Hacía mucho tiempo que no se veía una final así. Pareja, cambiante, disputada, leal y muy bien jugada y con un final para el infarto. Porque el clásico que protagonizaron CAPRI y Centro en Villa Cabello terminó igualado en 26 tantos y hubo que recurrir al tiempo adicional (dos etapas de diez minutos, con muerte súbita) para definir al campeón.
Era para cualquiera. Se lo llevó CAPRI, se lo pudo haber llevado Centro. Y, dejando de lado el reglamento, hasta sería justo que los dos se fueran ganadores por todo lo que ofrecieron y dejaron dentro de la cancha. Pero, siempre hay un ganador y esta vez le tocó al “azurro”, que lo definió a los 4 minutos del primer tiempo adicional con un penal de su juvenil apertura Sebastián Falero. Una pelota que salió desde el medio de la cancha, llevó mucho suspenso y entró en la “hache” casi pidiendo permiso para sellar el resultado final en 29-26 a favor de los de Villa Cabello y hacer aún más dramática la definición del gran superclásico que se vio ayer en la chacra 156 del oeste posadeño.
El partido fue muy bueno, con los dos buscando progresar en campo rival con sus mejores argumentos. En ese contexto, tanto Sebastián Falero como Lisandro Rindel (los dos aperturas) utilizaron muy bien el pie para poner el juego adelante.
En las formaciones fijas la cosa estuvo dividida, porque mientras el local fue efectivo en el scrum con la solidez de su primera línea, la visita dominó el line-out con un muy efectivo Sebastián Diblasi para bajar la pelota en la hilera.
El equipo dirigido por la dupla Gustavo Candia-Claudio Cadena tomó la delantera en el marcador con dos penales del wing Roberto González, a los 2 y 14 minutos, para ponerse 6-0 arriba. Pero Centro retrucó con su fórmula más efectiva, el maul, y a través de ese móvil llegó al ingoal rival, donde el octavo Sebastián Milogis apoyó la pelota a los 24 minutos. La posterior conversión de “Chacho” Rindel dejó al cazador arriba por 7-6.
A esa altura el partido era muy parejo y si bien ambos se repartían errores, también tuvieron pasajes de muy buen juego. CAPRI volvió a ponerse arriba con un exquisito drop de “Seba” Falero a los 31, pero tres minutos más tarde Rindel respondió con un penal para cerrar el parcial en 10-9 a favor del azulgrana.
No apto para cardíacos
El segundo tiempo no decayó en intensidad y fueron otros cuarenta minutos jugados con la actitud que se disputan las finales.
Centro arrancó el complemento igual que terminó el primer tiempo, porque un nuevo penal de Rindel estiró la diferencia a su favor en 13-9.
La diferencia era mínima, los dos querían la gloria y fue por eso que el partido se hizo de ida y vuelta, tan cambiante como parejo. CAPRI tomó distancia con el try de Camilo Insaurralde (convertido por González), pero Rindel volvió a hacer gala de su pie y con un preciso drop emparejó otra vez el juego.
Quedaban poco más de diez minutos por delante y el “azurro” volvió a golpear a la defensa azulgrana con un try de Gonzalo Solís para pasar a ganar por 23-16. Volvió a achicar Rindel con un penal y cuando parecía que el partido se definía para el lado del local (González falló un penal), el espíritu cazador apareció en todo su esplendor y luego de mucho empuje y nuevo maul le dio a Gustavo Grima la posibilidad de apoyar para dejar a Centro 26-23 arriba con casi nada por jugar. Pero luego de la salida de CAPRI, la defensa azulgrana cometió penal y el “Negro” González esta vez no perdonó, empatando el partido.
Luego de un par de minutos para la charla de los entrenadores con sus dirigidos arrancó el tiempo suplementario y ahí apareció el pie de “Seba” Falero para definir un clásico emocionante, en el que los dos mejores equipos de la provincia hoy por hoy dejaron todo para una final que quedará en la historia. Y sobre el final, afloró el verdadero espíritu del rugby, con los jugadores de Centro aplaudiendo a los campeones. Una fiesta, como debe ser siempre para el bien de nuestro rugby. Salud.
Fuente: Primera Edición.




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