
Rusia, una escala para Tokio. El referente misionero y nacional en lucha olímpica Ricardo Báez parte nuevamente a tierra rusa en busca de nuevos desafíos pensando en llegar a los Juegos Olímpicos (Foto: Facundo Correa, El Territorio)
Pero para conseguir tamaño sueño, el posadeño tiene como ‘búnker’ tierras rusas. De enero a abril ya estuvo en Majachkalá como parte del programa olímpico de la selección argentina de lucha en Mayores y esta experiencia tuvo su rendimiento recientemente, primero en el Panamericano de Lima, Perú, y luego en los Juegos Odesur, en Cochabamba, Bolivia con medalla de plata, en la categoría 97 kilos.
Y ahora, el viernes, nuevamente encarará un largo viaje de 16.000 kilómetros para trabajar hasta septiembre con los mejores luchadores rusos ya que Majachkalá, es considerada la cuna de este deporte en ese país: “Allá la lucha es como el fútbol acá, muy popular”.
“Me sentí muy bien en los tres primeros meses del año allá, muy cómodo y logré adaptarme en la otra punta del mundo. En lucha la gente no es fría, se acerca a hablarme, me enseñan técnica y me hice amigos con los que hablamos por whatsapp desde acá”, explicó el posadeño en su descanso por esta ciudad nutriéndose del cariño de sus seres queridos antes de partir a un nuevo desafío.
La confianza de un guerrero
En Rusia además de entrenar, Ricardo tendrá distintas competencias en países de Europa pensando en llegar a su máximo sueño deportivo: los Juegos Olímpicos, que están próximos, a sólo dos años, y sus sensaciones son las mismas. “Siento que cada vez estoy más cerca de estar en Tokio. Es difícil pero vamos a llegar”, se explayó con confianza.
Y agregó que “Si quiero llegar (a los JJ.OO.) tengo que entrenar con los mejores y en Rusia estoy con ellos. De todas maneras, es un sacrificio muy grande, pero eso lleva a cumplir los objetivos, es el esfuerzo para alcanzar el triunfo”.
Y justamente el síntoma de que está en el buen camino se dio en los Odesur, en mayo, momento en que el posadeño llegó hasta la gran final de una de las categorías más importantes y cayó ante el venezolano José Díaz en una lucha que lo dejó literalmente sin aliento debido a la altura.
“Los Odesur fueron una linda experiencia por todo lo que envuelve, como estar en la villa sudamericana con atletas de otros deportes, pero la competencia fue muy dura por la altura a 2.500 metros. Después de la última pelea tuvieron que ponerme oxígeno y hielo en los brazos; y eso que entrenamos en Tafí del Valle antes de ir, pero me afectó igual”, compartió el misionero que este año apunta al Sudamericano, en diciembre que se hará en Argentina.
Y el plato fuerte será la clasificación para los Juegos Panamericanos en Lima 2019, y de obtener una plaza será su segunda experiencia ya que estuvo en Toronto, Canadá, en el 2015, cuando aún era Juvenil.
“Ahora me siento más maduro que en aquella oportunidad, más sentado en la categoría y estoy entrando en mayores. También con la experiencia que tuve en estos años gané más confianza y tengo otro nivel de lucha”, explicó el misionero.
Un buen ejemplo
Sin dudas Ricardo es un referente del deporte misionero y su vara es cada vez más alta, no sólo por su esfuerzo sino que también porque es un espejo para el semillero de la tierra roja que ya dio sus frutos con Eduardo Lovera, que entrenó con él y será representante argentino en los Juegos Olímpicos de la Juventud en octubre en Buenos Aires.
“Me siento un deportista de elite pero no me presiono por ser un referente, soy querido por entrenadores y por los más chicos. Me encanta que Eduardo esté hoy destacándose, es un orgullo para Misiones tener un olímpico y es muy importante para la lucha en la provincia”, finalizó Ricardo, un misionero que el mote de luchador, le sienta bien dentro y fuera de la colchoneta.
Fuente: Roxana Ramírez
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