
Promesa del rugby misionero. Federico Tarnowski recibió un ofrecimiento para jugar cuatro meses en Nueva Zelanda (Foto: César Lasso, El Territorio)
Hasta esa provincia viajaron los chicos de la Urumi con el objetivo de dar ese salto de calidad que este deporte tanto necesita en la provincia y lo consiguieron.
Pero el resultado no fue por un capricho del destino. En los últimos meses se produjo un cambio dirigencial y de mentalidad. Los encargados de tomar decisiones en el rugby de Misiones se dieron cuenta que para llegar al éxito hacía falta una organización y una preparación acorde a las circunstancias.
Pero sobre todo, se percataron de que la mayor falencia era la falta de unión y el trabajo en conjunto de todo el rugby misionero. Justamente esa palabra, que está en el nombre de la entidad (Unión de Rugby de Misiones) era la que brillaba por su ausencia.
Y uno de los que también se dio cuenta de eso fue Federico, quien a sus jóvenes 20 años habla como si tuviera muchos más y se hizo un tiempo para explicar cuáles fueron las sensaciones que le quedaron luego del campeonato conseguido en San Luis en la zona Desarrollo del torneo Argentino.
“Tenemos una satisfacción tremenda ya que se logró lo que fuimos a buscar que era el ascenso. Sobre todo siendo invictos. Además tuvimos rivales muy duros como Buenos Aires, que enfrentarlos a ellos para nosotros era un verdadero desafío porque tienen un nivel muy superior al nuestro. Sabíamos que teníamos que poner mucho corazón, mucha actitud y lo conseguimos”, fueron las primeras palabras del ex jugador de CAPRI apenas llegaron a Posadas después de 26 horas de viaje.
Y enseguida explicó el porqué, según él, se consiguió el objetivo.

Arribo triunfal. El plantel de la URuMi llegó a Posadas con la satisfacción de haber cumplido el objetivo en San Luis (Foto: Sixto Fariña)
“En esta selección se buscó la experiencia de todos los clubes. Centro tiene un muy buen maul, CAPRI tiene una tercera línea de buen tamaño y buen peso, el juego libre de Lomas, que también penetra con los tercera línea. Creo que esa combinación fue fundamental. Nos enfocamos en ir paso a paso hasta llegar al éxito. Nuestro juego se basaba en no dejar jugar al rival. Sabíamos que ese era nuestro fuerte para recuperar pelotas y atacar hasta llegar cerca del ingoal o generar algún penal para sacar diferencias de tres puntos. Nosotros primero mirábamos los puntos fuertes que teníamos como equipo y después los puntos débiles del rival”.
La clave del éxito
Más allá de lo que tiene que ver con el juego en sí, Tarnowski encontró respuestas en la “unión de todo el grupo de jugadores”, ya que lo consideró como algo fundamental y que desde hacía varios años no se daba.
“Después de muchos años tiramos todos para el mismo lado en busca de un objetivo en común. Se sabía internamente que la URuMi tenía las armas en la provincia para salir campeón y ascender. Pero lo que nunca se daba era la unión de ese grupo. Por distintos motivos o egos de los clubes y dirigentes, nunca se podían juntar los mejores jugadores que tiene Misiones. Entonces, si un club se hacía cargo del seleccionado, iba mayoría de jugadores de ese determinado club. Y eso generaba cierta discordia. Nosotros, la rivalidad que teníamos adentro de la cancha la llevábamos afuera y eso es algo que está realmente mal porque estábamos ensuciando al rugby. La clave del ascenso fue la unión de todos los clubes y que realmente fue un seleccionado con los mejores jugadores”.
Al momento de analizar los motivos por los cuales el rugby misionero no puede estar en los primeros planos a nivel nacional, Federico explicó que “lo que falta es actualizar el rugby misionero”.
“Hoy en día acá se sigue entrenando como hace 20 años atrás. Y el rugby cambió, evolucionó. El rugby no es agarrar una pelota y chocar contra el adversario. Hay distintas estrategias de juego que, desde mi punto de vista, acá en Misiones no se trabajan. Tenemos un rugby muy básico que, si bien nos identifica, es hora de buscar variantes. Cuando jugamos contra equipos de Chaco o Corrientes, ellos no son superiores a nosotros, pero sí implementan otras alternativas, tienen otras variantes a la hora de jugar que nosotros no y por eso nos ganan. Ellos no son mejores que nosotros. Tienen otra mentalidad y otra preparación que se asemeja a los que es el rugby en la actualidad”, analizó.
