
Cazador de títulos. Centro de Cazadores, que venía de ganar el Oficial de la Urumi, le ganó ayer un verdadero partidazo a CAPRI por 37 a 31 y se consagró campeón del Súper 8 (Foto: Sixto Fariña)
Cuando las finales son tan parejas como la que protagonizaron Centro y CAPRI en cancha de Tacurú, el ganador se termina definiendo en los pequeños detalles.
La diferencia entre uno y otro se termina concretando en los momentos de mayor tensión, y en el duelo de ayer fue Centro de Cazadores el que supo sacar ese plus en el alargue para derrotar 37-31 a CAPRI en un verdadero partidazo y consagrarse como el campeón del torneo Súper 8 que organizó la Unión de Rugby de Misiones.
Desde el principio del match el Cazador demostró sus ganas y jugó con el ímpetu necesario para quedarse con el triunfo ante un rival de fuste como CAPRI, que llegó a este Súper 8 con el roce del Regional del NEA.
Los conducidos por el trío conformado por Emilio Gutiérrez, Ulises Duarte y Guillermo Guzmán asfixiaron a CAPRI en las salidas y a partir de ahí comenzaron a generar juego, teniendo como principal figura a su juvenil fullback Martín Bogado, quien hizo gala de su velocidad y apoyó dos tries antes del primer cuarto de hora.
CAPRI, que entró dormido, sintió el golpe de verse 14 puntos abajo y de a poco fue metiéndose en el partido. Fue así que con dos ensayos de Echeverría y Cecconi emparejó el duelo entre los dos mejores equipos de la temporada. Otros dos penales por lado dejaron las acciones igualadas en 17 en el final del primer tiempo.
En la segunda etapa la intensidad de ambos equipos no fue la misma debido al cansancio y la tensión y las emociones se redujeron a un try con conversión por lado que dejó las cosas 24-24.
De villano a héroe
Cuando el partido se moría y el marcador no se podía modificar, Lisandro Rindel tuvo la posibilidad de poner en ventaja a Centro con dos penales factibles, el segundo de ellos, a pocos metros de la H. Pero los nervios le jugaron una mala pasada y su patada se fue desviada causando una gran decepción en toda la gente del Cazador y encaminando el partido a un alargue no apto para cardíacos.
Sin embargo, lejos de caerse anímicamente por la oportunidad desperdiciada, los jugadores de Centro, y en especial Lisandro Rindel, transformaron esa bronca en energía positiva para encarar el alargue.
Y la revancha llegó unos minutos más tarde para el 10 de Centro, que se reivindicó convirtiendo dos penales muchos más complicados que los del final del partido (uno desde la mitad de la cancha) y a partir de ahí la historia se inclinó definitivamente para un equipo que supo sacar ese plus en un momento crítico y finalizará el año como el gran protagonista del rugby misionero.
Fuente: El Territorio.



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