En rugby, Misiones se desengancha

CAPRI RegionalDesde hace muchos años, el rugby de nuestra región se integró para competir. Así, coincidieron las uniones del Nordeste, Formosa y la de Misiones y en los últimos años solo una vez no compartieron un torneo al modificarse el sistema de disputa. Fue una temporada en la que la URNE no tomó parte del Torneo Regional.
La conjunción de equipos de las tres uniones (cuatro provincias) se estableció, pero no dio los pasos esperados hacia adelante. El aspecto técnico no se nutrió pese a los avances que se dieron en el contexto nacional. Nordeste alternó en el círculo superior fugazmente y las selecciones de las otras dos uniones están en el nivel más inferior donde, hace un par de años, casi cayó el integrado por nuestros representantes, lo cual marca un nivel del cual todos, en este caso, son responsables. En un simple repaso así se puede definir, aún cuando en todos los lugares creció el número de clubes, por ende de jugadores.
Pero hay un pistón que falla en el motor que debería estar ajustado de tal forma que ese incremento se note en los campos de juego.
En el aspecto institucional no hay esa cohesión que más allá del nivel se da en lo deportivo propiamente dicho. La Unión de Misiones (URuMi) siempre efectuó algunos disparos al aire que resultan en contra y, por ejemplo, no supo aprovechar al entrenador puesto por la Unión Argentina (UAR) durante años, residente en esa provincia.
El desaprovechamiento de la mancomunión de esas tres uniones se afianzó recientemente con la demostración que efectuaron los de la URuMi al no votar en la asamblea nacional en consonancia con las uniones de Noreste y Formosa, aún cuando tienen en la máxima conducción del rugby nacional al tesorero de la entidad madre, algo significativo si lo hay.
Los de la tierra colorada no concurrieron a la reciente asamblea pero otorgaron su poder a la colega de La Pampa. El triunfo de la lista oficialista fue contundente, por lo cual cuesta encontrar una razón a esa posición, más allá de las libertades de opinión y decisión.
Sin aportar rugbísticamente mucho para la región, pareciera que existe una relación celosa entre los yerbateros y sus socios, debilitando evidentemente una trilogía que, no sin inconvenientes, trata de avanzar en todos los aspectos, aún cuando no sea fácil encontrarse con los resultados deseados.
Tendrá sus razones la conducción de la URuMi, pero cuesta comprender cuál es la intención para no coincidir con quienes convive diariamente y desde hace muchos años.
Aun cuando su peso específico no sea notorio, si a una mesa le falta una pata, el mantenimiento del equilibrio se dificulta, aunque sea para lo más mínimo.
Es un tema que, entre amigos, más allá que cada uno defienda sus intereses, no deberá ocultarse debajo de alguna alfombra porque en definitiva hay un plano de igualdad, dado que el poderío dentro de una cancha no siempre es el determinante. Hay, como en este caso, otro factor. El que exponen desde Misiones dándole vuelta la cara a sus socios regionales, desconociéndose cuáles son las ventajas que puede obtener para bien de todos.
Da la impresión que no es ninguna. Algo que suena a cierta búsqueda ventajera, perjudicándose en una u otra medida sus colegas y también ellos, si se razona como es debido.
La reciente decisión en la asamblea afirmó esa distorsión a la hegemonía, con lo cual sin llegar al corporativismo, podrá dar mayores ventajas, lo cual igualmente las obtiene por el empeño de los que hoy, no consiguieron el apoyo consabido que, a la postre, no fue necesario.
Parece una chiquilinada. Tal vez, en el futuro, haya madurez en estas decisiones equivocadas.

Fuente: Roberto Capara, [email protected]

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