que poner un ‘stop’, sincerarse y pensar en qué uno busca en el deporte de alto rendimiento”, reflexionó.
Con la mente ya fría y con las vivencias sobre la mesa, para Paulina ese reconocimiento que obtuvo en sus años de atleta “no valen de nada si no sos un buen ser humano. Siempre desconfié del que me apreciaba por mis medallas (risas)”.
Pero eso quedó en el pasado, la actualidad de la ex campeona es otra. La vida al aire libre, seguir en actividad al trote en las plazas porteñas con sus alumnos y “levantarme los domingos sin tener que competir es un placer”, reconoce distendida.
Una aventura se acerca
Si bien sabe que ya no volverá a la alta competencia, Paulina no rompe lazos con esa adrenalina deportiva y se entrena para muy pronto sumarse a las carreras de aventura que se realizan en el país y que cuentan con miles de adeptos.
“Estoy con ganas de decir presente en las ultra maratones de aventura; en principio porque nunca dejé de entrenar, y porque tengo esas ganas de estar rodeada de la naturaleza, pero ya más para disfrute sin la presión del podio”.
Además, otra actividad que le da esa plenitud que busca en sus actividades es la entrega de donaciones a los barrios carenciados de Eldorado, que realiza durante el año, esto es con ropas que son donadas por sus vecinos y amigos en Buenos Aires. También en las fiestas, desde hace dos años, llega al Alto Paraná y junto a su amiga de la secundaria Luisa Bohn, y la colaboración del panadero Arturo Ruthlein, reparten pan dulce en los barrios. En esta última edición el destino elegido fue un hogar de tránsito.
Así, la vida de la inolvidable ex triatleta tomó otro rumbo; su camino la llevó a disfrutar de su pareja y su carrera a la capital del país pero siempre que puede pega la vuelta para llenarse de amor con sus seres queridos en Eldorado, sobre todo con su abuela Paulina, de la que heredó el nombre y es su gran sostén.
“Poca gente me reconoce, cuando vengo a Eldorado soy simplemente la nieta de Paulina Lang” culminó la colorada, muy querida por sus pares y que dejó su huella en el deporte misionero.
Entrecomillas
“Los reconocimientos no valen de nada si no sos un buen ser humano. Siempre desconfié del que me apreciaba por mis medallas (risas)”.Paulina Abregó
El perfil
Nació en Eldorado el 17 de mayo de 1985. Tuvo 13 años de carrera en el triatlón. Compitió con los colores del país en copas panamericanas y los campeonatos sudamericanos y panamericanos. Fue multicampeona argentina de la especialidad. En la actualidad reside en Capital Federal, está en pareja y desde el 2011 trabaja como nutricionista. También tiene su actividad, al que le sumó la parte nutricional, como personal trainer.
Fuente: El Territorio.



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