Otra vez fue violento

Lo que debía ser un partido de rugby terminó siendo una batalla campal y se interrumpió a los 22 minutos del segundo tiempo, cuando CAPRI le ganaba el clásico a Lomas por 21 a 10, en el marco de la tercera fecha del “Súper 8” de la Unión de Rugby de Misiones.
Siempre se pregona la “caballerosidad deportiva” “el respeto por el rival” y todos los códigos que esta disciplina encierra. Incluso, muchos de los que se “llenan la boca” con eso, fueron los que se sumaron a la violencia que tuvo lugar ayer en la chacra 156 de Villa Cabello.
Es cierto, el rugby es un deporte de caballeros y contiene todo eso que se pregona, pero este sábado los hechos otra vez le dieron la razón a todos aquellos que aseguran que es un deporte violento.
Y más allá de que a los que conocemos bien a este deporte y sentimos pasión por él nos duela, esos que sostienen esa teoría tendrán ahora más fundamento para afirmar lo que piensan o suponen del rugby.

Los incidentes
Todo comenzó en una jugada por el costado izquierdo del ataque de CAPRI, luego de que Martín Kruka, tras ser tackleado, no liberó la pelota como indica el reglamento del juego, la retuvo y siguió haciéndolo hasta que recibió una patada en la cabeza por parte de un rival estando en el piso (en el amontonamiento no se pudo precisar quién fue), situación que provocó la reacción de sus compañeros, lo que llevó a una gresca generalizada que involucró a los protagonistas, a gente vinculada a los dos clubes (jugadores que no estaban participando en el partido, ex jugadores, dirigentes) y gente que ingresó a pegar.
Hubo trompadas, patadas y todo lo que al lector se le ocurra (algunos hasta usaron sillas plásticas para “hacer justicia”) en una gresca que duró unos minutos. Una vez que los más exaltados fueron controlados, el árbitro Roberto Espinoza dio por finalizado el partido, que ahora quedará a consideración de la Comisión de Disciplina de la URuMi.

Fuente: Primera Edición.

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