
Listos para la carrera. Gonzalo Escribano y Facundo Jantzon son compañeros de equipo en la primera de Lomas Rugby (Foto El Territorio)
Gonzalo Escribano y Facundo Jantzon, dos de los jugadores más importantes con los que cuenta el equipo de primera división de Lomas Rugby, participarán a partir de hoy, junto a otro grupo de 7 misioneros, de la 13ª edición de El Cruce Columbia, prueba que consiste en atravesar a pie durante tres días la Cordillera de los Andes y que está catalogada como la mayor carrera de aventura del mundo.
Este año El Cruce Columbia, contará con la participación de 2.800 competidores y comenzará en la ciudad chilena de Puerto Varas para culminar del lado argentino, en la localidad neuquina de Villa La Angostura.
Quienes participan de este evento que reúne a deportistas que llegan desde todas partes del planeta saben la mística que tiene y lo que significa estar en esta carrera reconocida a nivel mundial. Los competidores admiten que El Cruce no es una carrera más, ya que durante los tres días que dura el recorrido estarán expuestos a las circunstancias que les toque vivir como el clima, la dureza del recorrido y las adversidades que se presentan en la cordillera de los Andes.
Pero Gonzalo y Facundo, que competirán de forma individual y no en pareja, son deportistas de toda la vida y tienen una preparación física que les servirá para llegar a la meta.
Aunque para los atletas profesionales que formarán parte de la competencia el principal objetivo será ganar, los misioneros se conforman con llegar a destino. El fin para ellos pasa más por una cuestión de superación propia que por la competencia en sí.
El Aconcagua por Los Andes
En diálogo con El Territorio desde el país trasandino, Gonzalo Escribano relató cómo surgió la posibilidad de vivir esta experiencia. “Yo tenía ganas de escalar el Aconcagua, pero a principios del año pasado me comentaron de esta carrera entre los volcanes y la verdad que me entusiasmó”, comenzó su relato el capitán de Lomas. “Nos inscribimos en junio y desde que terminó la temporada de rugby con Facundo nos pusimos a entrenar para llegar de la mejor forma a estos días. Por eso no jugamos el circuito de sevens. Corríamos todos los días en la costanera, la ruta y hasta en Cerro Corá”.
El trayecto que deberán recorrer tiene un total de 107 kilómetros que lo deberán realizar en tres días. Al respecto, Escribano explicó que “el primer día (hoy) tenemos que completar 39 kilómetros, una vez finalizada esa distancia llegamos al campamento donde descansamos y pasamos la noche. El segundo día (mañana) son 31 kilómetros y el último día 33”.
En el transcurso del fin de semana los misioneros transitarán por terrenos montañosos y con muchas dificultades, pero al mismo tiempo tendrán el privilegio de hacerlo rodeados por los paisajes únicos que otorga la cordillera de los Andes. Otro punto a favor para Gonzalo y Facundo será la temperatura. “Mientras allá entrenábamos con 40º de calor, acá el clima es mucho más llevadero, la temperatura promedio es de 12º y para nosotros eso es muy favorable”, argumentó Gonzalo.
Aunque en el día de ayer se dio a conocer que debido a las bajas temperaturas varios atletas estaban con hipotermia.
Cabe destacar que para formar parte de El Cruce Columbia el requisito más importante es estar apto físicamente. Para eso, Gonzalo y Facundo enviaron un certificado médico que los habilitaba para participar de la prueba al momento de realizar la inscripción. El otro pasa por el factor económico: La inscripción tiene un costo de 5.200 pesos que incluye toda la indumentaria para la carrera, el alojamiento, las comidas y las bebidas.
Durante la carrera los competidores contarán con un peso extra ya que están obligados a cargar una mochila en la que llevarán agua y una bolsa de dormir para cuando lleguen a sus respectivos campamentos.
A la hora de analizar cuáles son sus posibilidades de llegar a la meta el domingo Gonzalo no dudó en afirmar: “Nos preparamos bien, estamos tranquilos y confiados en que vamos a aguantar y llegaremos a Villa La Angostura”.
Será una experiencia única para estos dos rugbiers posadeños que -al menos por un rato- dejaron de lado la ovalada para darle rienda suelta a una aventura entre volcanes.
Fuente: El Territorio.



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