CAPRI derrotó a Regatas como local y se dio un gran gusto ante su gente.

Con autoridad. El equipo misionero sacó a relucir su mejor repertorio y fue mucho más que su rival, que sorprendentemente ayer estuvo desconocido (Foto: Sixto Fariña)
CAPRI demostró que si hubiese tenido mejor suerte a lo largo del campeonato, estaría varias posiciones más arriba.
Luego de algunos partidos en los que mereció más de lo que en definitiva se terminó llevando, el equipo misionero se dio el gran gusto ante su gente y derrotó a Regatas Resistencia por 17 a 12 en uno de los partidos que cerró la 16ª fecha del torneo Regional del Nordeste.
De principio a fin, el match fue favorable al equipo local, que supo acomodarse mejor a un campo de juego pesado y castigado por las lluvias de los últimos en la capital misionera. Como contrapartida, a la visita no le salió nada. Nunca pudo hacer pie en una cancha totalmente embarrada y en el amanecer del juego se encontró abajo en el marcador luego del try convertido por Federico Tarnowski a los 4’.
Durante esa primera mitad llamó la atención que Regatas, que hasta esta fecha había perdido solamente dos partidos, parecía desmotivado. Fueron escasos los embates del XV visitante sobre la defensa azurra en los primeros 40’ y esa falta de actitud fue bien aprovechada por CAPRI, que estiró la ventaja gracias a dos penales de Sebastián Falero y se fue al descanso con un 11 a 0 a su favor.
En el segundo tiempo pareció despertar el único escolta del torneo y el partido se tornó mucho más intenso y disputado que en el primer capítulo. En una rágafa de seis minutos los chaqueños dieron vuelta la historia. Antes de los 10’ consiguieron sus primeros puntos del partido mediante un try de Sergio López que luego convirtió Juan Ortega. Y tan sólo 5 minutos más tarde pasaron al frente (12-11) con otro ensayo de Pablo Fogliatti.
La película parecía repetirse para CAPRI, que siempre juega bien el primer tiempo, pero se termina cayendo en la segunda mitad. Sin embargo, esta vez hubo final feliz para los posadeños.
El Azurro no se desesperó, volvió a tomar el control del juego y apeló una vez más a su arma más poderosa: la pegada del juvenil Falero. Dos penales más del apertura volvieron a revertir el marcador a favor del equipo de la tierra colorada, que se puso cinco puntos arriba (17 a 12) y resistió en los minutos finales para desatarse el festejo atragantado ante uno de los mejores equipos del campeonato.



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