“Mucha gente cree que el rugby es un deporte bruto en el cual no se piensa, pero para mí el rugby es muy parecido al ajedrez. Vos tenés que saber ubicar bien las piezas fuertes para ganar la línea de ventaja. ¿Qué pasa acá? Nosotros agarramos la pelota y le medimos al pecho del contrario para ir a chocar. No buscamos más allá de eso. El rugby de hoy en día es más atlético. Hoy los clubes buscan jugadores atléticos y que tengan cabeza para entender las distintas circunstancias del juego. Eso lo charlé con mis compañeros de la selección, porque ahora subimos un nivel y nos tenemos que actualizar para estar a la altura”.
Un gran paso en su carrera
Pese a su corta edad, se nota que Federico Tarnowski no sólo juega al rugby, sino que es un apasionado, un estudioso de este deporte. Que busca informarse y conocer cada vez más para mejorar su juego. De chico, y beneficiado por su gran porte físico, supo destacarse en cada una de las categorías por las que pasó. Con apenas 16 años jugó su primer torneo Regional en la Primera de CAPRI y poco a poco fue ganando ese roce necesario para poder destacarse.
Y su rendimiento fue tan bueno en la selección y en su club, que el año pasado lo vinieron a buscar desde el club Gimnasia y Esgrima de Rosario. Desde enero que Federico está instalado en esa ciudad en busca de dar un paso más en su ascendente carrera de rugbier. Al respecto comentó: “Realmente me sorprendió el llamado de Gimnasia y Esgrima de Rosario. Es un club que está bien posicionado a nivel nacional. Lo que más me llamó la atención es el cambio que noté con nuestro rugby y el de allá. Yo me fui en enero durante la pretemporada y ahí me di cuenta de cómo se lo toman allá. En todos los aspectos. Yo estaba convencido que con entrenar dos días a la semana nos alcanzaba para tener un buen nivel. Allá me di cuenta que hay que entrenar todos los días. Eso también ayuda a consolidar el grupo, porque pasás más tiempo junto a tus compañeros. Eso se ve reflejado dentro de cancha. Un ejemplo de eso es lo que pasó en la selección ahora. Ese trabajo de dos meses que se realizó desde enero hasta marzo se vio reflejado en la cancha”, aseguró.
Y también fue agradecido con su nuevo club porque le dieron la libertad para representar a su provincia pese a estar en plena competencia en el torneo santafesino.
“Ellos hicieron un inversión importante para llevarme, me están pagando el alquiler, me dan para comer. Pero cuando les dije que tenía que representar a la Urumi lo respetaron y me dejaron viajar sin problemas. Antes de ir para allá yo lo pensé bastante por todo lo que conlleva integrarme a un grupo nuevo y más lejos de mi provincia. Ahora estoy en un proceso de acostumbrarme al juego de ellos. Que es muy distinto al de acá. Yo tengo una formación que me inculcaron desde los 10 años y ahora tengo que cambiar ese chip. Ellos me llevaron a mí por mi tamaño. Ese es el gran problema que tienen los clubes de Rosario o de Buenos Aires, no tienen tamaño en los forwards. Por eso me llevaron, pero a eso tengo que sumarle habilidad y a eso me estoy adaptando. A ser un poco más pensante dentro de la cancha. A saber leer un poco más el juego a la hora de tomar decisiones”, dijo el jugador que cuando tenía 18 años fue convocado a una prueba para los Pumitas.
Para finalizar, Tarnowski contó cómo fue que empezó a jugar al rugby y qué le gustaría para su futuro. “Comencé a jugar al rugby gracias a un compañero de trabajo de mi mamá. Su apellido es Daviña, no me acuerdo el nombre, él me dijo ‘tenés un muy buen físico, tendrías que jugar al rugby’. Así empecé con el rugby infantil y se volvió una pasión para mí. Toda la ideología del rugby, para mí fue como una droga y ya no pude parar. Ahora quiero ir paso a paso. Poder asentarme en Rosario y aprender de ese rugby que es de primer nivel. Después, si se da la posibilidad de poder ir a jugar afuera y vivir del rugby para mi sería un sueño”, dijo.
Y no quiso dejar pasar la oportunidad de agradecer a quienes, según él, son la base de cualquier logro a nivel personal o de equipo, su familia. “Un factor muy importante es el apoyo familiar. Atrás de cada gran jugador hay una gran familia que lo está apoyando. A Rosario me fui con mi novia, ella es una pieza fundamental para mí. Y además mis viejos que me apoyaron siempre. Para jugar bien al rugby tenés que estar bien de la cabeza; si no tenés eso, seguro te lastimás. El rugby es 40% y 60% mental”, finalizó.
Fuente: El Territorio.




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