Lo que había conseguido la selección de rugby de Misiones dentro de la cancha, se lo sacaron en los escritorios.
Por un grave error cometido por las autoridades de la URuMi, el equipo que a fines de marzo había conseguido el ansiado salto a la zona Ascenso del campeonato argentino de selecciones de rugby, se quedó con las manos vacías porque desde la Unión Argentina de Rugby determinaron sancionar a los misioneros con la quita de dicho ascenso.
La mala inclusión del jugador Federico Taborda fue el motivo por el cual Misiones se quedó sin el título logrado en el Súper 9 que se disputó en San Luis.
El problema surgió porque en los dos últimos partidos, y en especial en la final, ante la selección de UROBA, Misiones incluyó al jugador Taborda al equipo, inscribiéndolo en la planilla con otra identidad (el jugador no estaba fichado en URuMi).
Cabe aclarar que Taborda hizo todas las divisiones juveniles y mayores en Duendes de Rosario, club de origen de Carlos Araujo, máximo dirigente de la UAR.
Además, varios jugadores y el entrenador de la Unión del Oeste de Buenos Aires (Uroba) habían jugado con Taborda en Rosario y lo reconocieron en el match final.
Es por eso que luego del partido hicieron el justo reclamo ante las autoridades de la UAR, quienes comprobaron la mala inclusión del jugador y decidieron sancionar duramente al rugby misionero.
En diálogo con este medio, desde la dirigencia de Urumi reconocieron el gravísimo error cometido y confirmaron la sanción para un equipo que el año que viene tendrá que volver a luchar por un objetivo que tanto costó conseguir y que, a base de un trabajo serio del plantel y cuerpo técnico, se había logrado.
A la cabeza de este papelón para el rugby misionero figuran Héctor Horrisberger, quien fue el presidente de delegación misionera en dicho evento, y José Luis Logegaray, presidente de la Unión de Rugby de Misiones y quien también estuvo presente en San Luis acompañando al equipo.
Envueltos en el medio quedaron los entrenadores Gustavo Esteche, Alberto Michitte y Gustavo Neselli, quienes fueron suspendidos por dos años efectivos y dos en suspenso.
Esta misma sanción recaló en el nombrado dirigente Héctor Horrisberger y en el jugador Federico Taborda.
Con esta ‘viveza’ que le salió mal a los directivos, el rugby misionero quedó muy mal parado ante la Unión Argentina de Rugby y ante las demás selecciones, que vieron cómo un equipo que se consagró de manera invicta, se queda con las manos vacías un mes y medio después.
Actitudes como estas son muy mal vistas en el ambiente del rugby, un deporte que se caracteriza por la lealtad y el respeto al rival.
Cabe mencionar que los más perjudicados por esta falla son los jugadores y el cuerpo técnico, que desde fines de enero se prepararon para conseguir su gran objetivo y lo lograron de manera invicta y derrotando a selecciones más poderosas como la de Buenos Aires.
Desde el cuerpo técnico argumentaron que a ellos le habían informado que Taborda estaba habilitado y podía jugar perfectamente, pero se trató de una falacia que hoy se termina lamentando.
Ahora habrá que volver a empezar de cero y recuperar el prestigio perdido. Este tipo de acontecimientos atentan contra el crecimiento del rugby misionero, que por culpa de sus dirigentes sufrió una mancha que será difícil de borrar.
Fuente: El Territorio.




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