«Chiquito» Díaz, con pasos de gigante

Juan atiende el local familiar en La Placita todas las mañanas. Después del mediodía, se pone el traje de rugbier (Foto: Natalia Guerrero, El Territorio)

Juan atiende el local familiar en La Placita todas las mañanas. Después del mediodía, se pone el traje de rugbier (Foto: Natalia Guerrero, El Territorio)

Aunque algunas veces pensó en colgar los botines por distintas situaciones que se fueron presentando, el posadeño Juan “Chiquito” Díaz tiene un idilio con el rugby que no es tan fácil de romper. Primero fue una grave lesión la que lo alejó de las canchas cuando era apenas un niño y jugaba en las infantiles de Tacurú. Luego llegó la disolución de la categoría M17 de CAPRI, una situación que lo frustró e hizo que dejara de ir a entrenar.
Pero el destino de Chiquito está ligado al rugby y, más allá de las adversidades, el segunda línea hoy pasa por uno de los mejores momentos de su corta carrera.
Asentado en la primera división del plantel Azzurro que disputa el Regional del NEA y con igual protagonismo en el seleccionado misionero que se prepara para el Súper 9 que se jugará a fin de año, Chiquito Díaz reparte sus días entre su pasión por el rugby y el trabajo en el local que tiene su familia en el tradicional mercado modelo La Placita.

“Desde que era chico estamos con mi familia acá en La Placita, ya somos los herederos de una tradición. Ocupa un lugar muy importante para mí porque es nuestra fuente de trabajo. A la mañana siempre estoy trabajando acá y a la tarde me organizo para ir al gimnasio, estudiar y a la noche entrenar”, relató Chiquito en su lugar de trabajo.
Este rugbier misionero de 20 años, 1.94 de altura y 110 kilos, comenzó a jugar gracias al papá de unos amigos que lo llevó a Tacurú cuando tenía ocho años, pero una fractura de tibia y peroné lo alejó del rugby hasta los 14 años. A esa edad decidió dejar atrás los miedos para volver a jugar, aunque esta vez lo hizo para CAPRI (ex Rowing), el club de su barrio. “Ahí para mí cambió mi manera de ver el rugby, porque empecé a sentir el roce en el juego, una situación que cuando jugás rugby infantil no la sentís”, aclaró.

"Chiquito" Díaz, con pasos de gigante
“Para mí el club significa mucho, porque cuando pasé por malos momentos familiares y personales la gente de Capri siempre estuvo a mi lado. En una época no tenía para pagar la cuota y ellos me ayudaron con una beca para que pueda seguir entrenando. Algunas veces tuve que saltar el alambrado para poder entrar al club a entrenar, porque no tenía la cuota paga y no me dejaban ingresar en la puerta de acceso. Un día me descubrieron y bueno… me terminaron becando”, comentó a modo de anécdota.

Creció a los golpes
El sentido de pertenencia que le otorga jugar para el club de su barrio es fundamental para la carrera de Juan, quien debutó en el Regional del NEA antes de cumplir 18 años y a partir de allí fue acumulando la experiencia que se necesita para rendir en un certamen tan exigente.
“A los 17 años tuve mi primer partido con la primera en el Regional del NEA. Fue muy importante porque nuestra categoría (M17) se había disuelto y yo había decidido no ir a jugar más, pero Raúl Falero me fue a buscar a mi casa y me pidió que vuelva para jugar en la M18”, recordó Chiquito, uno de los jugadores que forma parte de la nueva camada que representa a CAPRI en la máxima categoría del rugby en esta zona del país.
“Se armó un lindo plantel. Varios son mis amigos porque que ya venimos jugando juntos hace varios años. También tengo amigos del barrio jugando en el equipo. Desde que llegué a Capri lo tomé como mi casa, es mi segunda familia”, destacó.
La experiencia que tiene hoy Juan Díaz como jugador la fue adquiriendo en los últimos años junto a un equipo que cosechó muchas más derrotas que triunfos. Recién este año se comenzó a ver el fruto del trabajo realizado en las temporadas anteriores y el elenco de Villa Cabello logró mejorar su rendimiento en el Regional.
“Las derrotas duelen mucho, pero está en la cabeza de cada uno poder levantar. Hay que seguir entrenando cada vez más, tratando de mejorar, porque después eso se ve reflejado en los partidos”, analizó.
Para finalizar, Chiquito Díaz, que también disfruta de formar parte de la selección misionera de rugby, habló sobre sus proyectos de cara al futuro y dijo que “todo es muy sacrificado, pero es algo que me gusta y no hay límites. Mi sueño es poder dar un salto de calidad en algún momento. Me gustaría poder vivir del rugby”, se esperanzó.

Fuente: El Territorio.

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